Varios | Por hace 1 año.

rubendall-2Mike Rubendall

Desde su nacimiento, hasta que se reconoce el tatuaje como una expresión de rebeldes; desde las culturas originarías, que veían en el arte corporal una forma de definición, expresión de ideas y costumbres enraizadas en sus respectivas comunidades, hasta la irrupción de un habla corporal que se definió por la estética más que por un parámetro lingüístico; el camino que ha trazado esta expresión del hombre con su cuerpo, sólo ha permitido un enriquecimiento del campo.

valerieValerie Vargas

El presente del tattoo insiste en dar señas de que estamos en presencia de una escena que, cada vez, intenta alcanzar mayor profesionalismo. Esto no sólo lo podemos comprobar en términos de un mayor carácter técnico, sino en lo que se vive día a día dentro de cualquier estudio: chicos ávidos de forjar una carrera en función al trabajo arduo y al consumo de diversas materialidades, informaciones, insumos y cualquier aspecto que contribuya al mejoramiento o, más bien, ensanchamiento de su imaginario.

baraBara

Todo este escenario tuvo su caldo de cultivo, en gran medida, gracias a la irrupción de actores anexos al área. Los mass media llegaron a colonizar –querámoslo o no- aspectos que jamás pensamos que podrían involucrar una influencia tan profunda en nuestras vidas. El tattoo no fue la excepción. Más allá de las problematizaciones o juicios que podamos hacer al respecto, lo cierto es que los medios de comunicación causaron un efecto predominante en la visión, entendimiento, relación y convivencia que hoy tenemos de áreas que antes pertenecían al margen o a mundos que no tenían una vitrina. La televisión desde los 90’ – con MTV y el fenómeno del héroe del rock- hasta principios del 2000 -con la telerrealidad y la cotidianización de la intimidad-, tuvo mucho que ver en este cambio de percepción.

finkBrad Fink

El tatuaje es un lenguaje y, cómo tal, responde a costumbres, ritos y pactos sociales particulares de cada rincón del planeta. Si bien los insumos son los mismos (piel y tinta), sus códigos de desciframiento son distintos, en función a los elementos antes mencionados. Los primeros registros de este tipo de prácticas se encuentran cerca del 2.000 A.C., en los cuerpos momificados que se hallaron de la Cultura Chinchorro de Perú y, el uso de la intervención corporal, no ha cambiado desde aquella fecha hasta hoy. ¿Entonces, cuál es el cambio del que hablamos? Cotidianidad. El tattoo dejó de ser un arte elitista, ya no sólo podía ser apropiado por quienes cultivaban vidas “atípicas”, como artistas o músicos; hoy el tattoo cruza de forma transversal capas sociales, profesiones, religiones o modas. Todo esto gracias, nuevamente y discutible también si lo quieren, a los mass media. Específicamente, a la televisión.

jorgensenHenning Jorgensen

Entre el 2005 y 2008, Miami Ink logró que cada semana, el tatuaje estuviera en los hogares de todo el mundo, familiarizándolo y permitiendo que hiciera las paces con una audiencia que antiguamente veía a este campo con malos ojos. El programa contribuyó a abrir las puertas del arte corporal al mundo, además, de sacarlo de asociaciones injustas, imparciales y de guetos. Ahora, es posible ver el tattoo en un partido de fútbol, en un programa de televisión, en el compañero que está junto a uno en la universidad, en el trabajo, etc. Actualmente el tatuaje cruza de forma trasversal todos los estratos socioeconómicos y esferas sociales, ampliando su público y, por supuesto, el número de artistas que comenzaron a desarrollarse en esta área.

larensenPeter Lagergren

Bara, dueño de True Love Tattoo, uno de los estudios  más importantes de Madrid, y que con 25 años de carrera ha logrado abrirse espacio y reconocimiento en el mundo del estilo tradicional americano; Valerie Vargas, tatuadora nacional dueña del estudio Modern Classic Tattoo de Inglaterra; Snappy Gomez, co fundador de King Cross Tattoo, uno de los estudios más prestigiosos de Londres; o el brasileño Rodrigo Souto, dueño de Black Garden; son sólo algunos ejemplos de lo que describíamos anteriormente: artistas que hoy tienen una amplia vitrina, marcan la pauta en cuanto a la elegancia, composición, buen oficio y, además, son representantes del tattoo en diferentes estilos.

lauFilip Leu

El escenario actual permite que el tatuador no sólo tenga un conocimiento profundo de su campo, sino que también de otras disciplinas. Artistas visuales o ilustradores son parte de esta comunidad, principalmente, porque en ella vieron que el papel o el lienzo podían ser reemplazados por el cuerpo y en él lograr nuevas texturas y un soporte móvil, que le otorga una vitrina permanente y más visible a su trabajo. De ahí que hoy el tatuaje sea un campo mestizo, quiltro –en el mejor sentido de la palabra-, donde vemos un género que se pule con el tiempo, gracias a la incorporación y aporte de distintas disciplinas: la música, las artes, el deporte, el modelaje, la cultura étnica, y un sinfín de otras áreas nos permiten contar con un universo más plástico y tolerante, consciente del lugar que ocupa y abierto a desplazarse e integrar nuevas ramas. Un ejemplo de esto es el suizo Filip Leu, quien es parte de una larga tradición de tatuadores (su abuela es la pintora Eva Aeppli y sus padres, Félix y Loretta, tatúan desde 1978), miembro del equipo de Family Iron y con más de 30 años de trayectoria, no sólo ha hecho escuela, sino indagado en el Art Fusion y escrito diversos libros en los que investiga sobre simbología oriental.

snappySnappy Gomez

Hoy vivimos una escena que ha posicionado al tattoo como un modo de vida cada vez más enraizado en la cultura y, como todo movimiento, tiene también su templo: La convención de Londres, la más grande a nivel mundial, que este año tuvo a más de 800 exponentes, los mejores que existen actualmente en el planeta, tales como Brad Fink, de Daredevil Tattoo; el ya mencionado Filip Leu, Mike Rubendall, Henning Jorgensen, y Peter Lagergren, entre un largo etcétera. Un evento lleno de talento, amistad, trabajo y compañerismo, que sólo demuestra una cosa: el tatuaje, lejos de ser un moda, llegó para quedarse.