La vida cotidiana está llena de momentos caóticos y Okey Ofomata (Los Ángeles, Estados Unidos, 1997) siempre está en el lugar perfecto para retratarlos. El artista se ha especializado en ser la voz de un sinfín de personas anónimas de los Estados Unidos. A través de su pincel muestra temáticas como la crisis migratoria, la discriminación racial y problemas de vivienda. Así, su principal inspiración viene de la clase media, de las problemáticas del ciudadano común. Más que buscar lo extraordinario, su trabajo destaca detalles en las situaciones que el ojo pasa por alto: una banca llena de ambulantes o la hora punta de la tienda de una gasolinera.
“Si eres una persona de clase baja o media, tu vida es bastante normal, y la gente no suele considerarla fascinante. Me gusta representar entornos familiares y plantear preguntas como: ¿qué es lo peor que podría pasar ahora mismo en este lugar? Pequeños momentos ridículos de la vida”.
Pero esto no siempre fue así. Okey dio sus primeros pasos en el arte cuando era apenas un niño. Todo partió con los dibujos animados que veía en la televisión. Personajes de series como Codename: Kids Next Door lo motivaron a no ser solamente un espectador, creando sus primeros bocetos con lápiz y papel. Otro de los elementos que destaca de sus primeros acercamientos a la pintura es la influencia casi silenciosa que tuvo su familia. Sus padres no eran cercanos a las artes, pero sí tenían diferentes bustos y pinturas de origen nigeriano (de donde son sus ancestros), que lo inspiraron a buscar dentro de sus raíces.
El estilo de Okey es sencillo, pero poderoso. Con lienzo y pincel ha creado un estilo propio, uno que se caracteriza por tener trazos largos y bruscos. En sus obras nada es sutil: los colores son densos, las sombras son pronunciadas y la composición es desordenada. El foco de sus trabajos son las personas, pero no desde los primeros planos, sino desde las acciones. En sus pinturas siempre está pasando algo, y esto no es una casualidad, ya que el autor crea a través de lo que experimenta en su día a día.
“Cuando estoy fuera tomo muchas fotos, así que muchas de mis referencias vienen de mis propias imágenes. Creo que eso aporta una sensación de lo mundano en mis pinturas. La gente puede adivinar dónde ocurre la escena. Es casi como un diario ilustrado”.
“Muchas de mis referencias vienen de mis propias imágenes. Creo que eso aporta una sensación de lo mundano en mis pinturas”
A veces la forma más fácil de lidiar con la realidad es a través del humor. Es por eso que el toque final de su imaginario viene de la sátira y la ironía. Es a través de este elemento que el artista logra camuflar temas de importancia mundial en imágenes, con el fin de que no resulten abrumadoras para el espectador.
Una decisión que Okey toma de manera consciente: “Creo que la gente bromea todo el tiempo, incluso en situaciones serias. Me gusta juntar temas serios con humor. Así la gente pasa más tiempo con la obra, tratando de entender qué está pasando. Puede que te rías al principio, pero luego te das cuenta de que tiene peso detrás”.
Es gracias a este método de trabajo que nacieron algunos de los escenarios de sus pinturas. En estos podemos ver cenas tradicionales de familias afroamericanas comandadas por Joe Biden, un juego de baloncesto entre un policía blanco y un joven negro o el atasco de un ascensor con cientos de personajes.
Pese a todo, sus piezas tienen un alto componente personal. No desde experiencias propias, sino desde lo que significa ser una minoría en Estados Unidos. Desde ahí nace lo imprevisto, lo poco común: “Cuando se trata de personas afromericanas siempre hay supuestos: dónde deberían estar o en qué entornos deberían vivir. Me gusta usar los escenarios cotidianos para mostrar algo que la gente no suele ver o pensar”.
Las escenas comunes son sólo el pretexto para que el pintor plasme la realidad en un lienzo. Sus obras no buscan entregar respuestas ni moralejas, sino ser un llamado a poner atención a lo que solemos normalizar. Un ejercicio que a día de hoy es más necesario que nunca. Sin embargo, el futuro de Okey Ofomata parece ser aún más personal, en sus próximos proyectos explorará su vida familiar, pintando una serie de retratos de sus padres y familiares cercanos. Una idea que sirve como un descanso del caos que ve día a día.
Conoce más de su trabajo en @Okey Ofomata



