victor zea punchaw

P’unchaw: El sol, la luz y la sombra del Cusco

11 de October de 2020

Recién llegado a Cusco desde Lima para trabajar como corresponsal para el diario La República, el fotógrafo peruano Victor Zea (Lima, 1989) decidió ir a darse una vuelta al casco histórico de la ciudad. Como en una epifanía, vio como el sol se ponía entre los arcos de la Plaza de Armas y se llenaba de luz, produciendo una sombra que se expandió misteriosa por todo el entorno urbano en un baile sincrónico nada azaroso. Aún con esta experiencia mística visual en la retina, el autor salió a buscar esa luz andina representada en el oro de la ciudad. La búsqueda le tomaría seis años de trabajo y terminaría en un fotolibro que lleva por nombre P’unchaw. 

victor zea punchaw

Acerca del nombre utilizado para el proyecto, el autor comenta que “P’unchaw es una palabra de origen Quechua, y la interpretación más conocida es ‘día’. También es el nombre que lleva un mito: un ídolo de oro alojado al interior del Qoricancha (Templo del Sol) y que representa el sol, la deidad más importante de los incas. Pero el significado más importante para mí lo descubrí a través de Luís, un amigo que es parte de una comunidad indígena. Él me dijo que P’unchaw también significa tu propósito en la vida, una luz interna que es cíclica. Es tu esencia. Fue muy revelador para mi porque me permitió entender el proyecto de forma más poética y menos concreta. Fue una gran lección entender el concepto desde lo andino”. 

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“P'unchaw también significa tu propósito en la vida, una luz interna que es cíclica. Es tu esencia”

Las fotografías que componen P’unchaw tienen mucha calle y juegan armoniosamente con el sol, la luz y la sombra. “Me formé con el maestro Juan Carlos Michilerio, en la Casa Poco Floro, un centro cultural underground donde se encontraban distintos artistas y ahí me pegué con la fotografía de calle y el azar de la vida. Al comienzo, cuando fotografiaba la calle en Cusco, lo hacía con un fin estético, hasta que me di cuenta que muchos autores hacían lo mismo y mejor. Entendí que el sol me conecta con mi intuición y la sombra me da un espacio negro, una oscuridad extrema que se equilbra con la luz y, así, parece que flote. El P’unchaw del Cusco es la luz”.

victor zea punchaw
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En una de las tantas salidas para capturar la particular luz cusqueña, el autor conoció a un aficionado a la astronomía que le hizo ver de otra manera la arquitectura de la ciudad.

“Durante varios años volví varias veces a Qoricancha, popularmente conocido como templo del sol. Ahí conocí a un guía local que sabía de Arqueoastronomía que me explicó como los incas construyeron Cusco en función al sol, de forma que la luz y la sombra que se producían no eran al azar. Estudié sobre los solsticios y los equinoccios y su relación con la urbe. Entendí también que la organización política, religiosa y social de los incas se regía por el sol. Era un conocimiento astronómico muy profundo que se conectaba con la vida, eran observadores brutales”. 

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“Los incas construyeron Cusco en función al sol, de forma que la luz y la sombra que se producían no eran al azar”

El proyecto P’unchaw fue publicado como fotolibro por la editorial peruana KWY. Victor nos comenta acerca del proceso creativo: “el editor Musuk Nolte me animó a buscar el fondo en la situación, me ayudó a salir de lo anecdótico de las imágenes para que viera los simbolismos. Me ayudó a descifrar las imágenes, fue un gran maestro para leer las fotos y unirlas dentro del libro”.

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Recientemente, el autor se adjudicó, junto a sus colega Sharon Castellanos, el Fondo de emergencia COVID-19 de The National Geographic Society y ambos están trabajando en una historia sobre las personas que han tenido que migrar de la ciudad al campo por la crisis del turismo en Cusco debido a la emergencia sanitaria. 

“Muchas personas emigran del campo a la ciudad para dedicarse al turismo y hacer plata fácil y se endeudan mucho. Viven al día.  Ahora que no hay trabajo, muchas han vuelto a sus comunidades pero se han encontrado con una realidad dura, porque no hay trabajo ni plata y apenas sobreviven cultivando sus propias tierras”.