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En los años 70 apareció una serie norteamericana llamada “Kung Fu”. Contaba la historia de un monje del templo Shaolín que vivía distintas aventuras en el mundo occidental. Tal vez fue la primera vez que muchas personas conocían sobre el templo y el particular arte marcial del kung fu. Aunque en el imaginario colectivo quedó la imagen de este ser casi sobrenatural, para el budismo, el kung fu es perfeccionamiento espiritual, religión y oración.

Desde el siglo V A.C. existe este monasterio en la provincia china de Henan. El monje hindú Bodhidharma introdujo los principios de contemplación y artes marciales que aún practican los monjes. El templo sobrevive hasta hoy, con las mismas características, a pesar que Mao Tse Tung lo clausuró durante su Revolución Cultural. La organización se mantuvo intacta durante más de 20 años hasta que en los años 80 fue reabierto como centro de formación.

Tomasz Gudzowaty es un fotógrafo polaco que comenzó con fotografía de la naturaleza para luego adentrarse en la fotografía social haciendo un giro hacia los deportes poco fotografiados como yoga, parkour, sumo o acrobacia. Ha ganado Picture of the year y World Press Photo.