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Si viste Baraka, seguro la foto de arriba te recuerda una de las imágenes del comienzo. Si viste JOIA_21, las que siguen podrían recordarte a los monos de James Mollison que aparecen en una de las primeras páginas.

Lo que tienen en común esas imágenes de Baraka, las de Mollison y las del fotógrafo que aquí presentamos, Kiyoshi Ookawa, es que capturan esos momentos en los que los animales demuestran -o parecen demostrar- que tienen una personalidad propia y única, que sienten y piensan muchas cosas diferentes, y que pueden incluso sentir muchas cosas diferentes.

Viendo estas fotos tomadas a los monos de las nieves que viven en el santuario Jigokudani de Japón, pienso que quizás las agrupaciones contrarias al maltrato y consumo animal podrían cambiar la estrategia para defender la postura de que ellos tienen el mismo derecho a la vida y a la integridad.

Creo que podrían sustituir los videos de agresiones brutales en mataderos e industrias, por imágenes que apunten a revelar el carácter y el mundo interno de las otras especies que habitan el planeta. Como las de Ookawa.