fernando peñaloza pintura

Entrevista a Fernando Peñaloza, pintar y ser feliz

3 de September de 2020
«Acá aún permanece una leve huella de lo rural que en algún momento fue esta zona, aún hay viñedos y otros cultivos, grandes árboles, vacas, corderos y hambre», escribe Fernando Peñaloza (Santiago, 1995) sobre su comuna.

Puente Alto es la comuna más poblada de Chile con más de medio millón de habitantes, de los cuales casi la mitad figuran como desempleados y, quienes trabajan, tienen un ingreso promedio oficial de 375.000 pesos mensuales. Estos datos numéricos no dicen nada y, a la vez, dicen mucho. No dicen nada sobre como es realmente la vida, la gente y la idiosincrasia de quienes allá conviven, y dicen mucho sobre la desatención de la comuna por parte del Estado y la percepción externa de esta zona de la ciudad. Fernando es de Puente Alto de toda la vida, nunca supo mucho de artistas visuales ni de grandes autores o autoras, fue eso lo que generó una inquietud en él, lo que despertó su creatividad.

“Pa’ Puente no suenan lxs dinosaurios del arte, no hay nadie de ese circuito que sea una referencia real pa’ mi. En el colegio la formación artística y cultural era casi nula, las ‘clases’ se basaban en hacer un dibujo con ‘tema libre’ y era. Igual eso me motivó a dibujar no solo los días que había ‘clase de arte’, sino siempre”.

fernando peñaloza pintura
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“Pa’ Puente no suenan lxs dinosaurios del arte, no hay nadie de ese circuito que sea una referencia real pa’ mi. En el colegio la formación artística y cultural era casi nula”

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Fernando recuerda volver caminando del colegio, cerca de la plaza de Puente Alto, con sus Nike Cortez, escuchando rap y reggaetón en su mp3, y quedarse “pegao” mirando los graffitis. En 2009 formó una crew, HRC, con sus amigos y, mientras algunos se decantaban más por hacer rap, él encontró su terreno en el graffiti. “Un día, acompañé a mi hermano Crika a pintar un muro y, después de verlo a él, sentí que era lo que tenía, debía y quería hacer”.

En 2014, sin haber pisado un museo en su vida, empezó a estudiar artes visuales en la universidad para complementar su vocación. “El título me importa bien poco, me sirve pa’ boquillas eso sí, lo que realmente valoro es el conocimiento adquirido y lo aprendido de lxs maestrxs y compañerxs. También hice grandes amistades, conocí personas que vienen de contextos totalmente diferentes al mío y pude romper con varios prejuicios. Hoy en día tengo amigos criados por nanas y hermanos hijos de nanas”.

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“El título me importa bien poco, me sirve pa’ boquillas eso sí, lo que realmente valoro es el conocimiento adquirido y lo aprendido de lxs maestrxs y compañerxs”

La etapa de formación, como casi todos los períodos educativos, la vivió como una oportunidad para experimentar con los formatos y las distintas disciplinas. “Pensaba la pintura desde una perspectiva volumétrica, desplazaba conceptos de la pintura al volumen y, cada vez que seleccionaba un material, era más con un ojo de pintor que de escultor. Quería probarme en diferentes áreas, tipo todocampista, pero tengo corazón de pintor (risas). La pintura era mi ex y ahora estamos volviendo”.

fernando peñaloza pintura

“Antes que cualquier concepto, mi interés principal es pintar y ser feliz, pintar lo que quiero sin dar explicaciones a nadie. No quiero que las personas piensen lo que yo pienso de mis pinturas, me gusta que cada persona pueda interpretarlo a su manera y desprender ideas, evocar recuerdos o motivarse a crear, no sé, lo que sea. La otra vez le mostré una pintura a un pana y me dijo ‘wena huacho culiao qeo maldita’ y pa’ mi es totalmente válido, al igual que cuando me habla otra persona y me dice ‘me gustó cómo entró la luz en el cuadro, como resolviste esto y bla bla bla’. El estallido influyó en mi visión respecto al arte, pero fue mucho más lo que influyó en mi vida. La mejor performance que he visto en mi vida fue una micro 210 chocando contra un Hites en la plaza de Puente. Desde entonces pienso en el arte contemporáneo como algo minúsculo frente a las problemáticas sociales, muchxs quieren posicionarse como artistas con grandes discursos antes que como persona”.

El estallido y, especialmente, la pandemia, le devolvió a su entorno, a su villa, con la que reconectó después de meses sin salir. Eso le motivó a pintar aquellas imágenes y situaciones típicas que construyen su realidad, ni más ni menos, sin darle vueltas. Cada cual encontrará la forma de identificarse (o no), con sus obras, pero todos percibiremos la autenticidad y la honestidad que de ellas se desprenden.

fernando peñaloza pintura
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La reflexión entorno al contexto de encierro Fernando la había hecho antes de la cuarentena, cuando de niño visitaba a unos tíos en la cárcel, o en los talleres en recintos penitenciarios del Sename que realiza desde 2017. “En el verano de este año hicimos un mural en un CRC-CIP del Sename donde participaron nueve adolescentes. Había uno, al que llamaré  ‘Kevin’, a quien le gustaba pintar, dibujar, tallar en madera… Hablaba con él de arte, de la vida y me contaba que ‘pa’ salir de la volá’ creaba cosas y hacía ejercicio. Recordé mucho las palabras de este muchachito las primeras semanas de cuarentena, así que hice lo que hacia él: arte y ejercicio”.

“Pienso en el arte contemporáneo como algo minúsculo frente a las problemáticas sociales, muchxs quieren posicionarse como artistas con grandes discursos antes que como persona”

Esta conexión le hizo adquirir una disciplina. Comenzó de cero haciendo ejercicios básicos de pintura guiado por el recuerdo de su maestro Rodrigo Vega, y aprovechó para “entrenar” la creatividad, ahora afirma que ha “comprendido el valor de la disciplina al momento de trabajar. Hay que entrenar todos los dias pa’ que te citen a los partidos”.