Cuenta la leyenda que en el siglo XII (1397), cuando la provincia española de Salamanca, concretamente la ciudad de Béjar, se encontraba bajo el control musulmán, los habitantes cristianos del lugar cubrieron sus ropas con musgo y se dirigieron a la fortaleza de la ciudad con la intención de recuperarla. Hay distintas versiones sobre el efecto que querían lograr al cubrirse de esa maleza: ¿era una forma de camuflarse y pasar desapercibidos ante los guardianes que vigilaban las murallas, o querían asustarles con un aspecto monstruoso? Sea como sea, finalmente, los cristianos consiguieron recuperar la ciudad y “liberarla” de los musulmanes.

Esta historia es el origen de una tradición que aún se lleva a cabo en Béjar y que consiste, como era de esperar, en escenificar la leyenda cubriendo a sus habitantes de musgo, quienes desfilan bajo las temperaturas veraniegas del 17 de junio. Lo vistoso de este acto tradicional no pasó desapercibido para la directora de arte Gem Fletcher y para el fotógrafo David Vintiner, quienes asistieron personalmente a esta ciudad española y sacaron fotos de los “Hombres de Musgo”. Para vestir a los orgullosos habitantes seleccionados para llevar a cabo la performance, se requieren horas y paciencia, un proceso que fue inmortalizado por los artistas.