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En una ciudad tan llena de inmigrantes como Birmingham, Inglaterra, la religión se ha convertido en una característica más importante que el color o la raza. Musulmanes, católicos o rastafaris conviven en la misma ciudad, edificando sus templos uno frente a otro, intentando expandir su fe.

Sobre las dos millas de la calle Soho Road han surgido más de 30 templos diferentes, convirtiéndose en un centro religioso fundamental en la segunda ciudad de Inglaterra. Liz Hingley construyó esta serie fotografiando a los distintos grupos étnicos, raciales pero sobre todo religiosos que conviven su ciudad.

La fotógrafa es hija de dos pastores anglicanos y creció en esta ciudad que durante la Revolución Industrial fue llamada “La fábrica del mundo”. Durante esa época forjó su futuro debido a la enorme cantidad de fábricas y los inmigrantes que llegaban a trabajar insertando sus costumbres, colores y fe.