felipe romero

Felipe Romero, imágenes de sus cercanías emocionales

11 de April de 2021

El cierre de las fronteras de muchos países durante el último año debido a la pandemia, ha hecho imposible la migración internacional de personas a otros países, pero, a su vez, ha impedido el retorno de inmigrantes irregulares, con orden de expulsión, a sus países de origen. En concreto, en España, organizaciones como Cruz Roja o Cáritas, se han hecho cargo de atender a un gran número de de inmigrantes irregulares que han quedado en situación de calle, sin trabajo y sin posibilidad de acceder a las ayudas del gobierno.

Siendo plenamente consciente de su posición de inmigrante privilegiado, el fotógrafo colombiano Felipe Romero Beltrán (Bogotá, 1992), a quien la pandemia agarró en Madrid, lleva unos meses trabajando en Dialect, un proyecto que documenta la vida de adolescentes magrebíes en un centro de refugiados en el que viven temporalmente después de entrar en territorio español sin documentación.

IG @feliperomero30

felipe romero
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“Crecí en Bogotá en los años noventa. Mi interés por la imagen fotográfica aparece en aquel tiempo y se desarrolla gracias a la influencia de los artistas plásticos colombianos de esa época. Era mi manera de entender lo que sucedía, la ciudad atravesaba múltiples procesos sociales que tenían décadas de hondura, y traducir aquellos procesos a la vida de un adolescente no era sencillo. Muchos años después me he dado cuenta que las preguntas que me hacia en ese momento, son las mismas que me hago ahora”.

felipe romero

"Son adolescentes que están construyendo su identidad, con ganas de vivir y salir adelante"

En la búsqueda de las respuestas a esas preguntas comunes y recurrentes que Felipe se viene planteando, llega a España, donde trabaja en un proyecto llamado Reducción, sobre los procedimientos policiales a personas indocumentadas en Madrid, conoce las leyes y organismos que controlan el flujo migratorio en el país, y se vincula con varias organizaciones que trabajan en programas sociales. Y así, de forma azarosa y en plena pandemia, surge Dialect.

«Ya estaba familiarizado con lo legal por el hecho de ser yo migrante y porque trabajé en Melilla hace unos años para otro proyecto. Tuve la suerte de encontrar las personas indicadas en Sevilla para poder acceder al centro (de refugiados) en una época compleja para estar con el otro».

felipe romero
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El acceso al centro le permitió vincularse, de forma orgánica, con los jóvenes que viven ahí, y construir con ellos una relación de complicidad. Sin embargo, fue esa misma relación la que estableció una distancia insalvable entre ellos… «Son adolescentes que están construyendo su identidad, con ganas de vivir y salir adelante. Evidentemente siempre he sido un ‘otro’ para ellos, aunque yo sea también migrante, joven y hombre, nuestras condiciones son distintas; es por esto que el proyecto se llama Dialect (Dialecto, en español). Desde que los conocí, detecté algo que era inaccesible para mi, un dialecto en sus cuerpos, en su acento, en su manera de relacionarse, un dialecto propio del que no eran conscientes. Algunos chicos, Youssef, Bilal y Hamza, notaron ese otro dialecto en mi cuerpo, en mi acento y en mi manera de construir imágenes».

El resultado se divide en dos partes con lecturas muy distintas, las fotografías y una video-instalación en la que los jóvenes leen un documento legal. «Me interesa fotografiar el día a día de estos chicos a modo de aproximación documental, aunque no lo sea del todo si lo vemos desde una perspectiva tradicional, ya que las fotografías están construidas en colaboración con ellos. Son eventos que han ocurrido en la realidad, pero después de que sucedan, nos detenemos, organizamos la representación y hacemos la fotografía de eso que ya ha sucedido».

En la segunda parte, los propios sujetos interpretan y tratan de entender lo que son de cara a la sociedad a la que han llegado y les es tan extraña como la configuración que se supone que les define dentro de ella. «La otra parte del proyecto contiene a la primera: Bilal, Youssef y Habib leen el documento que los categoriza como sujetos en España, los define y los controla. La ley, en su intento por categorizar los cuerpos, emplea un lenguaje complejo y ambiguo, que incluso para cualquier hispanohablante es difícil de entender y, al pedirles que lean las primeras cuatro páginas, se demoran veinte minutos evidenciando la lucha de estos cuerpos no categorizables, en contraposición con la ley que en todo momento intenta definirlos».

felipe romero
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"La ley, en su intento por categorizar los cuerpos, emplea un lenguaje complejo y ambiguo, que incluso para cualquier hispanohablante es difícil de entender"

La reflexión personal y el proceso de identificación en Dialect se repite en otros proyectos de Felipe, él mismo lo confiesa: «Trabajo sobre lo que tengo cerca, no en términos geográficos, sino en términos emocionales, y el ser migrante en Europa es una cuestión que siempre está presente en mi vida».

Actualmente está trabajando en dos proyectos paralelos en Sudamérica, uno en Colombia, titulado «Magdalena«, que aborda el fenómeno de la desaparición y posterior aparición de cuerpos asesinados durante el conflicto armado en Colombia, en el río Magdalena; y otro proyecto en el norte de México, titulado «Bravo«, que aborda el fenómeno fronterizo y migratorio del río Bravo en el límite con Estados Unidos. «En ambos trabajos el río es el vértice donde se ejerce un tipo de violencia, en Colombia, la desaparición forzada de cuerpos en el río, en México, el cruce del río irregular por parte de los migrantes».

Felipe no oculta lo mucho que ha cambiado su vida debido a la pandemia, la cual ha evidenciado, aún más, lo precario de las industrias culturales. “Hace poco leí una cita de Baudelaire en su dedicatoria a Salón de 1846, que define con precisión el momento histórico que atravesamos: ‘Regresar a ese tiempo en el cual para algunos era posible vivir tres días sin pan, pero ni uno sin poesía'”.

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