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Willy Verginer, entre lo real y lo surreal
Willy Verginer, entre lo real y lo surreal
Willy Verginer, entre lo real y lo surreal
Willy Verginer, entre lo real y lo surreal
Willy Verginer, entre lo real y lo surreal
Willy Verginer, entre lo real y lo surreal
Willy Verginer, entre lo real y lo surreal
Willy Verginer, entre lo real y lo surreal
Willy Verginer, entre lo real y lo surreal
Willy Verginer, entre lo real y lo surreal
Willy Verginer, entre lo real y lo surreal
Willy Verginer, entre lo real y lo surreal
Willy Verginer, entre lo real y lo surreal
Willy Verginer, entre lo real y lo surreal
Willy Verginer, entre lo real y lo surreal
Willy Verginer, entre lo real y lo surreal
Willy Verginer, entre lo real y lo surreal
Willy Verginer, entre lo real y lo surreal



Aunque las esculturas de Willy Verginer (Bersanona, Italia, 1957) luzcan suaves y lisas como el mármol, son talladas en madera desde cero. En ellas representa personas, tanto adultos como niños, y animales, en una frecuente sinergia con la naturaleza. Los sujetos representados tienen características realistas y son a tamaño natural, pero las texturas y manchas de color que los cubren, aportan esa conceptualidad surrealista que establece que el significado va más allá de lo figurativo.




Las franjas de color o de textura diferenciada se dividen en líneas rectas que se equilibran con las partes que quedan de madera natural. Eso establece una harmonía el cual sugiere el equilibrio entre lo humano y lo animal, entre lo humano y lo vegetal, buscando la no intervención de lo primero en lo segundo. Las flores y plantas que nacen de los cuerpos tallados nos plantean una vuelta del ser humano a la tierra, algo necesario si no queremos destruirla por completo.