La definieron en una entrevista en Ladera Sur como “una joven promesa de la fotografía”. Tamara Merino tiene 26 años y sus fotos ya se han publicado en National Geographic, The Washington Post y Der Spiegel, entre otros sitios de indudable reputación. Además fue seleccionada para el World Press Photo Masterclass Latin America 2015 y finalista en el Magnum Foundation and Inge Morath Award 2016. Para muchos estos son sueños que se cumplen al cabo de años de trabajo, pero para ella es una realidad. A pesar de su talento, esta colombiana por parte de madre, y chilena por parte de padre, es muy poco conocida en Latinoamérica. Para saber un poco más sobre su trabajo, su visión del mundo y sus proyectos, le hemos hecho unas preguntas cuando recién vuelve de 2 años de viaje por Australia y Asia. Lo que se desprende de sus palabras es que tiene las cosas claras y un gran futuro por delante…

¿Cómo surgió tu amor por la fotografía? 


Viajar siempre ha sido parte de mi vida desde muy pequeña, ya que mi abuelo materno era un viajero trotamundos apasionado por la fotografía y yo heredé su espíritu viajero y su curiosidad por descubrir el mundo a través de mi lente. 
A los 8 o 9 años me convertí en la fotógrafa de la familia, era la encargada de cuidar y guardar la cámara y siempre estaba sacando fotos de todo. Me encantaba! Cuando llegábamos de algún viaje familiar íbamos a imprimir las fotos y era algo mágico que siempre captó mi atención. Cuando me compré mi primera cámara análoga y revelé una de mis fotos, ese momento cuando el papel está hundido en el químico y empieza a aparecer mágicamente el gris graneado de tu imagen, supe que eso era lo que quería hacer por el resto de mi vida.

¿Por qué decidiste dedicarte al género documental?


La fotografía documental combina mis dos grandes pasiones en la vida; La fotografía y los viajes. Mi cámara es ese intermediario que me permite acercarme de un modo casi inconsciente a las personas y de contar sus historias de una manera íntima y honesta. Mi trabajo está siempre relacionado con la intimidad, retratando y documentando la vida cotidiana, las costumbres y las cualidades más significativas de un determinado grupo de personas; en su mayoría comunidades locales y/o nativas. Me inspira todo lo que se relaciona al ser humano y la manera en la que viven y convive con sus prójimos y entorno.

Mi pasión es documentar y retratar comunidades que despierten mis cinco sentidos y mi curiosidad a saber que somos todos tan diferentes en rasgos, costumbres e ideologías, pero a la vez somos todos humanos. A través de la fotografía documental he tenido la oportunidad de convivir con gente de pensamiento, filosofía y estilo de vida totalmente diferente al mío y la posibilidad de vivir en casas de personas sumamente humildes, que hoy son grandes amigos. Con ellos he aprendido de la simpleza y la belleza de la vida y de que no importa de donde vengas, que estudiaste, cuanta plata hay en tu cuenta del banco o cuantos idiomas hablas… el idioma universal es el mismo; el amor y una gran sonrisa.

¿Podrías citar algunos de tus referentes o fuentes de inspiración?


Como fotógrafa mujer siento la necesidad de explorar y reconocer el trabajo fotográfico de artistas mujeres. Siempre me he sentido atraída al trabajo de increíbles fotógrafas que me han inspirado por su honestidad y su deseo de mostrar su fuerte visión sobre el mundo y la sociedad en la que vivimos. 
Un día caminando por las calles de Nueva York entre de casualidad a una librería y abrí el libro “Immediate Family” de la fotógrafa Sally Mann e instantáneamente me conecté con ella. Cuando empecé a mirar sus fotografías me di cuenta que tenía mucho campo para indagar en mi fotografía y en mi mundo íntimo y creativo. Ella fue la primera fotógrafa que despertó mi pasión y que me hizo confiar en mi visión. ¡Es un libro que todo fotógrafo o artista debería ver! Después descubrí el trabajo de Connie Imboden y sinceramente sentí una gran inspiración creativa hacia mi trabajo y de una manera inconsciente su visión despertó la relación íntima que hoy en día existe entre las personas que fotografío y yo. Otras historias y trabajos de mujeres fotógrafas que me cautivan e inspiran hoy en día son; Nan Goldin, Dorothea Lange, Diane Arbus, Margareth Bourke White, Helen Levit y Vivian Maier entre otras.

¿Qué crees que puede haberte aportado como fotógrafa el haber estudiado teatro?


Me fui a vivir a Nueva York a los 18 años para estudiar teatro, pero luego decidí dejar la carrera de teatro y cambiarme a estudiar fotografía. Sabía que iba a ser un camino difícil, aunque no más ni menos que ser actriz de tablas, así que no lo dude ni un segundo y me cambié. Todo este camino de 8 años ha sido de altos y bajos, pero muy hermoso y lleno de aprendizaje. De algún modo todas las ramas artísticas están relacionadas y conectadas de alguna manera u otra, ya que nacen y desembocan directamente de la creatividad, intelecto y mundo interior.


¿Cómo se llegan a publicar tus fotos en National Geographic? ¿Y en Washington Post? ¿Cómo te sientes al respecto?


En mi caso fui muy afortunada, ya que a fines del 2015 fui seleccionada para participar en la World Press Photo Masterclass. Inmediatamente después de eso me contactó The Washington Post para publicar mi proyecto de Australia. Uno de mis grandes sueños era que National Geographic publicara mi trabajo fotográfico, aun que debo admitir que lo veía como un sueño lejano, por momentos imposible, pero nunca dejaba de creer y confiar que algún día lo iba a lograr. Haber cumplido ese sueño ha sido un triunfo increíble en mi vida, porque me dio alas para seguir confiando en mi trabajo personal y me dio el empuje de seguir haciendo lo que amo. Luego de estas dos publicaciones, mi trabajo ha sido publicado en reconocidos medios internacionales como; Der Spiegel Alemania, The Sydney Morning Herald Australia, Wired EE.UU y Japón, New York Times, Newsweek y PH museum, entre otros.

Tu obra en Chile y Latinoamérica es bastante desconocida a pesar de haber publicado en medios internacionales tan importantes y de ser seleccionada para el World Press Photo. ¿Por qué crees que pasa esto?


En el área de la fotografía hay mucho campo por cubrir, en donde Chile y Latinoamérica necesitan representar más fotógrafos locales que cuenten historias a través de lo visual. Para ello deberían existir más medios, plataformas y espacios que valoren los trabajos y producciones de fotógrafos locales. La fotografía y cualquier carrera artística en Latinoamérica no es tan valorada como lo es en Estados Unidos y Europa. De hecho hay estadísticas que confirman que la mayoría de los fotógrafos representados provienen de Estados Unidos y Europa, lo que deja a una cantidad importante de fotógrafos Latinoamericanos con un bajo porcentaje de representación y desarrollo profesional.

Tus fotografías surgen de viajes alrededor del mundo y, como el de Coober Pedy, de forma casual. ¿Puedes contarnos la historia detrás de esa serie?


Llegué por primera vez a Coober Pedy a fines del año 2015 mientras viajaba con mi pololo en una campervan por Australia. Inesperadamente se nos pinchó una rueda de la van en donde pensamos era la mitad de la nada, sin embargo descubrimos que estábamos en el corazón de una impresionante comunidad que vive bajo tierra; donde su vida íntima y cotidiana es invisible al mundo exterior. Así que nos decidimos instalar por un tiempo para desarrollar la historia.

Tienes cierta fijación por retratar aquellos que viven en situaciones duras, ya sea bajo en una mina de ópalo o en la extrema pobreza. ¿Tus fotos tienen un objetivo de denuncia social? 


En realidad no pretendo hacer una denuncia social, si no que crear una conciencia cultural sobre nosotros mismos. Mi intención es crear historias desde mi visión que nos conecten con nuestra identidad local y cultural. Siempre me ha atraído lo diferente a mi realidad, por que es ahí donde encuentro la magia en lo cotidiano y en la simpleza de la vida. No estoy contando una historia sobre la pobreza, lo duro de la vida, o denunciando algún contexto geopolítico o social, más bien estoy contando la historia de un grupo de personas, que viven de una manera determinada, a través de la intimidad y retratando su vida cotidiana, sus costumbres y sus cualidades más significativas.

¿Allá donde viajas sueles involucrarte con la comunidad? ¿De qué manera?

Como mencioné anteriormente, mi fotografía está siempre relacionada con la intimidad y la vida cotidiana de un determinado grupo de personas. Para ello necesito convivir durante un tiempo con ellos, conocerlos y compartir lo cotidiano del día a día. Cuando las personas te ven como un par inmediatamente se conectan contigo. Si ellos me lo permiten, me sumerjo en su vida tratando de romper la barrera de la intimidad y así posiblemente se olvidarán de mi cámara y podré retratar sus almas y su más pura esencia.

Un trabajo como el tuyo implica viajar constantemente en busca de lo que quieres contar en tus fotos. ¿Cómo planeas tu vida o la compatibilizas en función a tu trabajo?

Mi vida se compatibiliza al 100% con mi trabajo, ya que mientras viajo, trabajo, y viceversa. Me gusta estar en constante movimiento, continuo cambio y rodeada de diferentes culturas, gente local y situaciones de las que pueda aprender y crecer. Viajar para mi es abrir tu corazón a nuevas experiencias, aprendizaje y maneras de ver y vivir el mundo. Entonces cada viaje es una experiencia única que de una manera u otra te marca y cambia tu vida para siempre.

Cuando encuentro un tema o un lugar interesante, me asiento por un tiempo para desarrollar un proyecto, el cual puede ser de semanas o meses. Muchos de mis viajes los he hecho sola o acompañada de mi pololo y partner audiovisual Cristián Mora, con quién desarrollamos y abarcamos los proyectos desde la fotografía y el video. También trabajo con una agencia de fotografía documental llamada NATIVE Agency, donde tengo la libertad de crear mis proyectos personales en cualquier lugar del mundo y soy parte de Woman Photograph, un portal para mujeres fotógrafas dedicado al foto-periodismo y foto-documental.

En Chile no es fácil vivir de una disciplina artística como la fotografía. ¿Qué le recomendarías a alguien que quiere dedicarse a ello o no sabe como?

Cualquier carrera artística necesita mucho amor, esfuerzo, dedicación y perseverancia, porque si uno hace lo que ama, todo empieza a fluir naturalmente. 
Yo les diría a aquellas personas que se lancen, porque no hay vacío. Hay solo un hermoso camino de muchas sorpresas, alegrías, tristezas y muchísimo aprendizaje. Les recomendaría estar siempre en constante aprendizaje, hacer talleres o diplomados de fotografía, compartir y aprender de diferentes fotógrafos, ver muchos libros de fotografía, descubrir nuevos talentos emergentes y ver muchas muchas muchas fotos para afinar el ojo. Estar creando algo nuevo, es la clave para mantenernos alerta y constantemente desarrollando y mejorando nuestra visión, por eso jamás hay sacar fotos para alguien, si no que hay que sacar fotos para nosotros mismos, desde el corazón y la intuición.

¿Cuáles son tus planes de futuro, profesionales y vitales?

Acabo de llegar de un viaje de 2 años por Australia y Asia, donde consecutivamente desarrollé proyectos fotográficos documentales. En este momento me gustaría documentar historias latinoamericanas y dar a conocer realidades culturales, sociales y ancestrales de nuestras tierras.