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Matt Dorfman: Diseñar más allá de lo evidente

Una de las cosas que más me cuesta del diseño es saber cómo usar todas las referencias que veo todos los días. Paso mucho tiempo mirando imágenes, guardando libros, sacando fotos y acumulando cosas que quizás algún día podrían servirme. Pero cuando llega el momento de crear, aparece una pregunta que creo que todos nos hemos hecho alguna vez: ¿cómo usar todo esto sin que el resultado se parezca demasiado a lo que ya vi?

Llegué al trabajo de Matt Dorfman específicamente por esa búsqueda. Matt es diseñador, ilustrador y director de arte en Nueva York. Actualmente dirige The New York Times Book Review y anteriormente ocupó ese mismo rol en la sección de Opinión del diario. Además, trabaja desde Metalmother, su estudio independiente enfocado en proyectos editoriales y culturales. Su trabajo cruza constantemente la ilustración, la fotografía, la tipografía y el collage.

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Sus imágenes suelen acompañar textos, artículos o reseñas, pero no representan literalmente lo que está escrito. En lugar de repetir la historia, Matt intenta interpretar el tono, ritmo y sus ideas para proponer una entrada visual diferente.

Para él, una imagen editorial debe funcionar como un punto de entrada. Así como un buen escritor puede interesarnos en un tema que normalmente ignoraríamos, una imagen también puede despertar curiosidad antes de que sepamos exactamente de qué trata una historia.

Es importante para mí que cualquier cosa que haga pueda ofrecerle al lector un punto de entrada visual que despierte su curiosidad sobre algo que no necesariamente sabía que podía importarle” comenta.

Un ejemplo claro es la portada de The New York Times Magazine para “The Insect Apocalypse Is Here”. En vez de representar una acumulación de insectos o un paisaje destruido, la imagen combina el cuerpo de una abeja con una enorme nube de explosión. Así, una crisis ambiental compleja se convierte en un símbolo inmediato y difícil de ignorar.

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Cuando comienza un encargo, Matt no se concentra únicamente en el tema principal. Si lo hiciera, explica, terminaría creando un eco visual de la narración: una imagen que repite lo que el texto ya dice. En cambio, busca un equivalente a la voz del autor en base a imágenes. Esta idea me resulta especialmente interesante porque muchas veces entendemos que comunicar bien significa mostrar todo de forma literal. Sin embargo, una imagen también puede comunicar desde la sugerencia, dejando preguntas abiertas o haciendo que nos detengamos a mirar un poco más.

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Esto aparece en la portada de The New York Times Book Review titulada “What Is Poetry?”. La imagen se construye a partir de una forma negra, floral y simétrica que puede relacionarse a un jardín, un insecto o una prueba de Rorschach. No intenta definir qué es la poesía, sino traducir visualmente su confusión y múltiples interpretaciones.

Otra parte importante de su proceso tiene que ver con las referencias. Matt reconoce que se bloquea con frecuencia y que, cuando eso pasa, a veces comienza trabajando desde una obra que ya existe.“Cuando me bloqueo, no es raro que comience algo como un homenaje directo a una obra preexistente, aunque solo sea para sacudirme de ese estado de suspensión” comenta.

“Cuando me bloqueo, no es raro que comience algo como un homenaje directo a una obra preexistente, aunque solo sea para sacudirme de ese estado de suspensión”

Me gustó mucho la honestidad de esta respuesta. Generalmente se habla de la búsqueda de referentes como un proceso muy ordenado, pero muchas veces una imagen simplemente nos ayuda con ese empujón para empezar a trabajar. Para Matt, lo importante es no quedarse en ese primer punto. La referencia funciona como un impulso que después debe transformarse. Su proceso consiste en hacer pruebas, borrar elementos, cortar, dividir, invertir y agregar nuevas capas. Él lo describe como una forma de “romper” la imagen. La referencia deja de ser algo que hay que dejar intacto y se convierte en el material de trabajo.

Esta manera de trabajar puede verse en la portada “How to Design a Beautiful, Cruel Universe”. La imagen parte de dos figuras reconocibles, pero sus cuerpos aparecen fragmentados mediante píxeles, cortes y desplazamientos. El error digital no funciona sólo como parte de una decoración, sino que transforma la escena la construye en un universo atractivo.

Ahí está la diferencia entre repetir una referencia a realmente digerirla. El ejercicio no consiste en cambiar un color o algunos elementos. La imagen empieza a volverse en un trabajo propio cuando se cruza con otros mundos visuales, con el contenido del proyecto y con las decisiones de quien la está creando. Matt tampoco intenta aferrarse a un estilo constante. Cada proyecto puede necesitar herramientas diferentes: collage, tipografía, fotografía o ilustración. Buscar un equivalente visual para la voz de cada autor le permite salir de las soluciones que ya conoce.

“Aunque suma una restricción al proceso, también me libera de ser demasiado cuidadoso con la idea de mantener un estilo constante. Crea oportunidades para experimentar con herramientas que quizás no habría pensado utilizar y abre más posibilidades para que la imagen hable desde la sugerencia, en lugar de funcionar simplemente como un espejo de la historia”.

Como diseñadora, este tema me interesa mucho. Existe mucha presión por encontrar un estilo personal y reconocible, especialmente cuando mostramos nuestro trabajo en redes sociales. Pareciera que todas las imágenes deberían pertenecer al mismo universo. Pero el estilo también puede convertirse en una fórmula que vamos repitiendo porque sabemos que funciona, incluso cuando un proyecto necesita una respuesta diferente.

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En el trabajo de Matt, la coherencia de imágenes no depende de que todos sus trabajos se vean iguales, sino de su manera de leer, hacer conexiones y desarrollar una idea. Su trabajo tampoco está aislado de lo que pasa fuera del estudio. Cuando deja de lado las ideas preconcebidas sobre cómo “una portada se debería ver”, comienzan a entrar sus experiencias personales, sus bloqueos y las cosas que lo tienen especialmente interesado en ese momento.

“Mis resultados suelen volverse más interesantes cuando tengo el espacio y el permiso para considerar el contexto más amplio en el que el encargo vive y respira”.

Su familia, vivir en Nueva York, la música y la lectura forman parte de ese contexto. Muchas veces estas influencias entran en sus proyectos sin que sea algo planeado: una canción puede afectar una composición o un libro puede ayudarle a encontrar un lenguaje visual. Me gusta pensar en las referencias de esa forma: no solo como imágenes que guardamos para usar después, sino como conexiones que se mezclan con lo que estamos viviendo, mirando o escuchando. Una referencia nunca entra sola al proceso; se cruza con otras imágenes, con el proyecto y con todo lo que ocurre alrededor de quien crea.

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El proceso de Matt no entrega una fórmula exacta. Hay bloqueos, procesos que quedan en el camino y muchas decisiones. Pero sí deja una idea clara muy clara y es que trabajar con referencias no hace que una obra sea menos personal. Lo propio aparece en la manera en que las transformamos y en todo lo que agregamos después, hasta que la imagen comienza a tener sentido desde nuestra propia experiencia y visión estética.

Conoce más de su trabajo en @matt.dorfman

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