Glen E. Friedman

Varios | Por hace 4 años.
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GLEN FRIEDMAN
Texto. Juan Pablo Colin

“Tendremos hábitos horribles mientras sigan existiendo ignorantes y ambiciosos”

“Desde la rebelión, hago arte”



Estar en el lugar exacto, en el momento preciso, requiere mucho más que la suerte de quien se convierte en testigo improvisado de un suceso determinante. Si ese mismo sujeto ocupa la primera fila de un espectáculo que se alarga por más de tres décadas y que tiene el suficiente ímpetu como para generar una ola de movimientos a su alrededor, entonces podemos inferir que ese espectador ya no es tal, sino que se ha convertido –quiéralo o no—en protagonista.

Si no fuera por Glenn Friedman (1962, Carolina del Norte, EEUU), no tendríamos registro alguno de aquellos días en que el skate dejó de ser un juego de niños para transformarse en un estilo de vida. Tampoco sabríamos de las primeras bandas punk o, más importante aún, de sus primeros seguidores. La conexión entre éstos y el hip hop quizá habría pasado desapercibida, y en la volatilidad de las últimas décadas, seguramente los detalles de este capítulo de la historia jamás habrían sido desvestidos.

Glenn Friedman es un fotógrafo que sin posar frente al lente se retrata a sí mismo, pues es su propia vida la que quedó impresa al participar activamente en todos los movimientos y sub culturas que se han sometido al disparo de su ojo. Publicó por primera vez en 1976, cuando solo tenía 14 años, y de ahí en adelante su visión libre de maquillajes se multiplicó en revistas underground o a través de la música que produjo.
¿Quién sino Friedman habría registrado a los primeros chicos haciendo piruetas en piscinas vacías, o saltando al ritmo de la música punk, o reinventando el alma de la cultura negra a través del hip hop?

Ayer en los subterráneos, hoy bajo la luz de las galerías de arte. No importa el lugar donde se exponga la obra, siempre y cuando ésta mantenga intacta la cualidad que la hizo única entre millones. En el caso de Friedman, ésta es simple y evidente: absoluta y completamente genuina.



Háblame de tu infancia, tu familia, tu barrio…

Nací en Carolina del Norte mientras mi papá hacía el servicio militar. Él se divorció de mi madre antes de que yo tuviera memoria. Fue entonces cuando, al parecer, mi madre decidió que nos trasladaríamos a la costa oeste, donde recibí la mayor parte de mi educación. Luego regresamos a la ciudad a mediados de los 80s.

¿Cómo era la vida de un adolescente en esos días?

Era bien diferente a lo que es hoy. La comunicación era muy distinta… ni siquiera teníamos contestadoras automáticas, fax, ni siquiera Fedex. No soñábamos con tener algo como Internet. Tenías que buscar por tu cuenta lo que te gustaba, o lo que podría convertirse en tu hobby. Tenías que ser más “físico”: literalmente salir, vivir y encontrar lo que te interesaba. No es como hoy, que todo te lo ofrecen antes de vayas a buscarlo.

¿Cómo descubriste el skate?

Lo descubrí a principios de los 70s, cuando nos mudamos por primera vez a California. Como la mayoría de los chicos, sucedió de forma natural… era lo que hacían todos los que eran cool o por lo menos los que querían serlo. Pero eran solo niños; nadie mayor hacía skate en esos años.

¿Qué aspecto del skate fue lo que más te atrajo?

Era excitante y liberador al mismo tiempo; creativo y atlético…

¿Por qué empezaste a tomar fotografías?

Empecé cuando tomé un curso de fotografía en la Escuela Paul Revere. En ese entonces usaba una cámara de bolsillo Instamatic, que estaba hecha de plástico, tenía foco fijo y usaba una película muy pequeña. Era barata y portátil.

En ese ramo mis notas fueron muy bajas (ya que casi nunca entregaba lo que me pedían), pero aprendí lo básico. De hecho, publiqué mi primera foto sólo 6 meses después de terminar el curso, con una cámara prestada de 35 mm.

Esa foto te convirtió en el fotógrafo más joven de la revista Skateboarding…

Tenía 14 años, pero no me convertí en miembro del staff de la revista hasta un año después, o algo así. Tomaba fotos desde la perspectiva de un skater, es decir, de alguien que había vivido y respirado skate diariamente. Para eso vivía, y esa es también la razón por la cual mi obra habla de esa etapa del skate como ninguna otra. También tenía buen ojo para la composición; trabajé duro para estar en el mejor lugar en el mejor momento y para retratarlo del modo más cool posible. Así fue como sucedió todo.

¿Cuál era tu intención? ¿Qué querías lograr a través de la fotografía?

Contar la historia de un día completo en ese 1/500 de segundo, con estilo y originalidad. Acercarme más que nadie a la acción y a sus puntos de clímax, y componer una imagen bella al mismo tiempo.

¿Y cuál es tu intención hoy?

¡La misma!



Lo mejor de tus fotografías es la cercanía que alcanzas con el objetivo. ¿Es real esa cercanía en términos de estilo de vida?

Absolutamente real.

¿Cómo empezaste a relacionarte con la música y el mundo punk?

El punk fue la progresión natural desde el skate. Era más rápido, más ruidoso, más crudo y aguerrido que lo que yo venía escuchando hasta entonces. Era como el skate; están hechos el uno para el otro.

¿Cuáles eran tus bandas favoritas?

Black Flag, Minor Threat, Dead Kennedy’s, The Germs…

¿Qué te motivó a fotografiarlas?

Como cualquier otra cosa, es pura inspiración. Logré acercarme y desde ahí inspirar a otros más. De eso se ha tratado siempre, incluso ahora.

Durante esos años te convertirse en el productor de Suicidal Tendencies. ¿Cómo fue esa experiencia?

EL vocalista y yo íbamos a la misma escuela, y su hermano mayor formaba parte de los ZBoys originales. Él era realmente cool, así es que pensé ¿por qué no darles la oportunidad? Me gustó mucho su música cuando me entregaron el demo, entonces empecé a trabajar haciendo lo que podía. Les conseguí un contrato con la condición de que yo los produjera, dirigiera e hiciera toda la fotografía, por supuesto. Al principio todo funcionó perfectamente, pero el ego se salió de control, de manera que decidí que tirar la toalla y alejarme. Era la misma mierda de rock n’ roll que uno ha escuchado cien veces, tenía cierto valor, pero nada fuera de lo ordinario. Esos egos… son un juego raro con que la gente del negocio musical tiene que lidiar.

¿Y de ahí pasaste al hip-hop de forma natural?

Sí. Es una versión del punk hecha por chicos negros que funciona mejor comercialmente. Pero en relación al skate, es la misma actitud y volumen.



¿Qué opinas de la escena musical actual? ¿Hay algo que te llame la atención?

Hay cosas que me interesan, pero ya no estoy tan metido como antes. Eso se lo dejo a la generación que viene. Sigo disfrutando de la música y a veces voy a unos pocos buenos shows. Sin embargo, no estoy enfocado en eso ahora. Tomar fotos es una locura con todos los pseudo-fotógrafos de mierda que hay en estos días.

¿Alguna vez imaginaste que tu obra iba a ser exhibida en una galería de arte?

Ciertamente, al principio no, pero de a poco me di cuenta de que podía llegar a eso, a medida que crecía y trabajaba duro en lo que estaba haciendo. Sabía perfectamente que lo que hacía era especial y que algún día iba a recibir la debida atención. Trabajé duro para eso y obtuve muy buenos resultados… ¿Por qué mierda no iba a poder hacerlo?

Has expresado en varias ocasiones que eres vegano, casi de forma militante. Háblame de ello y de qué forma ese manifiesto se refleja en tu obra actual.

Se trata de otro nivel de conciencia. Si te importa aquello que te rodea, el planeta, el medioambiente, entonces seguirás esta ruta. Cuando estés listo para hacerlo, lo harás; tiene que ver con la educación. Si supieras lo que estás haciendo, entonces probablemente serías vegano también. Simplemente tiene sentido para una persona que no es egoísta. Pero mucho de este mundo está construido sobre la base de la ambición y la ignorancia, así es que tendremos hábitos horribles mientras sigan existiendo ignorantes y ambiciosos.

Tus ideas tienen un fuerte componente político. En ese sentido ¿usas la fotografía como vehículo de tu activismo?

Tomo fotografías para personas que quieren hacer de éste un mundo mejor, para inspirar a otros y para promover la rebelión en contra de las normas. Pretendo hacer despertar a la gente y que tomen conciencia de que deben hacer algo con su ambiente, con sus vidas; salirse del molde de la conformidad y la ignorancia, pensar por sí mismos en vez de obedecer ciegamente. Lo que hago es mostrar el atractivo estos estilos de vida alternativos. Desde la rebelión, hago arte para emocionar.