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La Walker Art Gallery de Liverpool recibió recientemente una donación (prestamo indefinido, para ser exacto) por parte de Banksy. Se trata del busto de un cardenal, cuya cara fue reemplazada por una serie de cuadrados (lozas de baño o algo así) que simulan el efecto de pixelado que se ocupa para ocultar la identidad de las personas en circunstancias que así lo ameritan.

En este caso es claro que el recurso evoca las caras de niños víctimas de abusos sexuales (y el ocultamiento de esas situaciones por parte de la iglesia), que tanto por el crimen que sufrieron como por su minoría de edad deben ser resguardados de la luz pública.

 

Una crítica que no deja espacio a una doble interpretación por parte del artista, sobre todo con su título: Cardinal Sin (que juega con el doble sentido de la palabra “cardinal” en inglés, por lo que la obra puede significar “pecado cardinal” y “Cardenal Pecado”).