Cargando galería...
Fauna Otoño 2017, una primera edición muy madura
Fauna Otoño 2017, una primera edición muy madura
Fauna Otoño 2017, una primera edición muy madura
Fauna Otoño 2017, una primera edición muy madura
Fauna Otoño 2017, una primera edición muy madura
Fauna Otoño 2017, una primera edición muy madura
Fauna Otoño 2017, una primera edición muy madura
Fauna Otoño 2017, una primera edición muy madura
Fauna Otoño 2017, una primera edición muy madura
Fauna Otoño 2017, una primera edición muy madura
Fauna Otoño 2017, una primera edición muy madura
Fauna Otoño 2017, una primera edición muy madura
Fauna Otoño 2017, una primera edición muy madura
Fauna Otoño 2017, una primera edición muy madura
Fauna Otoño 2017, una primera edición muy madura
Fauna Otoño 2017, una primera edición muy madura
Fauna Otoño 2017, una primera edición muy madura
Fauna Otoño 2017, una primera edición muy madura
Fauna Otoño 2017, una primera edición muy madura
Fauna Otoño 2017, una primera edición muy madura
Fauna Otoño 2017, una primera edición muy madura
Fauna Otoño 2017, una primera edición muy madura
Fauna Otoño 2017, una primera edición muy madura
Fauna Otoño 2017, una primera edición muy madura
Fauna Otoño 2017, una primera edición muy madura
Fauna Otoño 2017, una primera edición muy madura
Fauna Otoño 2017, una primera edición muy madura
Fauna Otoño 2017, una primera edición muy madura


Aunque esta fue la primera edición de la versión otoñal del Fauna, se nota que detrás de bambalinas había mucha experiencia en la materia que hizo que todo fluyera y el evento se saldara sin ningún inconveniente. La oferta musical menos masiva determinó un aumento en la media de edad del público, que mantuvo una actitud calmada, sin generar problemas a la organización a parte de pequeñas aglomeraciones en los pasos de un espacio a otro y en los baños. Destacar lo fácil y rápido que era comprar una copa y que te la sirvieran, que también está bien.


Centrándonos en lo importante, la música, por el escenario principal, House of Vans, desfilaron los artistas destacados del line up desde la apertura de puertas a las 15.30h hasta el cierre pasadas las 4am. El estilo que definiría el festival es el shoegaze, y la representación nacional del género la lideró sin duda Trementina, con una de las voces femeninas: un show ruidoso pero con experimentación electrónica en el que presentó varios temas de su nuevo disco 810. Al grupo chileno le siguieron Beach Fossils, con un ritmo más cercano al indie, y el post rock instrumental (que a la banda le gusta definir como doomgaze, entre el doom metal y el shoegaze) de This Will Destroy You para empezar a flotar en el espacio. Definitivamente, un buen arranque.


Después de un corto break sonaron los suecos The Radio Dept, uno de los grupos más esperados. A pesar de una mínima distorsión que escuchábamos desde las primeras filas a un lado del escenario, la atmósfera musical se logró gracias a la voz de Johan Duncanson, que no se cansó de repetir que al día siguiente iban a tocar en la Sala Purísima. Sin ningún bis se marcharon, para aparecer minutos después Slowdive, la segunda voz femenina. Parecía imposible que volvieran a tocar juntos después de un “breve” receso de 20 años, pero desde que se reunieron en el Primavera Sound de Barcelona 2014 no han dejado de ofrecer tocatas en diversos festivales internacionales. La banda recuperó el sonido donde lo dejó años atrás, en los 90, y también tocó su nuevo tema “Star Roving”, el que presentó su nuevo disco, entre otros hits.


Paralelamente, en el otro escenario, El Club, ya habían empezado a sonar Massiande, Qasio e Inti Kunza, pero no pudimos estar ahí para verlos en directo. En House of Vans seguimos con Matías Aguayo, quien nos recordó, con un amplio bagaje musical, que la electrónica puede mezclarse con todo y no tiene porque ser aburrida. Con sus instrumentos, su carisma y su voz llenó la sala e hizo bailar a todos. Después de dos horas intensas, recogieron el testigo el Dj francés Shiba San, y el estadounidense Mark Kinchen, más conocido como MK, para cerrar la noche. Nos perdimos la sesión de Hans-Peter Lindstrøm, con fuerte influencia disco. La próxima vez será.


En definitiva, el Espacio Riesco cumplió con las expectativas de emplazamiento para un evento maduro, con un público melómano que no iba por la pose, sino por la música. Esperamos la próxima edición de la versión otoñal, y que sean muchas más.

Fotos por Gary GO. Fauna Producciones.