A primera vista, su estructura recuerda ciertos ejercicios arquitectónicos que durante décadas intentaron desafiar la gravedad y el canon imperante. Las bóvedas experimentales de Félix Candela, las superficies fluidas de Zaha Hadid o incluso las formas orgánicas exploradas por Santiago Calatrava parecen resonar en esta silueta compuesta por vacíos, entramados y curvas continuas. Como si el aire hubiera encontrado una manera de materializarse.
Fabricada completamente mediante impresión 3D, la adidas CLIMACOOL abandona las convenciones tradicionales del calzado para proponer una estructura única, construida a partir de una retícula abierta que permite una ventilación de 360 grados. La luz atraviesa la zapatilla. El viento también. Lo que normalmente entendemos como superficie aquí se convierte en una sucesión de espacios vacíos cuidadosamente diseñados, lo que nos lleva a pensar que estamos frente a una obra arquitectónica en miniatura.
La historia detrás de esta silueta también ayuda a entender su carácter. La tecnología CLIMACOOL, introducida originalmente por adidas en 2002, fue desarrollada en el centro de innovación de la marca ubicado en Herzogenaurach, Alemania, un espacio donde diseño, ingeniería y experimentación conviven para imaginar nuevas formas de habitar el movimiento. En esta nueva versión, esa búsqueda alcanza una de sus expresiones más radicales: una zapatilla concebida como una estructura continua, donde cada línea parece surgir de la anterior, como si se tratara de una construcción arquitectónica. Piezas que encajan con precisión, armonizando una silueta única que parece adaptarse a la composición del aire.
Existe algo profundamente contemporáneo en esa búsqueda. Así como arquitectas como Jeanne Gang han estudiado las formas de la naturaleza para desarrollar edificios capaces de respirar, adaptarse y relacionarse mejor con su entorno, la CLIMACOOL parece seguir una lógica similar: observar los sistemas orgánicos para construir una experiencia más cómoda, flexible y eficiente.
Pero más allá de cualquier referencia, la verdadera virtud de la zapatilla ocurre al usarla. La estructura envuelve el pie como una segunda piel, adaptándose al movimiento con una sensación de suavidad casi imperceptible. Ligera, fresca y cómoda, funciona igual de bien durante una caminata por la ciudad, una jornada extensa de trabajo o una salida improvisada con amigos.
"La estructura envuelve el pie como una segunda piel, adaptándose al movimiento con una sensación de suavidad casi imperceptible"
También es preciso recordar el ojo estético detrás de esta pieza. En 2024, adidas colaboró con el fotógrafo y director creativo Gabriel Moses, quien interpretó la zapatilla a través de juegos de luz y sombra que enfatizan precisamente aquello que la vuelve única: su capacidad para dejar pasar el aire, proyectar nuevas formas y desdibujar los límites entre objeto, cuerpo y estructura.
Así, el verdadero avance de la adidas CLIMACOOL reside en su capacidad de convertir una necesidad funcional en una propuesta estética. Respirar mejor a través de un diseño que acerca el estilo a la moda.
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