La ilustradora danesa Matilde Digmann está de paso por nuestro país en un viaje que le llevará por diversos países de Sudamérica. Quizá hayas visto casualmente alguna de sus criaturas pintada en una pared de Santiago y no lo sabes, así que aquí te la presentamos. Mat es una artista multidisciplinar: dibuja, grafitea, pinta, modela cerámica, diseña parches y pins, y a parte es historiadora de arte. En todas sus obras se nota que ha tenido que recorrer diversos caminos antes de descubrir que era posible combinarlos. Lo que une sus piezas e ilustraciones es un enfoque irónico que demuestra un sentido del humor típicamente nórdico, entre el estallido de color y lo tétrico, entre la luz y la oscuridad. Veamos que nos cuenta.

¿Dónde creciste? ¿Qué recuerdos tienes de tu infancia que puedan relacionarse con tus ilustraciones actuales?

Crecí en una ciudad llamada Aarhus, la segunda más grande de Dinamarca. Era una niña tímida de ciudad viviendo en vecindario no muy agradable. Mis amigos y yo fumábamos hierba y pintábamos tags en las paradas de autobús. La escuela nos aburría. Mi padre era artista (no de profesión, sino por su forma de ver el mundo) y pasaba tiempo conmigo y mi hermana mayor dibujando y haciendo esculturas con basura o con papel maché. Nos animaba a usar todo tipo de materiales disponibles sin restringirnos a una sola disciplina. Yo casi siempre pintaba al óleo, y creo que heredé de mi papá las líneas suaves en mis pinturas. A parte de eso no creo que los recuerdos de mi infancia afecten a mi trabajo.

¿Cuál es tu experiencia profesional y personal?

Me llevó mucho tiempo darme cuenta de que podía ganarme la vida dibujando, si miro hacia atrás veo que tomé muchos caminos equivocados para llegar donde estoy hoy. Nunca me gustó la escuela, pero era buena estudiante y encajaba así que obtuve buenas calificaciones. Cuando terminé la secundaria estudié una maestría en Historia del Arte y Ciencias en los Medios para ser historiadora de arte. Me gustó tanto que me gradué y me fui a Nueva York directamente para trabajar en una revista de arte. Después de mucho tiempo me echaron de Estados Unidos y me fui a vivir a Berlín desde donde seguí trabajando para la misma revista. Era muy difícil ganarme la vida así y decidí regresar a Dinamarca para probar suerte en la capital, Copenhague.

A pesar de que la escena en la capital es bastante grande, sentía que todas las puertas estaban aún cerradas. Traté de sobrevivir haciendo pequeños trabajos como curadora, también trabajé gratis mientras construía mi red de contactos. Todo eso hizo que la escena danesa, muy centrada en el arte conceptual, me fuera pareciendo cada vez menos atractiva. Me tuve que re-educar como diseñadora gráfica, ahora soy ilustradora autodidacta, y he notado que las puertas empiezan a abrirse y que estoy en el camino correcto.

No sabemos casi nada sobre esta escena artística danesa, ¿qué está pasando allí? ¿Qué nos puedes decir sobre esa parte del mundo?

Hay una escena underground bastante amplia en Copenhague y una cantidad considerable de ilustradores talentosos, gente que crea fanzines y editores de cómics. Asisto a todas las inauguraciones y shows que puedo, y estoy feliz de que también haya una escena para los ilustradores en Copenhague, y no solo para quienes trabajan en las bellas artes.

Estás en Santiago ahora mismo, ¿qué estás haciendo aquí? ¿Has llevado a cabo algún proyecto o colaboración aquí o en América del Sur? ¿Cómo ha sido la experiencia hasta ahora?

Vine como parte de un viaje para pintar murales en Sudamérica. Además de Santiago, he estado en La Serena, Buenos Aires y voy a Brasil en unos días a un festival de arte callejero. La gente de aquí ha sido muy amable y abierta, y he sentido mucha energía positiva desde que llegué. De alguna manera, cuando estás en una ciudad nueva y no conoces a nadie, no tienes nada que perder, eso crea nuevas oportunidades que no existen en tu hábitat habitual. Por ejemplo, un día estaba pintando un mural en Patronato y pasó un tipo. Me preguntó si podía pintar una pared en su estudio de grabación. Acepté y ahora acabo de diseñar la ilustración de portada para una compilación que está lanzando. No digo que algo así no podría suceder en Copenhague, pero es bastante improbable.

A parte de ilustrar y crear identidades visuales, también fabricas productos como porcelana, parches y broches. ¿Cómo combinas todas estas habilidades? ¿Qué es lo que más te gusta de todas estas disciplinas artísticas?

Cada una de las disciplinas le aporta algo al resto. Cuando pinto cerámica solo tengo una oportunidad: el barniz colorea la porcelana inmediatamente, así que no puedo lavarlo y empezar de cero si me equivoco. Esto sin duda me ha dado más audacia en mis ilustraciones. Y pintar las calles ha hecho que mi estilo y mis líneas sean mucho más simples. Para mí, el arte callejero tiene que ser muy simple para que la gente lo lea rápidamente. Solía hacer dibujos extremadamente detallados con puntos, pero ahora mi trabajo de ilustración se parece a mi arte callejero, todo está conectado. Además, me aburro muy fácilmente, así que para mí es genial tener diferentes disciplinas para probar. Todos los artistas hacen eso desde siempre; Picasso o Meret Oppenheim, por ejemplo, ambos artistas eran completamente multidisciplinarios.

Tus ilustraciones y criaturas tienen un lado oscuro, pero los colores y la estética son parecidos a los dibujos animados para niños. ¿Es esta una elección deliberada? ¿Cuáles son tus fuentes de inspiración y referentes?

¡Sí! Me encanta combinar la oscuridad y la luz, me divierte, siempre me ha gustado. Me inspiro en la cultura contemporánea, en Internet, en películas antiguas, en la música… Me gusta mezclar cosas e ilustrar memes o hacer una taza de porcelana basada en la canción “Psycho Killer” de Talking Heads. En general trabajo bastante desde la ironía, como hacer una taza de porcelana mal hecha y escribir en ella “lo hice lo mejor que pude” o el mural que acabo de hacer con una selfie de Jesus, cosas así. Me gusta hacer reír a la gente.

Los gatos (y otro animales) son un personaje habitual en tu trabajo, ¿por qué?

Realmente no me gusta dibujar humanos, los animales o las criaturas extrañas son mucho más interesantes de dibujar. Y también amo a todos los animales en el mundo real (excepto a las arañas).

¿Qué planes de futuro tienes?

Como regla general, no hago planes para el futuro, pero me gustaría pintar paredes muy grandes y hacer un cómid algún día.