Cargando galería...
La fotografía documental de Alex Webb
La fotografía documental de Alex Webb
La fotografía documental de Alex Webb
La fotografía documental de Alex Webb
La fotografía documental de Alex Webb
La fotografía documental de Alex Webb
La fotografía documental de Alex Webb
La fotografía documental de Alex Webb
La fotografía documental de Alex Webb
La fotografía documental de Alex Webb
La fotografía documental de Alex Webb
La fotografía documental de Alex Webb
La fotografía documental de Alex Webb
La fotografía documental de Alex Webb
La fotografía documental de Alex Webb
La fotografía documental de Alex Webb
La fotografía documental de Alex Webb
La fotografía documental de Alex Webb
La fotografía documental de Alex Webb
La fotografía documental de Alex Webb
La fotografía documental de Alex Webb
La fotografía documental de Alex Webb
La fotografía documental de Alex Webb

MEXICO. Nuevo Laredo, Tamaulipas. 1996.

Alex Webb nació en San Francisco hace 63 años y es uno de los fotógrafos documentalistas más influyentes de este y el siglo anterior. Su trabajo de la luz y, sobre todo, del color, en fotografías complejas en las que interactúan diversas capas, acciones, sujetos o elementos, ha marcado un estilo propio reconocido por diversos premios internacionales de la disciplina. Numerosos fotógrafos callejeros han intentado imitarle tomando características de sus encuadres y composiciones, pero pocos han logrado como él una técnica tan refinada con tanta fuerza e intensidad.

Webb empezó trabajando en blanco y negro para la Agencia Magnum, a la cual entró gracias a un fotógrafo que marcó su carrera, Charles Harbutt. Después de un viaje a Haití se dio cuenta que necesitaba el color en su mirada, en la realidad que quería plasmar, y en sus series de la frontera entre Estados Unidos y México descubrió el uso de la luz. Esos dos recursos son trabajados en escenas aparentemente caóticas con elementos yuxtapuestos, pero con un orden y armonía internos que sorprenden al espectador.

alex-webb-1

El fotógrafo se desenvuelve cómodamente en las calles, cosa que le permite darle un carácter narrativo a sus imágenes. Cada personaje, cada rostro, cuenta una historia del lugar, y así descubrimos un escenario gracias a los que lo habitan. En cierto modo, Webb no abandona nunca el carácter humanista de su trabajo, que se convierte casi en un estudio antropológico.

El propio Webb nos descubre su filosofía de trabajo: “Haz fotos porque te encante hacerlas, porque simplemente necesites hacerlas, porque tu recompensa principal sea el proceso de hacerlas. Otras recompensas -como el reconocimiento o la remuneración económica- son escasas y efímeras. Y si de algún modo llegas a tener éxito, será inevitable que haya rachas en las que seas ignorado o en las que tengas pocos ingresos y muchos casos ambas. Está claro que hay muchas formas más fáciles de ganarte la vida en esta sociedad. Hacer fotografías es una pasión, no una carrera.