James Mollison

Varios | Por hace 5 años.
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Narrativa Fotográfica
Texto: Rodolfo García

Primero pensé en las típicas fotos de las instituciones caritativas: niños sonriendo de una manera emotiva, o expresando infelicidad… el problema es que esas fotos no nos dicen nada de aquellos niños.



El retrato de una niña que parece una princesa asiática, acompañado de una imagen de su habitación atestada de finos juguetes (en Tokio), contrasta con el retrato de un niño brasileño cuya habitación no es más que un sofá al aire libre en una favela. Ambos coexisten en el mismo universo capturado por James Mollison. Este fotógrafo se desempeña como consultor creativo para el laboratorio de investigación Fabrica de Benetton y ha publicado libros sorprendentes que ilustran desde los dormitorios de niños hasta fans de música que se visten como sus ídolos.

El trabajo del fotógrafo James Mollison se basa siempre en series. Lo suyo es agrupar distintos tipos de realidades dentro de un tema, estrategia que le permite delimitar un fenómeno. Su idea es que el público tenga un punto de comparación. Así es como sus trabajos tratan de dormitorios de niños alrededor del mundo (“Where the children sleep”), fans que imitan el look de sus ídolos musicales (“The disciples”) o de chimpancés y simios varios (“James and other apes”). Ello le permite, a sus ojos, crear una narrativa, una historia que el público puede seguir.

Esta versatilidad, además de una visión precisa, le ha valido a este nativo de Kenya criado en Inglaterra llegar muy alto en su carrera, tanto así que actualmente trabaja para Benetton y –por lo mismo– ha migrado a la hermosa Venecia. Allí se empleó en Fabrica, el laboratorio de investigación creativa del gigante italiano de la moda, y actualmente se desempeña en Colors, la revista de esta textil. Para Mollison, Fabrica está “a medio camino entre una universidad y una agencia”.

Sus fotografías han sido publicadas en medios tales como el New York Times, el Guardian, Le Monde y The New Yorker, entre otros. Ha realizado exposiciones individuales y colectivas en ciudades como París, Mónaco, Florencia y Shanghái. Y, como si fuera poco, están los libros. Uno de los últimos proyectos de este fotógrafo (expuesto aquí) es el libro “Where the children sleep”, trabajo en el que pone en práctica una lógica comparativa a través del relato iconográfico. En este caso, su labor consistió en explorar los dormitorios de niños con la siguiente premisa: “todos los niños deberían nacer en igualdad de condiciones, pero en realidad esto no se cumple”. De esta forma, Mollison retrata desde un chico que duerme en un sillón en las favelas de Brasil, hasta un hijo de multimillonarios en Manhattan. En la siguiente entrevista, el autor de 38 años recorre sus más recientes experiencias creativas, y comparte reflexiones en torno a lo que ha podido observar a lo largo de su exitosa y comprometida carrera como fotógrafo.



¿Qué tal tu experiencia en Fabrica?

Fabrica ha sido una experiencia grandiosa, donde he tenido la suerte de trabajar en proyectos diversos con gente que viene de todas partes del mundo.

¿Cuál es tu rol ahí?

Hoy en día trabajo como consultor creativo para Colors Magazine, con Patrick Waterhouse, quien es el director creativo. Hasta ahora hemos sacado dos números: Transport y Shit.

¿Cómo surgió el proyecto “Where the children sleep”?

Este proyecto se llevó a cabo porque Fabrica me pidió que llegase con una idea para una caridad de niños. Mientras le daba una vuelta a cómo fotografiar niños “necesitados” del mundo en desarrollo, de una manera distinta y atractiva, pensé en las típicas fotos de las instituciones caritativas: niños sonriendo de una manera emotiva, o expresando infelicidad… el problema es que esas fotos no nos dicen nada de aquellos niños.

¿En qué sentido?

Me acordé de mi propia infancia y de cómo el espacio que decía más cosas acerca de mí era mi propio cuarto. Me pregunté si mostrar el espacio íntimo de sus dormitorios podría ser una manera interesante para comprender mejor sus vidas. Entonces, pensé que podría fotografiar a los niños en un fondo plano, y luego, por separado, sus dormitorios, la idea era que los niños fueran tratados de una forma ‘equitativa’ y que, por el contario, los cuartos darían un reflejo de sus realidades; y además, un texto corto para dejar más clara la realdad de cada niño.

Y efectivamente conseguiste algo distinto…

Claro; es que yo no quería que se tratara sólo de niños ayudados por instituciones caritativas, pues pienso que cerrando el proyecto a eso, dejas muchas cosas afuera. Por ejemplo, cuando ves imágenes de lugares como Darfur, pareciera que esas personas viven en un planeta distinto al nuestro, en un infierno muy distinto al universo occidental… y creo que eso produce la sensación de que esos niños viven en un mundo que carece de preocupación real. Entonces pensé que al incluir chicos más afortunados de todas partes del mundo, existiría un recordatorio de que nosotros vivimos todos en el mismo planeta. Al mismo tiempo, esta forma de unir distintos mundos en una sola serie, significa una exploración de las desigualdades existentes.



¿Cuánto tardaste en hacer el libro y cuánto recorriste?

En total me demoré 4 años y recorrí 14 países.

¿Qué es lo que el cuarto de un niño muestra respecto a su vida?

Te ofrece un reflejo de la vida del niño y de su situación, yo quería tener más información y por eso es que cada imagen está acompañada de un texto corto.

¿Esta experiencia produjo algún cambio en tu modo de ver la niñez?

Esto me hizo darme cuenta de cuán afortunado había sido yo al crecer con padres que me amaran, tener la oportunidad de ir a la escuela y de recibir cuidados médicos, cosas que tantos niños no tienen.

¿Qué te hizo elegir los lugares recorridos y a los niños involucrados?

Al principio, yo sabía que quería intentar cubrir los continentes en los que había vivido, pero, el proyecto progresó de una forma bastante orgánica: la fundación Save the Children me sugirió Nepal, y muchos países aparecieron como resultado de otras cosas que yo estaba haciendo en ellos. Fui específicamente a Israel y a la ribera occidental, ya que los niños están libres de culpa respecto a las condiciones que los rodean, al tiempo que los adultos son los que tienen mayor responsabilidad por su situación.

Los discípulos



Antes de la publicación de “Where the children sleep”, Mollison trabajó en series igualmente exitosas. Los retratos a chimpancés “James and Other Apes” y su mirada al mundo del capo colombiano de la mafia “The memory of Pablo Escobar” obtuvieron tanto éxito como su curiosa monografía “The disciples”. Ésta ilustra a fans de música a la entrada de los shows de sus artistas favoritos (de Shakira a Marilyn Manson pasando por Dolly Parton y Kiss) y refleja los rasgos miméticos que adquiere el público. En ello, lo principal para el fotógrafo es la acumulación, el retratarlos juntos uno al lado del otro. Aquí, sus perspectivas al respecto.

¿Por qué empezaste a retratar a fans que se visten como su banda favorita?

La idea se me ocurrió durante un viaje a Los Ángeles. Estaba mirando a las chicas a mi alrededor y me impresionó cuántas se veían como Britney Spears. Me pregunté si eso era una decisión consciente. Entonces instalé un sitio web llamado “do you look like Britney.com”. Pasaron dos meses y nadie se animaba a responder, entonces me di cuenta de que tenía que buscar otra manera de hacerlo y decidí ir directamente a un concierto de Britney.

¿Y fuiste?

No. Ella no estaba de gira, pero vi que Marilyn Manson sí lo estaba. Me pregunté cómo se verían sus fans. Entonces fui a su recital y me alucinó cómo la gente se estaba vistiendo. Después de haber revelado el rollo, me sentí un poco decepcionado por los retratos individuales, pero cuando vi las imágenes de los grupos de gente, algo mucho más interesante comenzó a emerger. Me impresionó el impacto de la influencia de Marilyn Manson en su apariencia. No eran los góticos típicos: usaban sus lentes de contacto característicos, algunos tenían cruces invertidas colgadas del cuello, y se maquillaban imitando al cantante.

¡Qué impresión!

El concierto respondió a mi teoría inicial de que tal vez las chicas que vi en Los Ángeles habían sido influenciadas directamente por Britney, y empecé a hacer fotografías montadas tomadas afuera de los conciertos: retratos de fans justo antes de que entraran o salieran del evento.

¿Sacabas las fotos luego de ver a los retratados salir del show?

En realidad, solía hacerlo antes del concierto, pues es muy común que se formen estampidas humanas para volver a casa después del recital.

¿Qué opinas de la relación entre un fan y su ídolo?

Creo que las audiencias de los conciertos son como familias suplentes para los fans de la música. Ellas ofrecen una oportunidad de juntarse con gente que comparte su conexión con la música, de revivir su juventud, o de acercarse a una escena o una actitud que existía antes de que naciesen, a la cual no podrían acceder de otra manera.