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Tal y como sucede en la naturaleza con los alces y sus cornamentas, los leones y sus melenas y los pavo reales y sus coloridas colas, en el Hip-Hop, en su vertiente mas callejera, ostentosa y gangster, el SWAG -o el cómo ufanarse de lo que se posee por medio de la moda y el exceso- ya es parte de esta subcultura, de su inconsciente y de su estética.

Desde las grotescas cadenas que portaban Big Daddy Kane y Run DMC en los 80’s, pasando por Pharrell Williams y sus coloridos collares de cuentas de rubís, brillantes y turquesas, los multicoloridos y asombrosos grills de Paul Wall y actualmente los personajes de comics de gran tamaño que cuelgan del cuello de Gucci Mane o las ultra limitadas y carísimas ediciones de la marca Y-3 o de Pigalle de la nueva estrella de la movida, A$AP Rocky, los raperos llevan la forma de vestir de las calles a otro nivel y masifican su estilo personal al mundo, transformando ese modo de vida ostentoso del exitoso del ghetto que podría verse fantasioso e irreal desde fuera y que vemos tan lejano, en algo cercano y gracioso a veces y que para ellos es parte de su estilo de vida.

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Los dejo con Trinidad James, quien a mi parecer está entrando directamente a competir con el amo del exceso en esta liga, el clásico Slick Rick, desde Atlanta, para apoyar mi teoría… y Don’t hate the player, hate the Game.