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La historia de Leni Riefenstahl es fascinante: vivió 101 años, filmó cuatro películas para el régimen nazi, fue perseguida y sentenciada por el gobierno francés, se alejó completamente de Hitler, estuvo en un manicomio, se dedicó a fotografiar tribus africanas y especies submarinas, sobrevivió a una caída en helicóptero y finalmente murió mientras dormía. Leni fue uno de los personajes más llamativos del régimen nazi por su notoria belleza y el talento innegable que poseía tras la cámara.

Leni, junto a un amigo, escuchó a Hitler en una concentración un día cualquiera. No sabe muy bien porque pero quedó prendada de su elocuencia y se acercó a él para ofrecerle sus servicios de cineasta. Así nació la Trilogía de Nüremberg, recordado como uno de los documentales políticos más propagandísticos de la historia. Además filmó un documental de más de cuatro horas llamado “Olympia” sobre los Juegos Olímpicos de Berlín en 1936. Sus tomas y encuadres fueron muy avanzados para la época y recibieron muchos elogios, a pesar de la criticable ideología que lo sustentaba.

A pesar de su primera simpatía por Hitler, con el tiempo fue alejándose argumentando que sólo se trataba de un trabajo remunerado. Después de la guerra el régimen francés la persiguió y fue condenada a la confiscación de sus bienes, hecho que la dejó en la ruina. Fue encerrada en un manicomio para “desnazificarla” y luego se alejó completamente de la vida pública. Hasta que volvió con Nuba, un libro sobre su vida dentro de la tribu africana del mismo nombre. Hasta el fin de sus días se dedicó a la fotografía y nunca paró de buscar nuevas imágenes. Hasta que después de muchas aventuras y 101 años de vida murió en su casa a orillas del Danubio.