Cargando galería...
Las mejores fotos de la juventud finlandesa son de Jouko Lehtola
Las mejores fotos de la juventud finlandesa son de Jouko Lehtola
Las mejores fotos de la juventud finlandesa son de Jouko Lehtola
Las mejores fotos de la juventud finlandesa son de Jouko Lehtola
Las mejores fotos de la juventud finlandesa son de Jouko Lehtola
Las mejores fotos de la juventud finlandesa son de Jouko Lehtola
Las mejores fotos de la juventud finlandesa son de Jouko Lehtola
Las mejores fotos de la juventud finlandesa son de Jouko Lehtola
Las mejores fotos de la juventud finlandesa son de Jouko Lehtola
Las mejores fotos de la juventud finlandesa son de Jouko Lehtola
Las mejores fotos de la juventud finlandesa son de Jouko Lehtola
Las mejores fotos de la juventud finlandesa son de Jouko Lehtola
Las mejores fotos de la juventud finlandesa son de Jouko Lehtola
Las mejores fotos de la juventud finlandesa son de Jouko Lehtola
Las mejores fotos de la juventud finlandesa son de Jouko Lehtola
Las mejores fotos de la juventud finlandesa son de Jouko Lehtola
Las mejores fotos de la juventud finlandesa son de Jouko Lehtola
Las mejores fotos de la juventud finlandesa son de Jouko Lehtola

funding-young-documentary-photographers-through-the-work-of-jouko-lehtola-body-image-1415116904
Hace casi 6 años que murió Jouko Lehtola, un fotógrafo de un país tan desconocido como Finlandia, que retrató, sobre todo durante los 90s y los primeros años después del 2000, la juventud de Helsinki, cuando él era uno más del grupo. Sus fotos muestran el peak de rebeldía de adolescentes que aun no se han librado del todo de su inocencia infantil, pero que ya participan en fiestas, raves, conciertos y todo tipo de encuentros con presencia de drogas, tabaco y alcohol.

funding-young-documentary-photographers-through-the-work-of-jouko-lehtola-body-image-1415116113
Abunda la estética punk, con chaquetas de cuero, tachuelas, mohicanos, pelos grasientos, pins, todo combinado con bastante acné. Las fotos nos atraen por su carácter universal como retrato de la juventud de la época, convirtiéndose en una referencia de una realidad no siempre placentera para el ojo, un tanto sucia, pero más real.

En sus últimos años de vida Lehtola dijo “sé que no voy a tener hijos, mis obras son mis hijos. Mis exposiciones y mis imágenes son mis hijos. Vivirán cuando me haya ido. A su manera silenciosa contarán lo que era relevante en mí. Cómo miraba y como sentía”.