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Juguetes de animales, dinosaurios, Spiderman, Superman… ese es el universo que explora Simon Monk con sus pinturas, siempre tras el brillo de una bolsa transparente (al menos en estas series).

Óleo y esmalte son los materiales. El despojo del poder es el sentido. Monk busca reducir a sus personajes a juguetes, que si bien evocan toda la grandeza de los superhéroes o los dinosaurios, empaquetados y estáticos pierden parte de su magia.

Simon Monk es inglés, nació en 1966 y estudió Bellas Artes e Historia. La motivación de sus particulares obras empezó por su fijación por las escalas, y por cómo los juguetes no las respetan. En el mundo del juego los dinosaurios pueden ser diminutos, mientras que los insectos pueden ser gigantes.

Conseguir el efecto de la bolsa es lo más complicado de su trabajo. De hecho, le toma meses, superponiendo capa tras capa de pintura traslúcida. Claramente, el resultado justifica el esfuerzo.