Yann Gross

Varios | Por hace 7 años.
Este contenido viene de la versión anterior de nuestro sitio. Puede que no se vea 100% correcto ;)

La rampa de los sueños
Texto: Tamara Meruane

“Las experiencias que vivo son aún más importantes que las propias fotografías”



Ha viajado por el mundo fotografiando historias diferentes a las habituales, aquéllas que no salen en los medios. Muy cercano al periodismo gráfico, las instantáneas de Gross muestran la vida de personas que viven en lugares deforestados en Brasil, de luchadores en Suiza, de gente que sigue el estilo de vida americano en Europa, o de un grupo inédito de skaters en Uganda. Esta última serie lo ha comprometido a tal punto, que logró levantar un torneo en torno a una rampa de skate. He aquí parte de la historia.

Se escuchan risas. Los niños no entienden lo que pasa: Yann Gross (28), un joven fotógrafo suizo, intenta explicarle a los pequeños la importancia de la luz para una fotografía. Ellos lo miran y ríen. Al fondo, una rampa, silenciosa testigo de cruentas historias de vida y de anhelos de jóvenes reunidos en torno al skate. La situación ocurre en Uganda, África, continente castigado por la violencia política y paramilitar. La pobreza obliga a los jóvenes skaters a compartir las pocas tablas con las que cuentan; muchos de ellos no tienen zapatillas, y suben a sus tablas descalzos. Para casi todos ellos la tabla significa mucho más que un deporte: no sólo es su principal medio de transporte, sino también su principal esperanza para el futuro. Esto, que puede sonar muy desalentador, para Yann Gross no lo es: “dondequiera que vayas, los jóvenes están buscando la felicidad, y los skaterboarders de Uganda realmente aprecian el sentimiento de pertenencia que proviene de su iniciativa. Ellos pusieron sus esfuerzos en conjunto y realizaron sus sueños: ellos mismos construyeron su propio parque de skate. Las esperanzas y expectativas de vida son probablemente más grandes cuando no tienes nada”, afirma el fotógrafo suizo.

La construcción del skatepark

El parque de Kitintale es el único de su tipo en Uganda, y su historia es también única. El año 2006, Jackson Mubiru, un ugandés que solía andar en patines en el patio del estacionamiento del Estadio Mandela, conoció a Shael Swart, un estudiante de Sudáfrica, quien le enseñó a andar en skate. Se hicieron buenos amigos y después de un tiempo Shael quiso construir una mini rampa, pero Jackson ni siquiera sabía qué era eso. Entonces, Shael cortó una lata de bedida en dos pedazos y le dijo: “esto es una mini rampa”. Más tarde, el padre de Jackson fue asesinado por los militares del régimen de Idi Amin Dada, con lo que el joven skater africano heredó un pedazo de tierra al lado de su casa. Sobreponiéndose al golpe de la pérdida, Jack y Shael, junto a otros amigos, pusieron manos a la obra y construyeron la primera mini rampa de África Oriental. Unos meses más tarde, Jack conoció a Brian Lye, otro patinador del estadio, al cual le contó sobre este lugar. Cuando la vio, Brian quedó tan sorprendido de ver a estos jóvenes divirtiéndose, patinando descalzos y compartiendo el único skateboard que tenían, que regresó a ese lugar a patinar casi todos los días. Pero no sólo eso, su motivación fue tal, que comenzó una recaudación de fondos en Canadá para poder construir un “verdadero” skatepark. El proyecto resultó ser un éxito: los skaters africanos recibieron el dinero suficiente para comprar los materiales, y con sus propias manos construyeron las rampas que hoy los elevan sobre las cabezas de los niños y las señoras que se reúnen a ver el espectáculo.



– ?Por qué elegiste hacer esta serie? ?Qué te llamó la atención para fotografiar estas historias?

Estaba fascinado por el contexto y la forma en que los jóvenes viven su sueño. Además, me llamó la atención cómo la gente adapta lo foráneo a su vida cotidiana. Mi serie anterior fue sobre un viaje en ciclomotores a través de la carretera de un valle suizo. Busqué a personas que soñaran con el estilo de vida del oeste americano. La mayoría de las personas que encontré, nunca estuvieron en Estados Unidos e incluso no hablaban inglés, pero tenían el sentimiento de pertenecer a esa cultura. Es interesante ver cómo las personas construyen y viven su propia identidad.

– Tus trabajos hablan de temas muy variados, pero todos tienen en común una sensibilidad especial en el esfuerzo por retratar cierto lado humano…

Sí, me gustan los seres humanos, pero no me interesa el “star system”. Retratar gente famosa no es lo mío. Tampoco me considero un periodista, no me encontrarás en Haití o en Afganistán. Busco historias de la vida cotidiana de una manera poética, lejos de las prisas de los medios de comunicación. Todo el mundo está de alguna manera en busca de la felicidad, y a veces eso lleva a crear situaciones improbables. El sentimiento de pertenencia para las comunidades es importante, porque puedes compartir tus sueños, proyectos e ideas. Tomar fotos es una forma de entrar en las comunidades. Aprendo mucho de la gente que fotografío, y como he dicho antes, las experiencias que vivo son aún más importantes que las propias fotografías.

– ?Crees que tu trabajo fotográfico tiene más que ver con la historia que con el arte?

El tiempo lo dirá… para mí esto es parte de la historia del skateboarding, porque estos jóvenes son de los primeros skaters africanos. Esto es un proyecto a largo plazo, estoy frecuentemente en contacto con ellos, trato de ir todos los años y estoy interesado en seguir su evolución; pero también vuelvo porque echo mucho de menos a los niños.



Más allá de la instantánea

Según Gross, el primer motivo para pisar tierra ugandesa fue una mujer. Su novia debía dejar Suiza para trabajar en una ONG que tenía sedes en Congo del Este y Uganda. Antes de que se fuera de Europa él le enseñó a patinar, y cuando ella llegó a trabajar a Uganda, buscó un lugar para practicar. Fue así como encontró la mini rampa y a los skaters. Emocionada, le contó de su hallazgo a Gross, quien es un skater amateur y que se estimuló con la idea. Con esto, consiguió auspiciadores en Suiza, quienes donaron indumentaria para llevar. Pero el fotógrafo quería más que entregar equipos: quería fomentar el skate en Uganda. Entonces, cuando llegó a África, se reunió con Jack Mubiru y decidieron organizar el primer concurso de skateboarding de Uganda. Escribieron el proyecto y se contactaron con varias marcas en Uganda para conseguir auspicios. Fueron a los periódicos locales y canales de televisión para explicar sobre qué trataba el skate. Invitaron al ministro del Consejo Nacional del Deporte y a los miembros del Parlamento para asistir al evento. Tanto fue su compenetración con el mundo de los muchachos, que en su primer viaje, Gross pasó casi dos meses patinando con los niños. A pocas semanas de marcharse, se dio cuenta que no había tomado ninguna foto.

– Háblame de la Uganda Skateboard Union.

Uganda Skateboard Union fue la idea de Jackson Mubiru y de Brian Lye. Querían crear una ONG a fin de evitar los impuestos para la importación de indumentaria de skate, obtener fondos para el parque y desarrollar un programa de educación. Hoy en día efectivamente es una ONG, pero en concreto, es un equipo de jóvenes skaters dirigidos por Jackson. Ellos quieren promover el deporte en Uganda, desarrollándolo en las escuelas, construyendo nuevos parques y organizando más competencias.

– ?Cómo es la vida de un skater en Uganda?

Algunos niños van a la escuela y otros no asisten porque sus padres no pueden pagarla. Para ellos, el skateboarding no resuelve sus problemas, pero al menos los mantiene ocupados. Desde que comenzaron a patinar, han encontrado una nueva manera de levantarse contra el ocio y el aburrimiento. Tienen un lugar donde ir, donde son parte de un grupo, donde pueden sentirse orgullosos por lo que han construido. De hecho, todos ellos sueñan con convertirse en skaters profesionales.

– ?Qué papel has desempeñado como fotógrafo en el desarrollo del skate de Uganda?

Como fotógrafo, no lo sé. A veces siento que mis fotos sirven más a los medios de comunicación occidentales que a los skaters. Pero cuando vendo mis fotos, el dinero es guardado para apoyar el proyecto de skateboarding. Como skater, tuve la oportunidad de enseñarles algunos trucos al principio, pero, por desgracia para mí, los niños mejoraron tanto y tan rápido, que incluso ya eran mucho mejores que yo la última vez que los visité.

Estoy muy involucrado en el proyecto, trato de apoyarlos lo más posible mediante consejos de cómo relacionarse con los patrocinadores, y enviándoles videos y equipos de skateboarding. Además, ahora trato de encontrar fondos para reconstruir la mini rampa que se destruyó en diciembre pasado por las fuertes lluvias y abrir un pequeño centro de educación, donde los niños puedan aprender algunos conocimientos informáticos, ofrecer algunos servicios a su comunidad como fotocopiadora, escaneo de documentos, escribir cartas y hacer carteles.

Si quieres apoyar a la Uganda Skateboard Union y colaborar con la reconstrucción y la expansión del parque de skate, escribe a: skateboardugandadonate@yahoo.com