ronald pizzoferrato caracas graffiti

“Caracas Nuestra”: El graffiti en el metro de una de las ciudades más peligrosas del mundo

15 de March de 2020

Conocí al fotógrafo venezolano Ronald Pizzoferrato en el 2012, en la época dorada de Buenos Aires. Compartimos una par de acciones en el subte y, desde entonces, comenzaron las conversaciones sobre lo significativo que sería mostrarle al mundo lo que sucedía en Sudamérica. En ese momento, hablar del metro de Caracas era referirse a uno de los lugares más peligrosos de nuestro continente; armas y motorizados por doquier, violencia militar, asaltos y asesinatos. Las historias que en esos años contaba Ronald, eran casi de ciencia ficción. Pero no, Caracas no es ciencia ficción y, poner tu vida en riesgo para documentar a los jóvenes que pintan el metro, es digno de medallas de honor. 

Siempre mantuvimos contacto y, poco a poco, Ronald fue construyendo el relato. La situación de su país lo hizo migrar a otros rincones del planeta, pero la idea inicial de mostrar lo que ahí pasaba, fue tomando forma y se ha materializado en el libro «Nuestra Caracas». La publicación nos permite, bajo la mirada del fotógrafo, conocer estos lugares a los cuales muy pocos habitantes tienen acceso, convirtiéndose en un recorrido por las entrañas de una de las ciudades más peligrosas del mundo. Ronald arriesgó su vida para fotografiar este movimiento y decirle al mundo que Sudamérica resiste.

ronald pizzoferrato caracas graffiti

¿Qué podemos encontrar en “Caracas Nuestra” y por qué eliges este título? ¿Qué crees que hace a esta publicación diferente a otros libros con imágenes de graffiti?

“Caracas Nuestra” es un diario recopilatorio de distintas misiones que fueron llevadas a cabo dentro del sistema Metro de Caracas, en el que se mezclan imágenes de archivo de la compañía Metro de Caracas y otras de las acciones realizadas por los escritores de graffiti. También se evidencia el antes y el después de la llegada de la llamada “Revolución”.  Este servicio, cuando era privado, tenía una estética totalmente distinta, tanto que, como dato curioso, los primeros uniformes de los trabajadores del metro de Caracas fueron diseñados por Carolina Herrera, ya que ella, en esa época, todavía vivía en Venezuela. Esto es algo que mi generación recuerda visualmente, pues hemos vivido bajo la influencia de los artistas de los 80s y 90s, cuando Venezuela era un país innovador en cuanto al diseño y destacaba dentro de la vanguardia artística en toda la región del Sur. Ahora, con la llegada hace 20 años de la estética de la “Revolución”, el Metro de Caracas cambió radicalmente.

El título lo escogí porque Caracas jamás ha tenido dueño, es una ciudad salvaje e indomable, no le ha pertenecido y tampoco le va a pertenecer a nadie. Pero bajo tierra sí hubo, hay y habrá siempre gente que la domine de una manera que nadie imagina. Caracas bajo tierra sí le pertenece a alguien, sí tiene sus dueños y no están, precisamente, interesados en demostrarlo, ellos lo saben y los que están en la jugada lo saben. 

Lo que hace diferente esta publicación es que Caracas es una de las ciudades más peligrosas del mundo que, en los últimos 8 años, se ha dado a conocer a través de aquellos que se han ido a vivir a fuera. En Chile, por ejemplo, hay casi un millón de venezolanos, y eso hace que sea más cercano imaginar de donde viene toda esa gente que se juega su vida, libertad e integridad por manifestar su arte en una ciudad en la que estar vivo ya es una suerte.

ronald pizzoferrato caracas graffiti
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“Caracas jamás ha tenido dueño, es una ciudad salvaje e indomable, no le ha pertenecido y tampoco le va a pertenecer a nadie. Pero bajo tierra sí hubo, hay y habrá siempre gente que la domine de una manera que nadie imagina”

ronald pizzoferrato caracas graffiti

¿Sientes que existe algún peligro para ti asociado a la publicación de tu libro “Caracas Nuestra”? ¿Cómo crees que los habitantes de Caracas y las autoridades pueden tomarse las imágenes que se muestran en el libro?

En Venezuela todo es un riesgo; emitir una opinión o dar tu punto de vista, es el riesgo diario, para un lado y para el otro. Ya hubo una situación en relación a la publicación, pero siempre he dejado claro que yo solo documenté un momento que sucedió, jamás promoví o fui colaborador de alguna de esas acciones. El mayor riesgo está en como lo tomen las siguientes generaciones, muchos grupos artísticos y culturales apoyan mi proyecto, otros no, y es válido, porque cada quien debe tener un criterio libre. No emito ningún juicio personal sobre esas acciones, simplemente fui un testigo.

¿Cómo influye la violencia de esa ciudad a la hora de adentrarte en los túneles del sistema de metro?

En Venezuela la violencia influye en todo lo que se haga, tratar de ignorar la violencia como algo que forma parte de nuestra cultura es negar la esencia propia del venezolano y sobre todo del caraqueño. Allá no importa si eres rico o pobre, todos vivimos la violencia. Ir a estos sitios a los que normalmente no va nadie, es sumamente delicado, por sus locaciones y lo difícil del acceso. La mayoría de las acciones fueron registradas entre los años 2010 y 2013, un momento en el que los asesinatos per cápita eran incluso más elevados que en la actualidad. Todo era mucho más agresivo, mucho más frágil, era mucho más habitual que ahora -que sigue siendo- presenciar la violencia. 

ronald pizzoferrato caracas graffiti
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“Tratar de ignorar la violencia como algo que forma parte de nuestra cultura es negar la esencia propia del venezolano y sobre todo del caraqueño”

Sabemos que enfrentaste situaciones de mucho peligro para poder lograr este registro, ¿puedes contarnos alguna que se te venga a la cabeza ahora?

Hay muchas, pero hay una que me parece crucial. En el 2017, cuando las protestas en Caracas estaban muy activas y la ciudad militarizada, llevamos a cabo una acción que habíamos estado varios días intentando y, justo, esperando en un bosque, la polícia y un grupo de delincuentes entraron a tiros. Estábamos justo en la misma acera. Al final todo salió bien y pudimos regresar vivos a casa. Durante esa época incluso nos llegaron a parar los militares para preguntarnos a dónde íbamos y quiénes éramos. ¡Imagínate! Cuatro jóvenes caminando en la noche con sprays… directamente nos podían confundir con un protestante.

¿Cómo fue trabajar con Éditions Nuit Noire? ¿Qué otras personas se involucraron en el proyecto?

Yo ya conocía a Adrien, uno de los fundadores de la editorial, estuvo en Caracas una vez y siempre quedo esa conexión e idea de colaboración. Hablé con la gente de los Caribes, los principales colaboradores de “Caracas Nuestra”, para que eso se materializara y, junto a mi colectivo de arte Numadi, Franco Pereyra determinamos que y como lo queríamos hacer, luego con mi colectivo de arte que es Numadi, dimos como una primera idea a la editorial y luego en colaboración con Franco Pereyra -@sektabayres- que es un amigo y diseñador de Buenos Aires, creamos el concepto y el diseño el libro, también el prólogo estuvo a cargo de Carolina Sanz -@carolinasanzart-; curadora e investigadora de arte contemporáneo, amiga personal, colega y compañera de trabajo, quien posee un trabajo largo y arduo sobre la escena de graffiti venezolano y su influencia en Latinoamérica. Mucha gente estuvo involucrada en el proceso tanto de creación, conceptualización y producción. Fue un trabajo de equipo el que logró que todo se fuese dando, con profesionalismo y excelencia.

ronald pizzoferrato caracas graffiti
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Se vendió la primera edición del libro y ahora van por la segunda, ¿imaginaste esta buena acogida del proyecto? ¿Cómo lo estás viviendo? ¿Piensas en seguir trabajando en esa línea de imágenes? 

La primera edición voló en dos días, para mí fue algo que no esperaba, pero también es importante resaltar que como comente antes, la migración venezolana es súper relevante e influyente en mi trabajo y en su repercusión, antes se podía decir que mi proyecto era expresado y consumido en un solo lugar, pero ahora cada venezolano, cada caraqueño que esta por el mundo es un pequeño embajador de mi trabajo y es por eso que quiero agradecer y recalcar eso, ahora el enfoque es llevar la muestra y un tiraje a Caracas, es ahí donde nació y es ahí donde debe ser oficialmente recibida, eso se puede decir que es mi siguiente línea con este trabajo, darle su puesto en su ciudad.

¿Qué opinas al respecto de la escena subterránea de Sudamérica? ¿Cuál es su “estado de salud”?

La escena del trainwritting en Sur América es muy fuerte, cada día son más los suramericanos que han salido al mundo a conquistar sistemas, son más los de nuestro continente quienes han expandido la escena, dando y creando su propio estilo. Me parece muy heroico lo que hacen los escritores suramericanos de metros y trenes, en Latinoamérica no solo debes lidiar de la realidad y las injusticias sociales que tenemos como bloque, sino que también está el riesgo respecto a tu vida e integridad física, no es lo mismo hacer un metro en Europa por las consecuencias que hacerlo en cualquier ciudad latinoamericana, acá tiene un peso moral distinto, es otro mérito, no son las mismas oportunidades y situaciones.