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Klaus Frahm fotografía teatros desde el punto de vista de un actor
Klaus Frahm fotografía teatros desde el punto de vista de un actor
Klaus Frahm fotografía teatros desde el punto de vista de un actor
Klaus Frahm fotografía teatros desde el punto de vista de un actor
Klaus Frahm fotografía teatros desde el punto de vista de un actor
Klaus Frahm fotografía teatros desde el punto de vista de un actor
Klaus Frahm fotografía teatros desde el punto de vista de un actor
Klaus Frahm fotografía teatros desde el punto de vista de un actor
Klaus Frahm fotografía teatros desde el punto de vista de un actor
Klaus Frahm fotografía teatros desde el punto de vista de un actor
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Klaus Frahm fotografía teatros desde el punto de vista de un actor
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Klaus Frahm fotografía teatros desde el punto de vista de un actor
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Klaus Frahm fotografía teatros desde el punto de vista de un actor
Klaus Frahm fotografía teatros desde el punto de vista de un actor
Klaus Frahm fotografía teatros desde el punto de vista de un actor
Klaus Frahm fotografía teatros desde el punto de vista de un actor
Klaus Frahm fotografía teatros desde el punto de vista de un actor

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En la teoría teatral existe el concepto de la “cuarta pared” para referirse a la pared invisible del escenario en la que se sitúa el público para ver la obra. El fotógrafo Klaus Frahm aprovecha este término para conformar su serie The Fourth Wall: Stages, en la que muestra lo que hay detrás de los telones de los teatros más famosos de Europa desde el punto de vista que tendría un actor, incluso un poco más atrás. Estas imágenes se presentaron a los Premios Exposure 2014, sin resultar finalistas, pero sobresalieron del resto por desvelar algunos secretos técnicos de este espacio y ofrecer una visión desconocida de estas emblemáticas construcciones.

El contraste entre el patio de butacas delante del escenario, lujoso y lleno de detalles, y la parte trasera de éste, lleno de dispositivos mecánicos, focos, engranajes, escaleras, etc., es impactante y descubre un mundo interior tan interesante como lo que sucede a la vista del espectador. Frahm disfruta del aspecto arquitectónico de los teatros, pero también de su funcionamiento, y para ello disuelve la barrera entre lo que está delante y lo que está detrás de la acción. Con la ruptura de esta jerarquía desaparece, en cierto modo, la magia del teatro, una disciplina artística en la que todos los cambios de escenografía y vestuario suceden con las luces apagadas.

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El fotógrafo ofrece en estas imágenes una visión renovada y fresca de algo que es familiar para nosotros, algo que existía pero estaba soterrado, por eso resultan tan fascinantes para todos. Por otro lado, Frahm también nos hace tomar consciencia de la dificultad que supone el hacer una obra de teatro y que eso “se vea bonito”, así como de la cantidad de gente que es necesaria para llevar a cabo esta representaciones.

La trayectoria de Frahm como fotógrafo arquitectónico es evidente ya que logra captar todos los detalles de un espacio, pero a la vez dar idea del conjunto constructivo que integra esas partes. La cuarta pared de estos teatros se desmorona y se abre a nuevas perspectivas colocando la cámara al otro lado.