Kevin Cooley

Varios | Por hace 6 años.
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El Cazador de Luces
Por Juan Pablo Andrade

Fecha de nacimiento: 1975
Lugar de nacimiento: Torrance, CA
Lugar de residencia: Brooklyn, NY
www.kevincooley.net

Hice de la luz el tema actual, el foco de la imagen

El frío y la nieve muestran al mundo como más inhóspito. ¿Cómo puede ese entorno no ser solitario?



Existen personas a las que la fiebre de Hollywood les trepa hasta la cabeza. Existen dobles de actores famosos que buscan desesperadamente su oportunidad para lanzarse de un tercer piso, guionistas desconocidos con ansias de que sus frases resuenen en millones de pantallas, mujeres radiantes con el sueño convertirse en las próximas Angelinas Jolies. Como bien puede esperarse en una industria que mueve miles de millones de dólares, existen para todos los gustos: galanes, sonidistas, escritores bohemios, estrellas de rock, comediantes, vestuaristas, y, cómo no, también personas cuyo fanatismo está en las luces. Entre estos últimos figura el fotógrafo neoyorkino Kevin Cooley. Pero su caso es distinto al de un iluminista. Él no está obsesionado con entrar al negocio de la iluminación en Hollywood. Nada de eso. Cooley no conoce directores ni actores. No es la fiebre de Hollywood lo que le ha subido a la cabeza, sino su propia fiebre, la fiebre de las potentes luces que se usan en las filmaciones. Al menos así fue mientras estuvo elaborando una de las series que nos presenta en este número de Joia: Night for Night.

Lo que Cooley hizo fue perseguir obstinadamente distintos rodajes de cine, con el fin de acercarse a las gigantes luces HMI y aprovechar los potentes haces de luz que escapaban de la escenografía. Una vez que encontraba un lugar interesante que resultaba casualmente iluminado, organizaba su composición y se largaba a fotografiar. De ahí que todo cuanto Cooley retrató en aquellas oportunidades (desde los hogareños escenarios californianos hasta los fríos callejones neoyorkinos) parezca inundado por esa espesa bruma hollywoodense, como si de una postal retocada se tratase.

Por el trabajo de luces que Cooley ha realizado en series como Night for night, Post no bills o Bateaux mouches –entre muchas otras–, su obra ha sido comparada con las producciones de fotógrafos de la talla de Gregory Crewdson (Joia_08), Todd Hido (Joia_02) y Ryan Schude (Joia_13). Lo que caracteriza a Cooley es que él no suele gastar mucho dinero. Él no pone las luces. Las busca. Como una especie de explorador urbano, este fotógrafo de 36 años va por la vida con el olfato siempre dispuesto a localizar fuentes lumínicas con las cuales desarrollar y ampliar su llamativa obra.

Ganador de importantes premios, colaborador en varias revistas internacionales, viajero incansable, amante de la aventura, de la noche y del invierno, actualmente Kevin Cooley se encuentra radicado en New York, donde trabaja free lance realizando fotografías de arte y producción editorial para agencias de distintas ciudades del orbe. Desde su oficina situada en Brooklyn, y en compañía de su esposa –que suele colaborar en varios de sus proyectos– Cooley tuvo la amabilidad de responder a algunas de nuestras inquietudes en forma de reflexiones personales sobre su propia obra y su forma de trabajar.



¿Es cierto que perseguías los sets de filmación para obtener aquella luz peculiar de tu serie Night for night? ¿Cómo se te ocurrió eso?

Estaba bebiendo cerveza con un amigo una noche, en un bar en Red Hook –un área de Brooklyn que solía ser un puerto de trabajo– y vi una luz brillante por la calle. Cuando la miré, era un barco de contenedores todo iluminado con HMI para una secuencia de la película “A Beautiful Mind”. Cuando vi las brillantes luces de película, no sólo fui atraído por su fuerza, sino también por cómo salía de la escenografía y difuminaba las líneas entre el set y el resto del mundo. Durante los próximos seis meses pasé todas las noches en busca de producciones cinematográficas. Pero no quería fotografiar el set en sí mismo, estaba más interesado en los ambientes cotidianos cercanos al set que resultaban golpeados por las luces.

Y en Beteaux Mouches, ¿qué tipo de luz utilizaste? Porque en París las producciones cinematográficas no suelen ser tan exuberantes como en EEUU.

Allí usé las luces brillantes de los barcos de excursión que navegan por el río Sena. Las usé de una manera similar a como usé las luces de las películas. Yo estaba interesado en cómo estas luces de los barcos iluminaban por un momento lo que sucedía a lo largo de los muelles del río. En cierto modo esa serie es una continuación Night for night, porque estoy usando la luz de alguien más para hacer mis propias fotografías.

Siendo un fotógrafo con vasta trayectoria en lo editorial, ¿dónde te sientes más cómodo, en los proyectos artísticos o en los editoriales?

Definitivamente prefiero a los proyectos de arte. Me gustaría poder hacerlo a tiempo completo… espero poder algún día. De hecho, exhibí arte en las galerías antes de empezar a hacer el trabajo editorial. Me interesé en el trabajo editorial después de una ocurrencia tardía, cuando un amigo de años de experiencia en la realización de trabajos de alto nivel comercial, me pidió que le ayudara en un rodaje. Esa experiencia me dio vuelta el mundo, y he estado interesado las dos clases de proyectos desde entonces.



¿Qué tiene el invierno de especial, que parece gustarte tanto?

Al salir a la calle en invierno, al respirar profundamente, es posible sentir cierta sensación refrescante, fría, que no se consigue de ningún otro modo. Algo similar ocurre con la luz: llega a ser muy refrescante. Además, me encanta la forma en que la nieve refleja la luz.

El tema central, entonces, es el frío…

Me siento atraído por el frío. El frío, sobre todo cuando viene acompañado de oscuridad, es lo más duro, lo más inhóspito que puede haber. Luego, cuando ves algo que tiene que ver con la humanidad, sea una casa, una luz, un globo rosado, o lo que sea, el contraste queda muy marcado.

Pero más que el frío, tu gran tema es la luz… la luz a gran escala.

Claro. Toda fotografía, de una forma u otra, nos habla de luz. Yo hice de la luz el tema actual: el foco de la imagen. Esa la única cosa que nos separa de la oscuridad. Ya sea un destello, un fuego, los faros de los aviones, las luces HMI de las películas, todas ellas nos separan de la oscuridad.

Lo mismo con tu serie Lights Edge… Cuéntanos un poco más de ella.

Lights Edge trata sobre el descubrimiento. Son fotografías del disparo de una bengala en cielos oscuros. El paisaje siempre es vacío, de modo que sea posible ver lo que hay ahí fuera. Se trata de nuestro deseo de nunca dejar de explorar. Creo que es el trabajo más poético que he realizado… porque se incorpora el elemento del tiempo. Visualmente, son muy parecidas al resto de mis fotografías (como casi todas, se trata de luz en movimiento), pero la forma como el tiempo está incorporado en estas piezas es muy distinta…

Esa serie también nos recuerda Nachtfluge, otra serie en la que retratas el recorrido de las luces de aviones… Una vez más: ¿cómo se te ocurrió eso?

Cuando me mudé de vuelta a Nueva York (desde París), me instalé es Williamsburg, un barrio de Brooklyn que está bajo la pista de aterrizaje del Aeropuerto LaGuardia. Siempre veía aviones desde la ventana de mi dormitorio. Sabía que quería hacer un proyecto sobre ellos, pero no estaba seguro de cómo. Me tomó mucho tiempo darme cuenta de que debía fotografiar durante mucho tiempo las exposiciones de noche de los aviones y capturar las rutas de sus accesos. Cuando recién empecé este proyecto, estaba a 25 kilómetros de distancia del aeropuerto, fotografiando por la ventana de mi dormitorio.



Ahora, pasando a temas más generales, ¿por qué decidiste estudiar fotografía?

Parecía la única respuesta. En la universidad estudié Relaciones Internacionales, y parecía como si no hubiera respuestas reales a nada. Todo era simple retórica. Con la fotografía, uno toma una foto y se mueve a otra cosa. Es difícil ser más tangible que eso.

¿Cómo fue tu niñez a nivel de influencias visuales? ¿Tenías alguna serie o película favorita que mirabas de muy niño?

Cuando era niño mis programas favoritos de televisión eran los Transformers, G.I. Joe y Scooby-Doo. Mis películas favoritas eran Star Wars, Superman y James Bond.

¿Trabajas solo? ¿O tienes un equipo de profesionales que te ayudan a preparar tus fotos?

Generalmente trabajo solo, sin embargo obtengo una cantidad desproporcionada de ayuda de mi amada esposa, que también es artista.

Y ahora, ¿te encuentras en algún proyecto?

En estos momentos estoy enfocado en varios proyectos diferentes. Uno de ellos es una pieza de video que se basa en un paseo en coche alrededor de Los Ángeles. Y estoy preparando mi primera instalación pública de arte en un edificio residencial en Manhattan. Y estoy trabajando en una serie de retratos con mi esposa, Bridget Batch. Y estoy trabajando en mi primer libro, titulado Take Refuge (Toma refugio). Todos estos son proyectos a muy largo plazo… y casualmente van a salir al mismo tiempo.

¿Qué piensas de aquellos que asocian tu arte con un género como la ciencia ficción? Hay quienes afirman que tus fotos de algún modo remiten al imaginario de “Cuentos Asombrosos” o hasta del mismo “E.T.”

Realmente no pienso en mi trabajo como si fuera de ciencia ficción. Siento que mi trabajo es muy humanista y basado en el mundo real para llegar a ser ciencia ficción.

¿Te gustaría trabajar en el arte de alguna película algún día?

No estoy seguro de si me gustaría hacer una película, sobre todo porque no estoy seguro de de si me gustaría trabajar con tanta gente. Me daría miedo que mi visión pudiese ser debilitada por la finalidad de la misma. No la sentiría mía.

Por el carácter de tus fotos, se me ocurre preguntarte si te hubiera gustado estudiar pintura…

Me alegra que lo preguntes. Me hubiera encantado estudiar pintura. Pero mi dibujo y mis habilidades con el pincel no pueden ser más rudimentarias. Apenas puedo dibujar una figura de palitos. Me gustaría ser un pintor, si pudiera. De hecho, me siento más influido por pintores que por fotógrafos. Mis pintores favoritos son Caspar David Friedrich, Edward Hopper, René Magritte y Gerhard Richter.