En un cortometraje realizado por la publicación Victory Journal y la producción de Bita Brevis Films, descubrimos un lugar único en el mundo. Se trata del salar de Bonneville en el estado de Utah, Estados Unidos, en el que la gravedad y la erosión han conformado un terreno llano e infinito que lo convierte en la pista de aceleración perfecta.




Cada año desde hace 40 años -con una pausa de dos años los dos anteriores- se reúnen allá para la denominada Speed Week (semana de la velocidad) en la que los autos llegan a velocidades ultrasónicas de hasta 640 kilómetros por hora. No hay premios ni auspicios en los vehículos, solo el prestigio de ser el que ha logrado la mayor velocidad. El nombre del ganador aparecerá en la web del torneo, así como el resto de participantes, eso es todo.


La publicación Victory Journal, interesada en mostrar todo aquello que se encuentra en la intersección entre el deporte y la cultura, ha realizado una pieza audiovisual sobre este acontecimiento, que tuvo lugar la semana pasada. Un buen puñado de fanáticos del motor de todas las edades con sus autos, motocicletas y todo tipo de vehículos modificados para que alcancen las más altas velocidades en un entorno similar a Mad Max. Al final del video uno de los asistentes al evento nos revela lo que realmente lo hace especial: “si todos trataran al resto de personas como la gente se trata aquí, el mundo sería fantástico”.