Hedi Slimane

Varios | Por hace 5 años.
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La Vanalidad en su más noble clímax

Fecha de nacimiento: 1968
Lugar de Nacimiento: Paris, Francia
www.hedislimane.com

Me gusta el ritual, la liturgia de un desfile de moda emocional bien elaborado. Nunca seré hastiado con este lado de la moda

Priorizar la cantidad significa dejar de lado la rareza y la calidad. Esto nos lleva al caos visual de no saber exactamente qué es cada cosa (sobre todo si se olvidan los lentes de contacto y no se puede leer la etiqueta)



Con estudios formales en áreas tan disímiles como las Ciencias políticas, la Sastrería y la Historia del Arte (en la École du Louvre), Slimane decidió enfrentar el mundo en una dimensión radicalmente estética. Esta actitud radical, sumada a su olfato y su inmensa fuerza de trabajo, hicieron de él rápidamente un personaje altamente respetado en todos los ambientes en los que se ha desenvuelto.

Ha sido uno de los personajes más exitosos del mundo de la moda. A él se debe –entre otras cosas– esa moda masculina con aires andróginos, que tanto ha influido en la alta costura de todo el mundo. Quizá por eso es tan famoso en Europa: por el glamour, el dinero y –sobre todo– la visibilidad mediática que tuvo durante una década. Pero Hedi Slimane no es sólo un diseñador de moda. Además, es un reconocido artista, fotógrafo, diseñador de interiores. Ha exhibido refinadas instalaciones en galerías de todo el mundo, y ha expuesto y publicado fotografías en varias revistas y libros, incluido un volumen de cuatro tomos con una selección de sus mejores composiciones.



Su paso triunfal por el ambiente de las pasarelas se puede resumir en lo siguiente: del 92 al 95 trabajó para Louis Vuitton bajo las órdenes de Jean-Jacques Picart. El 97 asumió como director de arte y colecciones en Yves Saint Laurent. El éxito fue inmediato, y dos años después lo invitaron a crear su propio sello para Gucci. Nuevo éxito, y nuevas ofertas: esta vez los interesados fueron Jil Sander y Christian Dior. Optó por el segundo, y se convirtió en el máximo creativo para ropa de hombre. El 2002 diseñó la famosa línea de Dior Homme. Ese mismo año, el Consejo de Diseñadores de Moda de EEUU lo nombró el Diseñador Internacional del Año en Nueva York. Poco tiempo después, fue nombrado director creativo de fragancias Christian Dior. Los años que siguieron, fueron también muy exitosos, hasta que en julio del 2007, Slimane decidió retirarse de Dior. La gran compañía de la que depende Dior (LVMH), en un intento desesperado por retenerlo, le ofreció financiar su propia firma: “Slimane”. En un gesto radical, digno de algunas estrellas de rock y otros pocos premios Nobel, rechazó la idílica oferta. Fue, quizá, su gesto más estético. En su página web expresó que no quería perder su libertad creativa, vender su nombre, ni renunciar al control de su propia marca.

Así fue como Slimane, con cuarenta años en el cuerpo, hizo su triunfal retirada –quizá parcial–del mundo de las grandes marcas de la moda, para dedicarse de lleno a una actividad que siempre había dejado en un lugar secundario: la fotografía. Y ese gusto por los rostros delgados, masculinos, seguros, cargados de esa melancolía nórdica siempre oculta, aquellos rostros y cuerpos que lo habían arrastrado a las pasarelas, ahora empezaron a mostrarse mucho más libre y nítidamente en su trabajo fotográfico.

“Comencé a tomar fotografías antes de iniciarme en la moda. La ropa no me interesó antes de los dieciséis años. Pero tuve mi primera cámara a los once. Siempre me he tomado fotos, así como algunas personas toman notas o escriben sus pensamientos.” Y esa es la perspectiva de sus fotografías. Son, de algún modo, fotos personales. En cuanto a sus composiciones (que hablan lo suficiente por sí mismas como para ofrecer un mayor análisis acá), se puede decir que el mayor cuidado está puesto en las formas. De ahí que el blanco & negro sea la tónica. Otro factor a considerar es que Slimane tiene un equipo de profesionales que aportan antes y después de cada botonada. Cando se revisan sus imágenes, se constata que, por muy fortuitas que puedan parecer, jamás se pierde la fuerza. Y es que hay trabajo detrás.



Para terminar, valga decir que Hedi Slimane es un fanático de la música. Para él, la música va de la mano de la imagen y, en general, de todo lo que entra en el plano estético. No es casual que entre sus retratados figuren Beck, Daft Punk, Franz Ferdinand, The Strokes, The Libertines, The White Stripes, The Kills, David Bowie, The Rolling Stones, Blondie, Sonic Youth y Amy Winehouse, entre muchos otros. Su ritmo preferido: los tambores. Aquél elemento instintivo, extremadamente básico, que constituye la percusión, es lo que a Hedi Slimane más le toca. Y creemos que lo mismo le ocurre con lo visual. En su honestidad, Slimane devuelve a la belleza su elemento más superficial, el más banal. Todo puede quedar en el instantáneo movimiento de la faz. De ahí que la fotografía le ofrezca tan buen refugio.