Cuando vimos las fotos del ruso Serj Ius (Murmansk, 1985) pensamos que la espesa niebla que envuelve cada una de sus tomas y los tonos de luz que obtiene en todas ellas, eran fruto de algún filtro o retoque digital. Investigando, caímos en la cuenta de que ese era el paisaje habitual durante los fríos inviernos de la ciudad portuaria de Murmansk, situada al extremo noroeste de Rusia. La vista que tienen los habitantes del norte de este país gigantesco está marcada por los casi -40ºC que se alcanzan en la época más fría del año, lo cual puede resultar un tormento para los que no estemos acostumbrados, o una fuente de belleza hipnótica y de calma para aquellos que lo ven año tras año. Como casi completos ignorantes de lo que pasa en ese lugar del mundo, quisimos conocer un poco más acerca del trabajo de Serj y de las condiciones de vida que enfrentan los que allí habitan.

Cuéntanos sobre ti, ¿dónde creciste y cómo fue tu infancia?¿Dónde vives actualmente?

Nací en noviembre de 1985 en Murmansk y crecí como cualquier niño en esa ciudad. Pasábamos el rato jugando en el patio trasero de nuestras casas cuando teníamos tiempo libre, o explorando las áreas prohibidas cercanas buscando objetos industriales abandonados. En ese momento no tenía cámara y nunca pensé en ser fotógrafo porque éramos niños y nuestras mentes eran “vírgenes”, así que tratamos de entender ese pequeño mundo a nuestro alrededor a través del prisma de nuestros ojos pero no a través de la lente de una cámara.

Recuerdo claramente esos paseos durante el invierno, en los que parecía de noche con la típica luz del norte y los cielos de todos los colores. Al verlo cada día no entendía porque la gente lo encontraba tan bonito. Los que viven en el sur incluso dicen que en el norte hay osos polares caminando por la calle.


El verano en Murmansk es completamente diferente. No hace calor pero tampoco demasiado frío, eso te da energía para soportar el frío polar y la oscuridad de los próximos 9 meses. Imagina despertar por la noche y ver la luz anaranjada a través de las cortinas, es una sensación increíble.

Desde 2006 vivo en San Petersburgo y no sé mucho sobre la escena artística y el estilo de vida actual de quienes viven en Murmansk, pero sé que ha cambiado y mejorado mucho desde que me fui.

¿Cuál es tu primer recuerdo en torno a la fotografía? ¿Tienes algún estudio formal en este campo? ¿Tomar fotos es tu trabajo actual?

Mi primer recuerdo en el mundo de la fotografía data de principios de los 2000 cuando hice algunas tomas con una cámara de cine. En 2006, cuando estudiaba en la universidad de cine y fotografía de San Petersburgo, leí un libro sobre fotografía panorámica de Lee Frost y eso me llevó a estar muy involucrado con la foto de paisajes. No puedo decir que lo que aprendí en la universidad me sirviera para mi trabajo actual, pero sí que adquirí los conocimientos sobre la técnica y los procesos a seguir. Después de graduarme pasé mucho tiempo rompiendo esas “reglas” para hacer lo que realmente quería.

Para mí la fotografía es más una afición que un trabajo. A veces gano dinero vendiendo copias y estoy planeando hacer un libro con mi serie de Murmansk, pero mi fuente de ingresos principal es mi empleo en un bar donde muchos artistas y viajeros vienen a charlar sobre lo que sucedió o sucede en sus vidas.

La mayoría de tus imágenes parecen tomarse al amanecer o al atardecer, con esa extraña luz. ¿Cuál es tu proceso creativo? ¿Planeas qué vas a fotografiar cada vez y cuándo o simplemente improvisas?

En general, tomo mis fotos en invierno (en enero) durante el día. En esa época es cuando se pueden ver esas luces y tonalidades con la niebla en el puerto de Kola. Estas nieblas tan densas están ahí por las corrientes del golfo, que a la vez permiten que las aguas no se congelen y sean navegables, a pesar de las temperaturas de -35ºC. Mi proceso creativo es bastante simple, solo salgo a tomar fotos con mi cámara bajo condiciones climáticas impredecibles. Siempre aparecen “invitados” inesperados: perros salvajes, militares, borrachos… Mucha gente me ayuda durante este proceso, hay pescadores que me llevan en sus barcos por el mar de Barents. Me encanta improvisar, solo a veces planeo mis fotos.


¿Por qué crees que nos sentimos tan atraídos por esos cielos neblinosos púrpuras y rosados? ¿Estarías dispuesto a mudarte a otro lugar más soleado y renunciar a este paisaje?

Mucha gente dice que mis fotos son muy depresivas y que muestro la parte más abandonada y “moribunda” del país donde vivo, pero mi sentimiento es completamente diferente respecto a mis imágenes. Esas “cortinas” místicas que dan forma al paisaje de alrededor es algo que amo, siento que me integro completamente con las escenas que fotografío. Es verdad que emanan cierta tristeza y liricismo, pero no diría que son deprimentes. Trato de mostrar que Murmansk es una ciudad con personalidad propia que espero que la gente quiera visitar.

¿Qué cámara usas?

Uso principalmente una Ricoh GR y una Ricoh GR IV. Es una cámara pequeña que puedo guardar en mi bolsillo. Antes tenía tres GR IV, pero dos se me rompieron con la humedad y la arena. Me encanta esa cámara, es como una adicción. También uso un trípode para paisajes nocturnos, baterías adicionales, y a veces uso filtros ND para fotos con largas exposiciones durante el día.

¿En qué lugares te gustaría tomar fotos o en qué proyectos te gustaría trabajar en el futuro?

No se me ocurre un lugar concreto donde quisiera tomar fotos, me gusta improvisar y tener libertad. Me atraen mucho los países nórdicos, de hecho me gustaría explorar el norte de Noruega y Groenlandia. Siempre voy a los bares en Dinamarca o al puerto de Hamburgo, muy agradable también cuando hay niebla. Además, me encanta recorrer San Petersburgo por la noche y encontrar nuevos paisajes en partes distantes de esta ciudad, en los suburbios, en el puerto… Fotografío a la gente que se sienta en los bares a tomar y contar historias pasadas o que, simplemente, se sienta en silencio y bebe. Tengo muchos lugares favoritos, no podría elegir uno. Sobre proyectos, quiero hacer un libro en el futuro, y lanzar mi música, comencé a componer de nuevo.