emanuel acosta

Entrevista a Emanuel Acosta: Cazador de personajes callejeros

17 de June de 2020

Todo asentamiento humano está compuesto por calles en donde desfilan las más diversas identidades que componen la cultura que las contiene. Miradas anónimas se cruzan unas con otras, se inspeccionan, se juzgan y se entienden desde una perspectiva única. Cada transeúnte esconde su mundo a través de máscaras diseñadas a medida para ocultar la realidad íntima en un contexto público. La identidad que dejamos ver en la calle, solo es interpretable desde nuestras ropas, accesorios, tatuajes y, sobre todo, gestos. 

Para traducir esta realidad se necesita una mirada entrenada, como la del fotógrafo argentino Emanuel Acosta (Corrientes, 1984). Emanuel convierte lo aparente en imágenes que nos revelan los mundos interiores y las historias secretas de los habitantes de la ciudad. Donde algunos ven tatuajes sobre la piel, el autor ve a Diego; en unas zapatillas colgadas en los cables de la luz, él ve los márgenes de la ciudad; en la mirada de una vendedora callejera, el autor ve todo un sector invisibilizado de la sociedad.

IG @vecoveco

¿Qué te llevó, cuando eras un niño o un adolescente y vivías en Corrientes, a querer crear imágenes o videos?

En Corrientes, la crisis económica del 2001 estalló dos años antes. Habían campamentos de protesta por todos lados y un clima social denso.

Hubo enfrentamientos armados en los que murió gente. En el 99 no tuvimos clases durante un año así que nos pasábamos los días en la calle vagando por la ciudad buscando cualquier cosa para pasar el tiempo. En plena crisis, junto a mi hermano mayor armamos un cyber en el living de mi casa, así que nuestro hogar se convirtió en una desfile de personajes del barrio, que normalmente no hubiese conocido. Por años mi casa fue un lugar semi público, en donde la intimidad familiar estaba separada por una cortina. Un día un tío me regaló una cámara VHS que solo funcionaba conectada a la compu, así que me dediqué a captar las situaciones que pasaban en la vereda de mi casa y siempre fue interesante el circuito de gente, porque muy cerca hay dos bares y también está el mercado popular de El Piso. 

“En plena crisis armamos un cyber en el living de mi casa y nuestro hogar se convirtió en una desfile de personajes del barrio, que normalmente no hubiese conocido”

Es cada vez más habitual que muchos fotógrafos o realizadores sean de formación autodidacta y encuentren su propio camino sin necesidad de entrar en la “academia”. ¿Cuál es tu formación? ¿Qué valor le das a la educación formal dentro de estos campos creativos?

Al terminar la secundaria, mi amigo Guille Rovira me invitó a participar de las filmaciones que venía haciendo junto a un grupo de amigos de Corrientes. Comenzamos a editar cortos y experimentos con dos grabadoras VHS, hasta que nos conseguimos una compuesa experiencia me hizo entender el lenguaje audiovisual. Tiempo después comencé a estudiar Diseño Gráfico y, en paralelo, me gané una beca que me permitió aprender montaje en la Escuela del Sindicato de Cine de Argentina. La educación académica me ayudó a crear imágenes con ideas personales de lo que estoy fotografiando, gracias a reglas auto-impuestas que muchas veces, al salir a la calle, se rompen, porque las situaciones siempre se presentan de maneras diferentes y nunca tenés el tiempo suficiente para responder a ellas.

 

La mayor parte de tus fotos y videos ocurren en contextos urbanos y públicos. ¿Cómo son tus rutinas callejeras y procesos creativos a la hora de salir a fotografiar o a filmar? ¿Tiendes a la improvisación o planeas tus salidas? ¿Te haces invisible o te mezclas con la gente?

La interacción con la gente es algo que sucede muy aleatoriamente, pero también es algo muy importante porque define el sentido de la foto. Hay veces en que me gusta captar momentos donde las personas que retrato estén lo menos contaminadas posible con mi presencia y trato ser invisible. Otras veces los encuentros se dan desde una charla y sale una sesión improvisada. También hay veces en donde las personas no quieren que las fotografíen. Me gusta cuando se dan diálogos con las personas que fotografío, la cámara es una excusa para conocer gente y los espacios que habitan, es como una llave que las hace salir de su propia burbuja. 

“La cámara es una excusa para conocer gente y los espacios que habitan, es como una llave que hace salir a las personas de su propia burbuja”

¿Por qué eliges potenciar, en tus imágenes, aquellos sujetos que podrían ocupar o habitar los límites de la sociedad, aquellos que son invisibles a muchos ojos pero no al lente de tu cámara?

El mundo y las diferencias sociales actuales, hacen que muchas personas vivan en los márgenes de la ciudad, completamente invisibilizadas. Estas personas crean su propio microcosmos e inventan sus normas propias. Me interesa entender esos paralelismos, esos paisajes heterogéneos, y dirigir la mirada hacia lo que me es más familiar. Hay lugares a los que voy de forma cotidiana, donde compro comida, ropa o paso el tiempo, son lugares que habito. A veces, por azar, llego a lugares interesantes y después decido volver con la cámara, me gusta conocer nuevos lugares que desconozco de mi ciudad, esa primera impresión la registro como si fuera un turista.

¿Crees que ser de Corrientes y no de la capital, Buenos Aires, te confiere una mirada particular? ¿Qué características diferencian ésta de otras provincias en el terreno creativo o artístico?

De pibe viví en ciudades del interior del país, creo que eso te da mayores libertades para moverte respecto a ciudades más grandes. A pesar de vivir fuera de Buenos Aires, siempre teníamos la mirada puesta a lo que pasaba en la capital. La mayoría de las cosas que se hablaban sobre allá, no las entendíamos por carecer del contexto, así que generamos una especie de imaginario y lo adaptamos a nuestro mundo. Existen varias particularidades en nuestra cultura, como la relación con la naturaleza, el calor, la religiosidad, la mitología guaraní, los santos paganos, las creencias del campo, todo eso abre el imaginario colectivo y genera situaciones surrealistas con las que se convive desde niño y a veces pasan como algo cotidiano. Ese manto místico es algo que siempre está presente.

emanuel acosta

“El mundo y las diferencias sociales actuales, hacen que muchas personas vivan en los márgenes de la ciudad, completamente invisibilizadas”

En tu trabajo hay un componente muy cinematográfico, de hecho tienes una productora, Ternura Films, a través de la que realizas cortos. ¿Qué referentes podrías citar que nutran tu mirada? ¿Nos puedes comentar algunos proyectos audiovisuales en los que hayas trabajado?

Me gusta mucho el cine y los documentales. Algunos directores como Errol Morris, Ron Fricke, Chris Marker, Werner Herzog, Wim Wenders, Agnes Varda o Tony Gatlif, fueron algunos de mis referentes y que me abrieron la mirada. También me influyeron las historietas de Robert Crumb, solo que, en vez de salir a buscar situaciones y personajes para dibujar, yo los fotografío. 

Una experiencia audiovisual que me marcó fue cuando, en el 2009, un director suizo vino filmar a Corrientes un corto de fútbol donde participé como asistente. La producción no contaba con un gran presupuesto, pero se filmó en película y eso me hizo ver mi ciudad con un estilo que no había visto antes, y también empecé a prestar más atención a la parte técnica. Entre mis trabajos más recientes está un video que hice para Agus y Aj, unos raperos amigos míos de Corrientes que conocí hace un tiempo en la esquina de mi casa mientras improvisaban. Son jóvenes y narran muy bien, a través de sus letras, como es la vida de adolescente en nuestra ciudad. Compartimos un par de semanas y sacamos un video retratando la escena actual del rap.

emanuel acosta

¿Cómo estás viviendo la pandemia? ¿Algún proyecto de futuro que nos puedan adelantar?

La pandemia la vivo como todos, creo que me generó altibajos emocionales y me despertó miedos. Al comienzo estaba más atento con lo que sucedía dia a dia y ahora solo trato de informarme lo menos posible, para no enroscarme tanto. Volví a revisar mi archivo y encontré material que, bajo este contexto, me despierta nuevas sensaciones y adquiere un nuevo significado. Ahora estoy viviendo en Uruguay, aprendiendo y descubriendo un montón de cosas para fotografiar y, como proyecto a futuro, me encantaría poder publicar un libro.