Vietnam, una nación conocida por sus infinitos arrozales, gigantescas industrias manufactureras y el famoso caldo ‘pho’ que podría curar hasta la peor resaca. Un país que no solo ha sido invadido múltiples veces a lo largo de su historia –por China, Francia, Japón y Estados Unidos–, sino que también ha sido retratado como el villano en distintas producciones audiovisuales, contribuyendo así a una imagen distorsionada de quienes habitan la ex Indochina. “Muchos turistas llegan y creen que somos como los personajes de las películas o que la moda es increíble y todo es genial, pero la realidad es que el país y las personas se encuentran en una gran crisis”, asegura Vân-Nhi Nguyễn a través de Zoom.
Son las 9:00 a.m. y, entre cortes de audio y problemas de conexión, la cara de Vân-Nhi Nguyễn (Hanói, Vietnam, 1999) comienza a despixelearse en la pantalla.
JOIA: Hola, ¿Me oyes bien?
Vân-Nhi Nguyễn: ¡Hola!… sí, ahora sí.
Nguyễn es una artista multidisciplinaria que ha ganado notoriedad en los últimos años gracias a diferentes series fotográficas que exploran una cara de Vietnam que rara vez aparece en las fotos de Instagram de los turistas o en los relatos oficiales del país. Puesto que sus protagonistas suelen ser personas y lugares que se encuentran en los márgenes de lo que la globalización o el capitalismo desea impulsar: cuir, pobre y local.
JOIA: ¿Podrías contarnos cuál es el contexto en que se desarrolla tu trabajo?
Vân-Nhi Nguyễn: Vietnam está cambiando muchísimo y es bastante horrible ver lo mal que va. Están intentando reducir la población infantil con selección genética, y también embellecer todo sin preservar la cultura. Todo va hacia una tendencia muy capitalista, destruyendo lo local para el consumo de inversionistas extranjeros, en vez de sostener y desarrollar la cultura. No hay educación, no hay arte, no hay deportes, no hay nada. Por esa razón, mi trabajo se centra en retratar cómo los jóvenes están viviendo y navegando todo esto.
A diferencia de muchas familias vietnamitas, que suelen orientar a sus hijos hacia carreras tradicionales (como medicina, derecho o economía), Nguyễn creció en un entorno donde sus intereses artísticos nunca fueron limitados. “El arte aquí se mira en menos, como si solo sirviera para que los muebles se vean mejor en una casa”. Una crianza particular que llevó a la vietnamita a mudarse a los 17 años de su natal Hanói para así estudiar artes en Toronto, Canadá. Lugar donde experimentó con distintos medios, como la escultura, el performance, el dibujo, la pintura y, sobre todo, la fotografía. “Pensaba que si iba a hacer fotografía debía ser de moda, y quería estar cerca de Nueva York. Pero después pensé: “¿Qué estoy haciendo?”. No me gusta tanto la moda y no disfruto realmente tomar fotos de eso. Entonces, me devolví”.
Sin embargo, al poco tiempo de volver la artista comenzó a notar cómo su paso por occidente había transformado su mirada sobre Vietnam. Donde detalles, lugares y personas, que antes le eran poco interesantes o que directamente rechazaba, ahora la inspiraban a explorar nuevos aspectos de su trabajo. “Comencé a centrarme en la vida cuir, la política y la economía de Vietnam, pero también en quién soy, cómo crecí, lo que ocurre a mi alrededor y mi familia.”
“Comencé a centrarme en la vida cuir, la política y la economía de Vietnam, pero también en quién soy, cómo crecí, lo que ocurre a mi alrededor y mi familia”
De este modo, Nguyễn decidió emprender un proceso de revisión de las antiguas fotos de su familia, a quien ve como un ‘reflejo directo de lo que ha pasado en su país’, logrando así identificar diferentes motivos –como colores, texturas y poses– que se han repetido generación tras generación. “Así nació la idea de que mi trabajo emule una extensión del típico álbum familiar vietnamita, pero sin esa lógica binaria de solo hombre y mujer, sino que también vínculos cuir o relaciones platónicas”.
JOIA: ¿Consideras tu obra fotográfica como documental o ficción?
Vân-Nhi Nguyễn: No creo mucho en lo puramente documental, porque incluso cuando dices que algo es documental ya hay una decisión detrás. Decides qué mostrar, dónde pararte, cuándo disparar la cámara. Creo que mi trabajo está en un punto intermedio, todo lo que ves es real, pero la forma en que se muestra está pensada. Nunca se trata de inventar algo que no exista.
JOIA: ¿Cómo es el proceso de crear estas imágenes?
Vân-Nhi Nguyễn: Uso fotografía análoga para alargar el proceso y así cuando las personas ya están un poco cansadas de posar ‘bien’, aprovecho para captar realmente cómo quiero que se vea la imagen.
Sin embargo, la artista advierte que el proceso de construcción de dicha imagen comienza mucho antes. Específicamente en fiestas o salidas en la escena nocturna de Vietnam, donde Nguyễn suele conocer a sus modelos por amigos de amigos. “La mayoría de ellos viven en casas que resultan ser justamente lo que estoy buscando. Lugares que se sienten tan habitados que la persona no tiene ningún deseo de irse de ahí”. Cuando ese no es el caso, la fotógrafa elige locaciones que le recuerden al lugar donde creció, “justo en el límite entre la ciudad y el pueblo”, rodeada de moteles y burdeles frecuentados por camioneros y drogadictos. “Sitios que siempre vi y que ahora como soy mayor puedo entrar y registrarlos”.
Un imaginario particular que terminaría por llamar la atención no solo de la escena local, sino también de artistas de otras latitudes, como el reconocido diseñador estadounidense de ascendencia vietnamita Peter Do, quien invitó a Nguyễn a ser parte de la editorial ‘Home’, que formó parte de la edición 2023 de ‘A Magazine’ curada por Do. “Desperté con un correo suyo preguntándome si estaba disponible para hacer una sesión en tal fecha. Me contó que no había vuelto a Vietnam hace mucho tiempo, y quería hacer algo en torno a esa sensación”.
JOIA: ¿Te sentiste identificada con eso?
Vân-Nhi Nguyễn: Completamente. Me decía que por mucho tiempo se sintió como alguien con una identidad poco clara en Estados Unidos, extraño… pero cuando vino a Vietnam también se sintió fuera de lugar. Yo entiendo muy bien esa sensación, de estar entremedio, así que la usamos como inspiración para las imágenes de la editorial, que utiliza la ropa moderna de Peter pero en zonas típicas de Vietnam.
Este cruce entre nostalgia y ficción puede vincularse con el concepto de memoria prostética desarrollado por la historiadora cultural Alison Landsberg, en que ciertas imágenes pueden contribuir a generar memorias que no son reales pero que debido al apego que las personas desarrollan con ellas terminan moldeando la manera en que entienden su vida. En este sentido, Nguyễn construye realidades que parecieran típicas pero que están protagonizadas por personas no-típicas, cambiando así el relato de Vietnam tanto para los locales como para el exterior. “Intento crear nuevas memorias a partir de lo que ya existe. Empecé a leer mucho sobre lo que propone Landsberg, y lo traduje, por ejemplo, en un collage donde mezclé revistas del periodo post-Đổi Mới –marcado por la apertura de Vietnam a series y películas occidentales– con fotos familiares y de amigos actuales” relata.
"Intento crear nuevas memorias a partir de lo que ya existe. Empecé a leer mucho sobre lo que propone Landsberg, y lo traduje, en un collage donde mezclé revistas del periodo post-Đổi Mới con fotos familiares y de amigos actuales"
“El collage me permitió canalizar la fantasía que intento construir”, continúa la artista. “Me ayudó a sumergirme en un mundo que ya no existe pero que de alguna manera continúa estando físicamente presente para que pueda habitarlo o transformarlo a mi manera”.
Actualmente, Nguyễn se encuentra trabajando en pequeñas exposiciones de fotografía, así como también en un nuevo proyecto que la tiene muy entusiasmada, ya que mezcla escultura y video. “Estoy haciendo una colaboración con un amigo que es cineasta. Queremos construir una casa, y que dentro de ella haya un video de una trabajadora sexual cantando una canción de cuna”.
Conoce más de su trabajo en @vnnhi



