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Juno Calypso gana el British Journal of Photography
Juno Calypso gana el British Journal of Photography
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Juno Calypso gana el British Journal of Photography
Juno Calypso gana el British Journal of Photography
Juno Calypso gana el British Journal of Photography
Juno Calypso gana el British Journal of Photography
Juno Calypso gana el British Journal of Photography
Juno Calypso gana el British Journal of Photography
Juno Calypso gana el British Journal of Photography
Juno Calypso gana el British Journal of Photography
Juno Calypso gana el British Journal of Photography
Juno Calypso gana el British Journal of Photography

Esta fotógrafa nos impresionó con las imágenes que se sacó a ella misma en el interior de una habitación de un motel para enamorados, por eso la entrevistamos para JOIA 40 y apareció en este blog. Parece que a los miembros del jurado del los premios de la revista British Journal of Photography también les causó una buena impresión porque le han otorgado, junto a la artista Felicity Hammond, el premio internacional del BJP 2016.

Y para celebrar este acontecimiento tan especial, les dejamos con el texto completo que se publicó en JOIA 40 para que conozcan un poco más a Juno Calypso.

AUTO-RETRATOS DE LA FEMINIDAD

Se podría decir que Juno Calypso es la anti-fotógrafa porque, en un oficio en el que se suele preferir estar tras la sombra de una cámara, ella se coloca ante el objetivo y posa como sujeto y modelo de cada imagen. Pero su “exhibicionismo” no es tal, ya que para tomarse fotos adopta la personalidad de Joyce, un personaje que creó durante sus años en el London College of Communication. “Joyce es un personaje de ficción sin historia, no es mi alter ego, solo es alguien que no es 100% yo misma, así que merecía llamarse de otra forma”.

Esta doble personalidad ha ido evolucionando con el tiempo, se ha ido refinando. “Al principio utilizaba a Joyce para expresar mi frustración y mi aburrimiento ante la construcción forzada de la feminidad, pero en mi trabajo más reciente la he usado para hacer que la gente se sienta intimidada, incómoda o estimulada, o bien las tres cosas a la vez…”. En las primeras series en las que aparecía Joyce, Joyce I y Joyce II, este personaje aparecía cercano a la caricatura, con pelucas extravagantes, gafas grandes y dientes falsos. Juno ha querido alejarla de la pantomima para que el espectador la tome en serio.

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Inmersos en plena era del selfie, Juno le encuentra el sentido al arte de autoretratarse: si quieres algo bien hecho, do-it-yourself. Porque… ¿quién te va a sacar más bella que tú misma en una foto? ¿Quién va a lograr esa imagen o idea que tenías tan clara en tu cabeza si no eres tú misma? Juno es, simplemente, una perfeccionista, y prefiere trabajar sola durante toda la noche que depender de un equipo o de un modelo. Ese es su sistema de trabajo pero también el concepto que se desprende de sus fotografías, la soledad del ser humano en busca constante de su individualidad dentro del molde que la sociedad ha preparado y le pre-define.

En las escenas cuidadosamente estudiadas que logra Juno predominan los tonos pastel propios del cine de los 60 y 70 o del traje rosado perfectamente combinado de Jackie Kennedy, en interiores asépticos que te teletransportan a paisajes de ensueño (o de un malsueño). El concepto de feminidad de esos años no ha variado tanto; la mujer sigue confinada a un férreo patriarcado y debe ser sexy y sensual, seducir al hombre, ofrecerse como un plato de comida, o saliendo de una torta.

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Esa idea de feminidad se basa en enmascarar a la mujer detrás de todo tipo de artificios: maquillaje, máscaras faciales, medias, fajas, aparatos adelgazantes, cremas, lencería, peinados de peluquería,… La individualidad deja de existir, ser mujer te restringe y te limita, tiene un significado implícito. Ser hombre (en el sentido de género masculino), no tiene límites porque no se espera de ti que te transformes en algo que no eres para salir a la calle, el hombre no está necesariamente sexualizado ni sometido a cánones tan estrictos, tanto relativos a la belleza como sociales.

Sólo quiero que la gente se ría

La serie fotográfica más reciente de Juno Calypso, The Honeymoon Suite, muestra esa mujer asfixiada por su propia cárcel de feminidad, obligada a ser sexy a través de dispositivos eléctricos. En esta ocasión Joyce se atrinchera en una habitación de hotel en el que las parejas van a pasar sus románticas lunas de miel, acompañada únicamente de una máscara anti-arrugas electrónica, latas de comida, pelucas y un computador de los 80. Para realizar estas fotografías, Juno viajó desde Londres hasta Pennsylvania y se encerró durante semanas en una de las suites más lujosa del Penn Hills Resort.

“Durante un año tuve una foto de una habitación rosa llena de espejos en mi computador, y un día decidí averiguar donde estaba. Con la ayuda de Google la encontré y resultó ser un resort en Pennsylvania, uno de esos lugares que ya no existirá en 10 años; supe que tenía que ir”.

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Juno se tomó todo el tiempo necesario para reproducir las puestas en escena que había imaginado en esa suite. El meticuloso proceso creativo le ocupaba muchas horas, era largo y agotador porque lo tenía que hacer todo ella sola, pero viendo el resultado gráfico, valió la pena. La fotógrafa disfrutó tanto de su soledad en todo este proceso que solo se dio cuenta de lo extraño que resultaba su encierro para los trabajadores del resort cuando le preguntaron qué estaba haciendo en esa habitación ella sola.

“Primero situaba la cámara en el lugar exacto y preparaba el set, esta parte no la disfrutaba nunca. Luego me vestía, me peinaba y me maquillaba, esa fase me gustaba un poco más. Después de eso hacía pruebas de cámara conmigo en el set, cosa que podía resultar un éxito o un terrible fracaso, me ponía muy nerviosa en ese momento. Si todo funcionaba pasaba a experimentar con posturas y expresiones faciales, sin duda, mi parte favorita del proceso”.

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La idea claustrofóbica de la mujer bajo el tedio de su propia condición viene acompañada en esta serie fotográfica de un sentido del humor muy incisivo, típicamente inglés. Juno es dulcemente cínica en sus representaciones. Nos muestra nuestro yo más encorsetado, más reprimido, a través de Joyce, y nos invita a la vez a abandonarlo. Todos queremos ser nuestra parte más agradable, más bella, pero terminamos convirtiéndonos en robots sin alma que imitamos comportamientos y clichés del pasado. Sentimos mucho pudor de reconocer que estamos tristes y nos esforzamos por mostrar siempre nuestra cara más alegre. ¿Qué tal si dejamos de fingir todo el rato, de consumir y de aparentar y nos limitamos a tomar consciencia de nuestro yo y a explorarlo sin miedo al que dirán?

“Me gusta mostrar emociones comunes que todos sentimos y que yo he experimentado personalmente en escenas que podrían ser irreales; mi intención es la de hacer reír a la gente recordándoles que todos nos sentimos decepcionados y solos, pero que todo irá bien si te ríes de ello”.