Miss Van

Varios | Por hace 4 años.
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La artista y su onírico mundo visual
Texto: Tamara Meruane

El circo de Miss Van



La obra de esta artista francesa refleja el ideario femenino en su integridad. Lo sensual, lo sexy, la fortaleza, la maternidad o el dolor por la pena de un amor no correspondido. Partió en las calles, evadiendo la ley, pintando con brocha gorda y colores flúor. Apasionada como siempre, sigue manteniendo el mismo espíritu para crear las obras que hoy, de pinceladas finas y colores suaves, se exhiben en diferentes soportes, como en su recién presentada colección de ropa.

La voz de Miss Van es tan frágil como el trinar de un pájaro, pausada como sus trazos, es tal vez muy distinta a la de esa joven que a los 18 años salía entre hombres a pintar las calles de su natal Francia. Reconocida graffitera, su creación estuvo plagada durante mucho tiempo de mujeres voluptuosas y llamativas, cuando los demás pintaban letras y se concentraban en desarrollar la técnica de colorear con aerosol. Miss Van siempre fue distinta, trabajó con pinceles y pintura acrílica, lo que hacía aún más llamativa su obra; ya no sólo por su contenido. “Pasé muchos años pintando en la calle, porque me interesaba más estar en el contexto urbano y pintar en sitios prohibidos, donde quería y cuando quería, sin censura alguna”, relata desde Barcelona, su actual lugar de residencia.

Aunque no le gusta detenerse en esta parte de su historia, es innegable que fue ella quien abrió un camino para otras graffiteras como, por ejemplo, Fafi. No sólo por atreverse a pintar sola entre hombres, sino que por llevar el mundo femenino a las paredes de la ciudad.



La mujer de dos cabezas

Cuando las leyes anti graffiti arremetieron con dureza en Francia, Miss Van, apenada por la situación, emigró a Barcelona, España. Ahí, fue cautivada por “una luz increíble, el sol, el mar y mucha locura, mucho graffiti. Una urbe muy espontánea, muy pasional, con una onda muy diferente a Francia”, recuerda con alegría. No obstante, la leyes anti graffiti la siguieron y tuvo que indagar en otros soportes. “Barcelona se había transformado en la ciudad del graffiti a nivel mundial, y llegó muy lejos. Yo creo que era una movida muy interesante y muy buena, pero creo que todas estas cosas no pueden durar toda la vida, por eso me concentré más en pintar en mi taller y experimentar otras técnicas. Siempre me ha gustado la madera, construir cosas más personales”, afirma la francesa.

Con una parte de su cabeza pensando en la adrenalina de pintar en la calle y la otra preocupada de sentimientos fuertes que comenzaban a aflorar producto de su madurez personal, aparecieron los nuevos trazos, temáticas y colores: “antes lo que hacía era más como logotipos, trabajaba con colores muy fuertes porque había que dejar una marca en la calle, una imagen que todo el mundo pudiera ver, con mucho contraste en las paredes, ya que había un deseo de llamar la atención” cuenta la artista. Ahora, con el rigor de las leyes encima y sin la necesidad de captar las rápidas miradas de los transeúntes, tuvo la oportunidad de explorar un nuevo mundo en su creación. Un universo cautivado por lo onírico, en el cual las fierecillas han pasado a ocupar un papel central.

La domadora de animales

Aunque Miss Van posee un taller cerca de su casa, sigue manteniendo esa forma de crear que aprendió en la calle, debido a la especial conexión que aún mantiene con ella. A la hora de pintar, en lugar de un calendario regular, prefiere nutrirse de lo que pasa en Barcelona, ir a ver exposiciones, películas, libros, e intentar ser receptiva de lo que pasa a su alrededor. Mientras camina, “pinta” en su cabeza, para luego llegar a componer un cuadro de manera espontánea. “Puedo quedarme muchas horas pintando sólo para terminar y soltar todo de una vez, con el fin de que se conserve la misma energía”, detalla Miss Van. Estos cuadros que crea “de una vez o dos” están protagonizados por mujeres tristes, alegres o fuertes, pero que nunca son acompañadas por varones.

?Por qué no hay hombres en tus obras?

-Porque tengo más sensibilidad para pintar mujeres, ya que soy mujer y porque creo que se pueden decir más cosas en los rasgos femeninos y todo lo que conllevan alrededor. Además, los hombres, estéticamente, son demasiado sencillos para poder desarrollarlos. Entonces represento a los hombres a través de los animales. A veces dominantes, a veces dominados (ríe).



Hemos visto en tus series el tema de los cerdos que son dominados…

-Sí, el tema de los cerdos, que son las últimas obras que he hecho, es un tema distinto. Los cerdos tienen relación con sacar el lado animal de la mujer, por eso es que mezclo ambos mundos a través de una representación más salvaje de las féminas y su lado maternal. Siempre me han fascinado los animales y siempre estoy buscando relaciones entre los animales y la mujer, en particular con los cerdos, puesto que tienen el color de la piel muy parecida a la nuestra. Además, me maravillan estéticamente y tienen también un lado asqueroso, que me gusta mezclar con el lado más delicado y femenino. Siempre necesito una dualidad o ambigüedades entre sentimientos opuestos o diferentes. No me gusta hacer las cosas muy claras, que vayan sólo en un sentido. Tampoco me interesa pintar imágenes “bonitas” sin otra cosa más profunda, me gusta que moleste un poco, que atraiga y que fastidie.

El número de variété y los payasos

A sus 37 años, Miss Van deja ver una madurez humana que se refleja en las nuevas temáticas que han aparecido en su obra. Además de los animales, indaga en el tema del circo. Éste tiene una riqueza visual en la cual trabaja con sumo detalle y que refleja, según ella, el deseo de transformar todo lo negativo en positivo, pero, por sobre todo, “despertar sentimientos en la gente”.



En “Still a little of magic”, la serie que presentamos en JOIA, tienes mucho de desgarro y pasión…

-Es el tema del circo, pero más universal, del show de la vida, de actuar en ella, de enseñar una cara buena o positiva aunque no estemos bien. El circo fue una forma de hacer cosas alegres y patéticas al mismo tiempo. Es parecido, por ejemplo, a otra serie que hice, la de payasos tristes, que fue una manera de exagerar las emociones a través de lo que había en el rostro. Fue un trabajo largo sobre los maquillajes exagerados, que no están para que las mujeres se vean más guapas, pero que sirven para expresar sentimientos.

Con respecto a la colección de ropa que hiciste en conjunto con Anaoana, ?qué me puedes contar de eso?

-Empezamos justo ahora, estamos desarrollándola… es todo muy nuevo para nosotras. Esto es parte de mi creación de cada día, es parte de mi cotidiano, y esperamos seguir haciendo cosas nuevas a menudo, creativas, especiales, y divertirnos con esto.