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Fotos de una ciudad que no existe, por Raphael Olivier
Fotos de una ciudad que no existe, por Raphael Olivier
Fotos de una ciudad que no existe, por Raphael Olivier
Fotos de una ciudad que no existe, por Raphael Olivier
Fotos de una ciudad que no existe, por Raphael Olivier
Fotos de una ciudad que no existe, por Raphael Olivier
Fotos de una ciudad que no existe, por Raphael Olivier
Fotos de una ciudad que no existe, por Raphael Olivier
Fotos de una ciudad que no existe, por Raphael Olivier
Fotos de una ciudad que no existe, por Raphael Olivier
Fotos de una ciudad que no existe, por Raphael Olivier
Fotos de una ciudad que no existe, por Raphael Olivier
Fotos de una ciudad que no existe, por Raphael Olivier
Fotos de una ciudad que no existe, por Raphael Olivier
Fotos de una ciudad que no existe, por Raphael Olivier
Fotos de una ciudad que no existe, por Raphael Olivier
Fotos de una ciudad que no existe, por Raphael Olivier
Fotos de una ciudad que no existe, por Raphael Olivier
Fotos de una ciudad que no existe, por Raphael Olivier

raphael_olivier
El fotógrafo francés Raphael Olivier fue uno de los pocos que obtienen una visa para adentrarse en Corea del Norte como extranjero y fotografiar la capital, Pyongyang. Olivier pasó allí una semana y retrató este lugar que describió como surrealista por sus gigantescas infraestructuras, sus colores pastel y sus construcciones simétricas y, aparentemente perfectas.

“El lugar está casi vacío, es crudo, desnudo, pero irradia una gran energía por la intriga de lo que allí está pasando”. Todos leemos entre líneas que ese misterio proviene del férreo control al que todos son sometidos por parte del “líder” en Corea del Norte.

raphael_olivier
Aunque es de París, Olivier vive en Singapur y ya lleva en Asia más de 10 años. Se dedica a todo tipo de fotografía comercial para diversos clientes, pero en sus proyectos personales se enfoca en documentar ciudades, como la ciudad fantasma de Ordos, en Mongolia, o Chongqing, en China. Su visión del paisaje y de las urbes es distante, como es propio del documental, pero trata en cierto modo de ir más allá de la pura imagen y contarnos la historia de todo lo que fotografía.