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Robert Benson nos muestra una fábrica de “sex dolls” por dentro
Robert Benson nos muestra una fábrica de “sex dolls” por dentro
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Robert Benson nos muestra una fábrica de “sex dolls” por dentro

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No sé ustedes, pero yo sí me pregunto como son y donde están las fábricas de juguetes sexuales del mundo, qué ingeniero debe diseñar esos objetos, que científicos hacen estudios sobre los materiales más resistentes o placenteros, qué sé yo,… quien hace las investigaciones de mercado para detectar las tendencias y modas en la industria del sexo, etc. Son muchas las preguntas y los misterios que rodean este rentable negocio. Gracias a Robert Benson, que decidió satisfacer su curiosidad y adentrarse en uno de los centros de creación de Sex Dolls, podemos saber un poco más.

Las Sex Dolls, como el nombre indica, son muñecas hiperrealistas destinadas, básicamente, a suplantar a una mujer real con la que tener sexo. Algunos deben comprarlas porque tienen dificultades para estar con una mujer real, otros porque realmente se excitan con la muñeca inerte en cuestión, por fetiche, por morbo, por tener sexo con algo tantas veces como quiera sin contar con su autorización,… Sea como sea, tener una no es barato y puede llegar a costar unos 5 millones de pesos, en caso de que sea customizada al gusto del cliente.

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Benson se enteró de que uno de los principales centros de producción estaba en cerca de donde él vivía, en San Marcos (California), donde un equipo de artistas de gran talento hace desde los moldes para cada parte del cuerpo, hasta los detalles más pequeños en el maquillaje de las muñecas.

Los trabajadores de RealDoll autorizaron a Benson a fotografiar todo el proceso de armado de las muñecas y a pasearse libremente por las instalaciones y el resultado fue una serie de imágenes sorprendentes y un poco inquietantes. El fotógrafo compuso un “catálogo” de muñecas, o más bien, de partes de esas muñecas, desprendiéndoles un poco el erotismo mostrando los entresijos e interiores de los cuerpos de látex.