Cargando galería...
La juventud rusa desde dentro por Sonya Kydeeva
La juventud rusa desde dentro por Sonya Kydeeva
La juventud rusa desde dentro por Sonya Kydeeva
La juventud rusa desde dentro por Sonya Kydeeva
La juventud rusa desde dentro por Sonya Kydeeva
La juventud rusa desde dentro por Sonya Kydeeva
La juventud rusa desde dentro por Sonya Kydeeva
La juventud rusa desde dentro por Sonya Kydeeva
La juventud rusa desde dentro por Sonya Kydeeva
La juventud rusa desde dentro por Sonya Kydeeva
La juventud rusa desde dentro por Sonya Kydeeva
La juventud rusa desde dentro por Sonya Kydeeva
La juventud rusa desde dentro por Sonya Kydeeva
La juventud rusa desde dentro por Sonya Kydeeva
La juventud rusa desde dentro por Sonya Kydeeva
La juventud rusa desde dentro por Sonya Kydeeva
La juventud rusa desde dentro por Sonya Kydeeva
La juventud rusa desde dentro por Sonya Kydeeva
La juventud rusa desde dentro por Sonya Kydeeva
La juventud rusa desde dentro por Sonya Kydeeva
La juventud rusa desde dentro por Sonya Kydeeva
La juventud rusa desde dentro por Sonya Kydeeva
La juventud rusa desde dentro por Sonya Kydeeva
La juventud rusa desde dentro por Sonya Kydeeva
La juventud rusa desde dentro por Sonya Kydeeva
La juventud rusa desde dentro por Sonya Kydeeva
La juventud rusa desde dentro por Sonya Kydeeva
La juventud rusa desde dentro por Sonya Kydeeva
La juventud rusa desde dentro por Sonya Kydeeva
La juventud rusa desde dentro por Sonya Kydeeva
La juventud rusa desde dentro por Sonya Kydeeva
La juventud rusa desde dentro por Sonya Kydeeva
La juventud rusa desde dentro por Sonya Kydeeva
La juventud rusa desde dentro por Sonya Kydeeva
La juventud rusa desde dentro por Sonya Kydeeva
La juventud rusa desde dentro por Sonya Kydeeva
La juventud rusa desde dentro por Sonya Kydeeva
La juventud rusa desde dentro por Sonya Kydeeva
La juventud rusa desde dentro por Sonya Kydeeva

1104318

Cuando se disolvió la Unión Soviética y cayeron los estados socialistas aliados en 1991 Sonya Kydeeva tenía solo tres años. Le tocó crecer durante los primeros años de la feroz entrada del capitalismo occidental en una sociedad tecnológicamente, culturalmente y económicamente deficiente. Los habitantes de los países que integraban la URSS sufrieron, durante más de una década, la pésima calidad de vida consecuencia de la ruptura de lazos económicos y políticos con el resto de aliados. Sonya creció en ese contexto cultural y artístico en el que la juventud trataba de encontrar su identidad entre unas profundas raíces soviéticas que surgían en un mundo lleno de estímulos externos, ajenos y muy atractivos.

“Meanwhile in Russia…” no es solo una expresión que se asocia a los memes que nos llegan de ese lejano, gigante y desconocido país, también es una realidad: en Russia pasan cosas que no podemos entender. Solo una persona que haya crecido en el interior de ese cambio político, económico, social y cultural puede comprender o, por lo menos, encontrar argumentos, a ciertos sucesos o formas de pensar que al resto nos parecen extravagantes o imposibles en el año 2015. Kydeeva fotografía a los jóvenes de su generación que, aunque entienden a sus antepasados, son hijos de ese cambio y de ese mundo. Lo tienen todo a su alcance pero aún así están atados a un pasado muy próximo de escasez y de disciplina moral.

1104354

Los chicos de sus fotos tienen un aspecto delicado, infantil y andrógino en un mundo violento, duro y muy masculino en el que quieren encajar, pero al que no pertenecen. El modelo de belleza de Kydeeva es muy parecido al occidental, pero con un toque local que aporta exotismo a ojos del espectador. En sus imágenes los cuerpos frágiles también tienen cortes, cicatrices, tatuajes, ojos tristes, y no visten ropa cara, son naturales dentro del contexto, y eso es lo que les da un aura especial y ese encanto perturbador. Los modelos no posan de forma habitual y muchas veces están de espaldas al objetivo, se da importancia al gesto, a la postura, al entorno difuminado, un poco nostálgico y melancólico.

La voluntad de documentar de la fotógrafa se hace presente al retratar a sus amigos y a su familia en actos cotidianos, siempre con una estética más cercana a la fotografía analógica de los 80-90. También se interesa por la arquitectura y los espacios un tanto claustrofóbicos dibujados por líneas de luz y sombra. Un marco perfecto para sus cuerpos heridos, a veces físicamente, y a veces emocionalmente.