Hugh Holland

Varios | Por hace 7 años.
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Texto/ Tamara Meruane

El fotógrafo norteamericano Hugh Holland (Kentucky, 1942) no pudo detener el tiempo, pero sí los movimientos. En tres años, logró capturar la esencia desfachatada de los Z-Boys, skaters que se deslizaban en piscinas vacías, apurados por el futuro, sin miedo y sin límites. Además dejó, sin planteárselo, un documento histórico que da cuenta de los inicios de este deporte y el auge y la caída de algunos de los chicos que lograron patinar verticalmente.

Entre 1975 y 1978 hubo un cambio radical en el mundo del skate. Una innovación que fue determinante para los grandes auspiciadores, los campeonatos mundiales, los juegos de Play Station o el mega mediático skater Tony Hawk apareciendo en los realities de MTV. Porque en tan sólo tres años surgieron tipos increíbles, haciendo piruetas temerarias para la época. Skaters pioneros como Jay Adams o Stacy Peralta; sin marcas, cascos, ni rodilleras. Jóvenes entusiastas que patinaban con el pelo suelto, entre chicas bronceadas suavemente por la calidez del sol de Los Angeles. Tipos que crearon el verdadero skate, aquél que rompió con lo imaginable y levantó del suelo los cuerpos livianos de estos jóvenes deportistas. El fotógrafo Hugh Holland, quien después se dedicaría a viajar y tomar fotos, estuvo ahí y fue capaz de captar lo que estaba pasando. No sólo saltos. No sólo deporte. Había más. Había estética, rebeldía y chicos fotogénicos a los cuales les gustaba hacer alarde de sus capacidades.

Por esos años había una sequía terrible en California. Se podía ver las piscinas vacías y los tubos de drenaje sin agua. Una tarde cualquiera, en este desértico panorama, Hugh Holland manejaba su auto por Laurel Canyon Road, hasta que de pronto algo llamó su atención. Eran chicos patinando sobre esas piscinas y tubos. Se bajó de su automóvil y sin un mayor conocimiento de la cámara que cargaba, fotografió a estos muchachos, impresionado por lo que él da en llamar “una especie de ballet vertical”. Fue así como comenzó a cazar la inocencia y el espíritu libre de un grupo de patinadores de entre 13 y 19 años llamado Z-Boys, quienes fueron los más importantes representates del skate de la época y que dictaron la pauta para todo lo que vendría después.

Luego de verlos y fotografiarlos esa tarde, Holland supo que “estaba en medio de algo bueno” y que las posibilidades fotográficas serían infinitas. Por eso es que se quedó entre ellos durante tres años, tiempo en el que pudo ver cómo el skate se profesionalizó y cambió profundamente; cómo niños inocentes que se juntaban, reían y disfrutaban de manera simple, de a poco se transformaron en una fuerte moda, fueron auspiciados por las grandes marcas y terminaron consumidos por esta vorágine. Entre los más recordados se encuentra Jay Adams, que, para Holland, era uno de los mayores personajes de la escena. Adams fue uno de los mejores, pero terminó consumido por las fiestas, las drogas y detenido en inumerables ocasiones por problemas con estupefacientes.

Holland ha expuesto muchos otros trabajos fotográficos, pero destaca especialmente con esta serie de skaters de los 70s, no sólo por el valor histórico de las imágenes –que para el mismo Holland es muy secundario–, sino por la belleza de ellas. A continuación, una entrevista exclusiva para Joia Magazine, y una selección de su serie fotográfica más conocida.

Sin ser skater, ?qué te llamó la atención de los Z-boys para fotografiarlos?

Lo que me llamó la atención cuando los vi por primera vez andando en skate, en esos tubos de drenaje vacíos, fue simplemente el impacto visual, que a mi vista fue impresionante. Eran jóvenes figuras en una especie de ballet vertical a la luz de la tarde. Eso fue al principio, porque a medida en que me fui involucrando, los ángulos para documentar y explorar se volvieron interminables.

?Cómo era tu rutina junto a ellos? ?Los seguías?

No, no los seguía más que a cualquier otro de los muchos skaters del área. Veía mucho a los
Z-Boys de manera individual y los fotografiaba a la par con todos los demás, pero no los seguía especialmente a ellos. Además, en ese entonces estaban por toda la zona oeste de Los Ángeles.



?Cómo era Jay Adams en esa época? ?Qué crees que lo hacía especial?

Definitivamente, él era un personaje… del tipo “chico rebelde”. Me habría gustado fotografiarlo más de lo que lo hice, porque era fotogénico y parecía que le gustaba hacer alarde.

En las fotos de esta serie se refleja el espíritu libre y desprejuiciado de la época ?Qué nos puedes contar de esos días?

¡El espíritu de esa época! Es increíble pensar en eso ahora. Sabía en ese entonces que había sido puesto en medio de algo bueno y estaba obsesionado con captar tanto como pudiera. Fueron días emocionantes. Los skaters eran en su mayoría chicos entre 13 y 19 años de edad y estaban afuera, probando nuevos límites en los tubos de drenaje, en las piscinas vacías y en las calles. Mi trabajo consistía en captar los elementos visuales y lo hice con todo mi entusiasmo… Pero luego, con el tiempo, las cosas fueron adoptando un brillo distinto…
?Cuál crees tú que es el valor de estas fotos en el nuevo contexto del skate mundial?
Me asombran las reacciones de los skaters y de los fans del skate. Un montón de gente que ahora las aprecia, no había nacido en ese entonces, o eran niños, o viven en algún lugar en Rusia o Japón, y para ellos, la escena californiana del skate en los 70s es un mito. Supongo que estas fotos son una forma en que la historia vive y quizás contribuyen a alimentar cualquier mito que se haya desarrollado en las mentes de los adeptos a este deporte.



?Has seguido la escena? ?Qué crees que ha cambiado?

No, no la he seguido, pero puedo ver que es muy diferente a la de ese entonces. Al mismo tiempo, hay un gran avance en cuanto a lo comercial y los deportes de manera profesional. La gente me ha dicho: “?Por qué no sales y fotografías a los skaters de ahora y luego comparas a los nuevos con los antiguos?”. Esa idea no me atrae para nada. Como artista, no me interesa el deporte, ni siquiera me interesa la documentación, sólo me interesa hacer arte a partir de lo que veo y me atrae. Además, no creo que el tipo de interacción que tuve con los chicos sería posible ahora. Los tiempos han cambiado.

Justo en el auge mediático de los Z-Boys, dejaste de fotografiarlos ?Por qué?

Cuando miro en retrospectiva las imágenes que capturé durante esos tres años, inmediatamente puedo decir en cuál de los tres años se tomó cualquier foto. El look de los skaters pasó de estar a pies pelados en el verano del 75, a cascos y rodilleras en el 76 y a pistas para skate y logos comerciales en el 77. Creo que simplemente llegué a un punto en donde la magia terminó y en que mi trabajo estaba listo.



?Cómo describirías la diferencia que se refleja entre la foto netamente deportiva y las fotografías de esta serie?

Tengo miles de imágenes de ese período y sólo tomé fotos de lo que quería, de lo que captaba mi atención. El deporte no era en lo absoluto el tema, la foto era el tema. Quizás eso habla de la diferencia. Creo que una foto deportiva tiene un aspecto técnico o comercial, o se concentra realmente en mostrar las habilidades del jugador, mientras que esta serie es el arte por el arte; es sobre color y composición y deleites visuales, pese al hecho de que la gente del deporte puede apreciarla también.

?En qué proyecto te encuentras trabajando ahora?

Nunca hago “proyectos” en realidad, tiendo a fotografiar lo que sea que sea mágico: lo que me llama la atención; cualquier cosa que empuje al dedo a presionar el obturador en ese preciso momento y no en otro. Pasaron 30 años para que esta serie viera la luz del sol, de modo que espero que de todas las miles de imágenes que he capturado, las series comiencen a tomar forma y esta vez podrían ser de hace 20 años o de hace 10 o incluso, de hoy.