Ayer sucedió un hecho trágico en España que nos hizo perder, aún más, la esperanza en la justicia. No en la justicia moral, esa se aplica de otro modo, sino en la de las leyes y los tribunales. Aunque vivamos en un país distinto, nos damos cuenta que las sentencias por agresión sexual son leves en todo el mundo y no tienen en cuenta las repercusiones que puede tener para la persona agredida, si es que queda viva.

Después de casi 2 años de espera, los 5 acusados por agresión sexual a una chica durante las fiestas de San Fermín en Pamplona fueron sentenciados a 9 años de cárcel por “abuso sexual con prevalimiento” y no por violación. La diferencia es importante. Tanto el abuso sexual como la violación son agresiones llevadas a cabo sin el consentimiento de una de las partes, pero a diferencia del abuso sexual, la violación implica que existe violencia física o intimidación y penetración forzosa por parte del agresor o de los agresores. Un abuso sexual, en cambio, no implica violencia física, solo manipulación, engaño o coacción, ni siquiera es necesario que haya contacto físico.

En definitiva, lo que indica esta sentencia impuesta por la Audiencia Provincial de Navarra es que si 5 hombres te encierran en un portal y te penetran vaginal, anal y bucalmente más de once veces, como le pasó a la víctima de este caso, y no te resistes o no forcejeas para liberarte por miedo a que te maten, solo están “abusando” de ti, no te están violando o aplicando violencia física contra tí. El término no sería tan importante si no conllevara una reducción de los años que estos infraseres van a pasar en la cárcel, que son menos solo por este “tecnicismo”. Los 9 años que han recibido podrían convertirse en muchos menos por la suma de diversos atenuantes. La Fiscalía había pedido 22 años de cárcel para los acusados.

LA MANADA

Así se hacían llamar y eran conocidos los 5 violadores en su barrio de Sevilla. Este era también el nombre del grupo de Whatsapp que compartían con otros amigos en el que se jactaron de los videos que habían grabado de la violación. Esta prueba gráfica ha sido determinante en el caso, ya que según el tribunal en este vídeo “la denunciante muestra un rictus ausente, mantiene todo el tiempo los ojos cerrados, no realiza ningún gesto ni toma iniciativa respecto de los actos sexuales ni interacciona con los procesados; apreciamos que los soporta en un estado que nos sugiere ausencia y embotamiento de sus facultades superiores”. Por mientras, los miembros de ‘La Manada’ “muestran bien a las claras actitudes de ostentación y alarde con relación a la situación, que subrayan mediante sonrisas”.

Aquí están sus caras.

Incluso el Gobierno español -con el que es difícil estar de acuerdo la mayor parte del tiempo- ha declarado no estar conforme con la sentencia de la Audiencia Provincial de Navarra. La sociedad española organizó marchas y protestas en las calles de todas las ciudades del país con consignas como “Yo te creo”, “No es no” y “No es abuso, es violación”. Nuestro amigo y colaborador habitual Fernando Liberona, que actualmente reside en Barcelona, nos envía las fotos que tomó durante estas protestas en la Ciudad Condal. A la espera de que estos actos sirvan de algo y se pueda revisar el caso y la definición de violación y de abuso dentro del sistema penal, solo nos queda repetir que “la Manada somos nosotras, no los violadores”.