Todd Schorr

Varios | Por hace 7 años.
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En un insistente esfuerzo por mostrar el lado perverso de lo que pretende aparentar inocencia, Todd Schorr se ha transformado en un prolífico creador de mundos fantásticos sobrecargados de color y movimiento, en los que invita a participar a toda clase de íconos de la cultura popular tanto norteamericana como mundial. Escenas grotescas cuyos principales protagonistas son la muerte y la crueldad, Schorr nos las presenta con un aire de burla, de ironía profunda que adopta formas humorísticas, para así hacer aparecer una especie de mundo animado que traspasa nuestras dimensiones para habitar otros lugares, otros planetas que en cierto sentido parecen estar muy lejos, pero que también de algún modo son lo que todos llevamos dentro.

Nacido en New York, EE.UU, el año 1954, a Schorr le tocó vivir su infancia en tiempos de posguerra y de auge económico. Se populariza la televisión, la industria cinematográfica y las revistas ilustradas, y hay un importante crecimiento del mundo de la publicidad. Los estímulos visuales son innumerables. En este marco, Todd Schor desde niño tuvo inclinación por el dibujo, y tempranamente tomó clases privadas. Luego entró a la Escuela de Arte de Filadelfia, desde donde, antes de titularse, empezó a trabajar como ilustrador, llevando a cabo proyectos como la carátula de un disco de AC/DC, carteles de películas de George Lucas y Francis Ford Coppola, y portadas para la revista Time. Pero no estaba del todo satisfecho y decidió apostar por la mayor libertad que le ofrecía la pintura, de manera que de un momento a otro cambió el mesón por el atril. Actualmente radicado en Beverly Hills, California, Schorr cuenta innumerables exhibiciones internacionales, y figura como uno de los pesos pesados del heterogéneo movimiento “Lowbrow”, del que también forman parte artistas como Mark Ryden (Joia_06) y Jeff Soto (Joia_08).

Cuéntanos cómo fue que te acercaste a la ilustración y a la pintura.

Comencé como ilustrador, pero pronto me di cuenta de que la ilustración es un oficio que siempre debe estar al servicio de otras disciplinas: de una u otra manera debe servir para comunicar algo: contar alguna historia, vender algún producto, etc. Esto lleva a que sean mucho menores las posibilidades creativas. De manera que estuve en el mundo del arte comercial hasta que ya no pude más, y luego empecé a hacer lo que siempre quise: pintar. Fue una decisión que tomé hace veinte años, y que me alegra mucho haber tomado.

Sabemos que tus influencias son muchísimas y muy diversas. Háblanos de ellas.

Crecí en la década de los 50s. Yo fui parte de la primera generación de niños estadounidenses fuertemente influenciada por las imágenes que salían de la pantalla del televisor. Antiguos dibujos animados nacidos de los 30s, monstruos, ciencia ficción, vaqueros del oeste, películas de guerra de los 30s y los 40s, espectáculos de marionetas (recuerdo, por ejemplo, el famoso Howdy Doody); todo eso era regularmente mostrado en la televisión, y esas imágenes, toda esa estética, produjo un tremendo impacto en mi imaginación, que se encontraba en plena etapa de desarrollo.



También, como influencia de tu trabajo, está todo el trauma y el miedo de postguerra. Parece ser que la estética alegre norteamericana de los 50s es un modo de combatir popularmente el terror de la guerra. ?Qué piensas al respecto?

Sí, toda esa década EEUU estuvo bajo una constante amenaza de guerra nuclear, llegando al límite con la crisis de los misiles en Cuba. Yo era sólo un niño, y esa amenaza de bomba fue una preocupación que se volvió una costumbre de la vida cotidiana. Muchas personas construyeron refugios antibombas, y era ahí donde jugábamos cuando niños… todas las semanas sonaban las alarmas a modo de ensayo, para que estuviésemos listos en caso de una emergencia real.
Además, una vez al mes en las escuelas se llevaban a cabo ejercicios llamados “Agacharse y Cubrirse”, que también tenían la función de mantenernos despiertos en caso de bombardeo. Todo esto marcó profundamente a mi generación, y es esta marca la que me ha hecho mirar con ojos más suspicaces esto a lo que le llamamos Civilización, pues bajo esa apariencia tan civilizada, siempre existe la posibilidad de una catástrofe.

En tus trabajos hay mucha crueldad disfrazada de inocencia. Finalmente todos parecen ser crueles y desquiciados. ?Crees que exista la inocencia genuina en algún lugar? ?O todo está cubierto de perversidad?

Por supuesto que existe la inocencia genuina en nuestro mundo; el problema es que la gente auténticamente inocente suele ser la primera en caer víctima de las locuras de los que no son tan inocentes. Por eso, siempre intento estar consciente de lo que está pasando en el mundo, prestar atención a lo que realmente está ocurriendo, pues casi nada es lo que parece ser en la superficie. También creo firmemente que si ponemos más atención a los aspectos comunes que todos compartimos como seres humanos (ya que somos una especie que viene de los mismos ancestros), muchos de los prejuicios y las supersticiones ridículas que actualmente están dividiendo el mundo, comenzarían a sanar. Los dos grandes rasgos que le están faltando al mundo de hoy son el sentido común y la responsabilidad frente a las decisiones que tomamos.

Sin embargo, pese la crueldad, tus pinturas están llenas de trama, de movimiento y de color. Hay una especie de carcajada que se inyecta en todo tu trabajo. ?Se trata de algo parecido a la risa de Demócrito?

Definitivamente no pretendo ser un sabelotodo y la última cosa que quiero ser es dar sermones… uso el humor como una forma de incorporar más a la atención del espectador sin ser pretencioso.



Cuando te defines como surrealista americano, ?manifiestas tu adhesión al Manifiesto de 1924, o se trata de algo diferente?

Cuando me refiero a mi trabajo como surrealista, voy por la definición al diccionario Webster: “los principios, ideales, o la práctica de producir imágenes fantásticas o incongruentes o efectos en el arte, literatura, cine, o teatro por medio de yuxtaposiciones y combinaciones no naturales”. Yo estaría más en consonancia con el “método crítico-paranoico” de Salvador Dalí que con el manifiesto original de André Breton, que era básicamente una corriente no editada de la conciencia, en comparación con el proceso de pensamiento más analítico y planificado de Dalí. Es curioso que Dalí haya sido un verdadero surrealista, incluso fue expulsado del grupo de Breton en la década de los 30s, y sin embargo hoy ha llegado a representar el surrealismo en la opinión de la mayoría de la gente. Como a él le gustaba decir: “Yo soy el surrealismo”.

En tanto surrealista, ?qué opinión te merece el psicoanálisis, y la idea de “lo inconsciente” en particular?

Muy pocas veces he usado ideas que han venido de mi inconsciente; la mayoría viene del pensamiento e imaginación puramente consciente.

Muchos de tus personajes parecen hechos de plástico o de goma; en general los mundos que inventas parecen sintéticos, enteros de juguete. ?Esto tiene algo que ver con el espíritu americano?

El espíritu de América es una gran amalgama de muchos pueblos y culturas diversas arrojadas a una enorme batidora, de manera que sería un falso supuesto asumir que todo es de plástico y sintético sólo en este país. El problema que tal vez se refleja en mis trabajos, es que las empresas de este mundo dependen de una base de consumidores cada vez más amplia para obtener ganancias, y es por eso que nuestra sociedad nunca será “Verde”. Mientras la población del mundo siga creciendo, la vida se volverá cada vez más y más sintética y artificial a medida que vayan agotándose las fuentes naturales.

Sabemos que eres lector de P. H. Lovecraft y de Ray Bradbury, dos maestros de la “fantasía angustiante”. ?Cómo llegaste a ellos? ?Tienes más influencias literarias?

Bradbury, Lovecraft y Edgar Rice Burroughs son algunos de los muchos autores de ficción que me gustaban cuando era más joven. Me sentí particularmente atraído por la capacidad de Lovecraft para poner en juego la imaginación del lector, llevándolo a participar en la construcción de los estados de ánimo y las atmósferas de las historias, y así contar en sus novelas aquello “que no se puede describir”. Pero, más que por la ficción, desde niño he tenido un gran interés por los libros de historia y de ciencias naturales; especialmente, he sentido una verdadera fascinación por las culturas primitivas y el estudio del hombre prehistórico. Libros de las primeras exploraciones como los de Stanley y Livingstone, Darwin y el capitán James Cook también son de mis favoritos.



Has trabajado en muchos proyectos interesantes, como carátulas de discos y pósters de películas. ?Hay algún trabajo que recuerdes por sobre el resto?

Probablemente, el período más interesante de mis tiempos como ilustrador fue cuando hacía portadas para la revista Time, a principios de los 80s. Sobre todo me emocionó la portada de enero de 1982, que era acerca de videojuegos. Me usé a mí mismo como modelo en la ilustración, por lo que no sólo hice la portada, sino que también estaba “en” la portada de la revista Time. Buena parte de las portadas que hice para Time actualmente residen en la colección permanente de la National Portrait Gallery de la Smithsonian Institution, en Washington DC.

Para los pintores la música suele ser un acompañamiento importante. Tú, además, estuviste dedicado a la música durante un tiempo. ?Cuáles son tus preferencias en este aspecto?

Durante mi adolescencia, en la década de los 60s, disfruté mucho con The Beatles, Jimi Hendrix, Cream, The Rolling Stones, The Kinks, The Who y Led Zeppelin. Hoy todavía me gustan los grupos antiguos, así como un montón de música de los años punk: los Ramones y Sex Pistols, por ejemplo. Y, del mismo modo, disfruto mucho del metal, hard rock y algunos tipos de música electrónica. Casi cualquier cosa fuerte y dura puede gustarme, siempre y cuando sea melódica.

Coméntanos de qué se trata el movimiento “Lowbrow”, del que tú formas parte.

“Lowbrow” ha llegado a definir una gama muy amplia de arte que desafía la clasificación dentro de cualquiera de los otros “ismos” que suelen ser acuñados por las instituciones que gobiernan el mundo de las artes. Creo que tratar de etiquetar los movimientos artísticos de hoy es absolutamente ridículo, puesto que la historia nos muestra que no son los “movimientos” los que importa, sino cada artista, individualmente. El trabajo es el que define al artista, y cada espectador opinará respecto a cada obra como le plazca. Sea como sea, creo que los que formamos parte Lowbrow somos excelentes artistas, y supongo que algún día nuestro movimiento será visto como algo de peso y como una importante influencia para las generaciones futuras. Espero ansioso el día en que todos nosotros tengamos un lugar de primera en los recintos sagrados de los mejores museos de arte del mundo.



?Qué artistas contemporáneos te han interesado últimamente?

La mayoría de mis artistas favoritos ya están muertos. Sin embargo, fui profundamente influenciado por los cómics clandestinos de la década de los 60s, y dos de mis artistas contemporáneos favoritos fueron pioneros en ese mundo, Robert Williams y Robert Crumb. Williams ha sido amigo mío por 25 años y tengo un gran respeto por su siempre sorprendente y aparentemente ilimitada imaginación. Lo mismo puede decirse de la devoción de Crumb por hacer de “cada dibujo una obra maestra.”

?Tienes nuevos proyectos en mente? ?Podrías contarnos qué podemos esperar de Todd Schorr para los años que vienen?

En junio del próximo año (2010) el Otis College of Art and Design de Los Ángeles organizará una exposición de mi trabajo, titulada “Diseñado para la Extinción, Los años en California, 2000-2010”, que será una retrospectiva de mi trabajo de estos últimos 10 años. Más allá de eso, estoy planeando mi próxima exposición en una galería, que tendrá lugar a finales del 2011 y será mi primera exhibición temática, es decir, en la que todos los cuadros tendrán un tema en común. No puedo dar ninguna información más al respecto… Ahora es tiempo de volver al trabajo.