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En la frontera de Turquía con Irak están situados unos 10 mil guerrilleros del PKK, el Partido de los Trabajadores de Kurdistán. Son el brazo armado del partido que exige la independencia de los territorios kurdos. En los 80 reportaban a una docena de mujeres entre sus filas, hoy son tres mil.

La mayoría ha dejado una historia, una familia, marido o hijos. Es esa característica lo que más llamó la atención de la fotógrafa Inglesa-sueca Anastasia Taylor-Lind. En este reportaje “No friends but the mountains” explora en la vida de estas mujeres que han dejado todo por una causa política por la que están dispuestas a morir todos los días.