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Mientras las revistas de arte fracasan, Joia está en su cuarto año, convoca a figuras internacionales y es un referente en Chile. Detrás están Álvaro Fierro y Pablo Bahamondes, que se lanzaron sin un peso pero con una fe millonaria.

Por Catalina Mena / Fotografía: Rodrigo Chodil

“LA IMAGEN ES TODO” es el lema de Joia, una revista chilena que combina arte, diseño y fotografía, privilegiando la calidad visual. Lanzada en 2007, pronto llamó la atención de los amantes de la estética, sobre todo porque en sus páginas ha publicado figuras internacionales de la talla de Mark Ryden o Ron Mueck. “Todo el mundo piensa que es muy difícil convocar a gente tan famosa, pero nosotros no nos hacemos problema. Cuando nos gusta algo lo buscamos y casi siempre lo conseguimos. En general los más top son los que mejor nos responden. Para ellos es alucinante que unos diseñadores del fin de un mundo conozcan su trabajo y quieran publicarlos”, explican los gestores de Joia. Así son estos chicos: busquillas, arrojados y, sobre todo, perseverantes.

?Cómo nace Joia?
Álvaro: Éramos compañeros en Diseño en el Arcis. En la escuela nos enseñaban mucha teoría y estaba instalada la estética como del blanco y negro. Estábamos aburridos de ir a las exposiciones y ver puras cosas que nadie entiende.

Pablo: Queríamos apostar por una imagen rápida, directa, contemporánea y colorida y mostrar que no importa si viene del arte o del diseño, que lo importante es la calidad de la imagen. Soñábamos con hacer una revista exquisita, donde la imagen fuera potente. La idea de Joia es que todas las páginas sean ricas. “Qué buena ésta” y das vuelta la página y la otra es igual de buena.

Y se lanzaron no más.

Pablo: Partimos con una maqueta. Con eso fuimos a golpear puertas de las marcas que hoy nos auspician. Todas nos dijeron que no.

Álvaro: Mi viejo pidió un préstamo de dos millones y nosotros gastamos nuestras lucas. Teníamos 23 años y dijimos: “Si no nos la jugamos ahora, cuándo”. Salió el primer número y quedó la escoba. A la gente le encantó. No dudamos que nos iba a ir bien, pero los dos primeros años nos sacamos la mierda sin ganar un peso.

?Cómo la distribuían?

Pablo: Yo entregaba las revistas en bici, en auto o en micro. Iba con diez kilos arriba, a 80 lugares en un día. Una vez fui a dejar la revista a un departamento y los ascensores estaban malos. Así que subí con la bici y con una carga de revistas. La niña que la recibió me dijo: “Dile a tu jefe que el servicio es espectacular”.

?Se bajoneaban cuando las lucas no retornaban?

Álvaro: A veces era medio depresivo, pero teníamos paciencia.

Pablo: Ése es el secreto. Darle y darle y pensar que tiene que resultar. Nosotros nunca nos sentimos importantes, por eso partimos de abajo: aunque nuestra revista se dirige bastante al ABC1, no venimos de la clase alta. Hay pocas oportunidades para los jóvenes, por eso si ves que hay futuro y tienes fe, dale hasta morir.

Yo me los imaginaba a ustedes súper fashion y sofisticados.

Pablo: Sí, hay un contraste entre el producto que hacemos y el mundo del que venimos, que es mucho más under. De hecho, no pertenecemos al ambiente del arte. Pero tenemos buen gusto y un estándar de trabajo que nos legitima.

?Quiénes son sus lectores?

Álvaro: Publicistas, cineastas, arquitectos, gente de marketing. Joia es un referente, a la gente le gusta ver en la revista tipos de imágenes, de fotos, de diseño.

Se les critica que no tiene mucho contenido.

Pablo: Ahora estamos metiéndole más profundidad, pero la imagen seguirá siendo lo más importante. No pretendemos ser académicos ni intelectuales. Nos interesa que la revista sea visualmente entretenida, que impacte. Y lo hemos logrado.

?Por qué muestran más diseñadores y artistas extranjeros?

Álvaro: Porque hay mucho que aprender de ellos.

Pablo: Queremos mostrar grandes producciones. Artistas que están 6 meses pintando un cuadro para lograr el detalle perfecto. La técnica, el rigor, la complejidad… eso nos interesa.

? Y qué opinan del diseño chileno?

Pablo: Falta harto, pero nuestra generación se viene buena. Los antiguos eran fomes y hacían cosas en Chile para Chile. Ahora hay cabros de 23 años que están haciendo pegas para Estados Unidos. Internet ha ampliado las posibilidades.

?Cuál es la gran la diferencia entre un diseñador y un artista?

Pablo: Justamente nosotros en Joia queremos mostrar que esa diferencia se está borrando. En el mundo hay cada vez más diseñadores que hacen cosas independientes y exponen en espacios de arte y también más artistas que hacen diseño.

La pregunta del millón: ?ahora ganan plata con la revista?

Pablo: Ganamos bien. Pero no nos hemos comprado el yate.