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Casi nadie lo supo. De no haber sido así, habríamos sido muchos más los que este miércoles admiramos en vivo el talento del belga, que dejó su marca en JOIA_19. No fue ni por una exhibición, ni por la gestión de una ONG, municipalidad o ministerio; ROA estuvo visitando Chile por una coincidencia, y aprovechó de dejarnos regalos.

“Estuve en Valparaíso visitando a un amigo que se fue a vivir allá con toda su familia. Soy el padrino de uno de sus hijos y quería verlos. También fui unos días a La Serena y me vine unos días a Santiago, tres semanas en Chile en total. Nunca había estado en Sudamérica”. Las palabras de ROA están traducidas del inglés, que por suerte domina (el flamenco belga es un idioma ininteligible para la gran mayoría del resto del mundo).

Aunque el origen de la visita de ROA fue fortuito, que llegara a pintar al Museo a Cielo Abierto de San Miguel no lo fue, ya que los propios organizadores lo contactaron para que sumara una obra suya a esa colección de maravilla que se inició hace poco más de un año en Departamental con la Panamericana.

 

 

En Valparaíso dejó tres pinturas y en Santiago sólo la de San Miguel, a la que corresponden las fotos que aquí publicamos. “Elegí el caballo porque fue el único animal más o menos salvaje que vi en este país. También pensé en agregar pirañas, que existen en algunos lugares de Sudamérica y que no son muy comunes en el resto del mundo, pero finalmente me pareció que quedaba mejor sin ellas”.

El paso de ROA por Chile, aunque no se enmarca en ninguna gira, ya es parte de un extenso viaje que el belga ha hecho por muchas partes. “Llevo tres años recorriendo el mundo, he estado en muchos lugares, pero Chile es el primer país de Sudamérica que visito. Quiero volver por acá el  próximo año y conocer Brasil”.

 

 

Pero el viaje ya tiene otras escalas planeadas: “Tengo que volver a Bélgica a arreglar algunas cosas y después quiero ir a Suecia. Ahí veré qué es lo que pasa, he viajado mucho gracias a invitaciones, pero a Chile me vine con mi propio dinero y ha sido muy caro”.

Por último, aunque sea tapándose -porque no le gusta que se publiquen imágenes de su cara-, ROA se sacó una foto con la revista con la que lo presentamos en JOIA, y otra con la número 21 que acabamos de recibir desde la imprenta y pronto estará disponible para todos. Un honor, señor ROA, muchas gracias.

(Todas las fotos tomadas por Esnerto)