John Philip Sage es un ejemplo de que cuando existe el talento, da igual a que lo apliques. Este vasco de padre australiano obtuvo una Maestría en Arquitectura en Barcelona, para luego redirigir su carrera y enfocarla en el diseño gráfico. Tras una incursión en la moda, estudió Diseño Gráfico y de Medios en el London College of Communication, y actualmente su trabajo se centra en el diseño expositivo y editorial, generando también ilustraciones y gráficos para diversos proyectos creativos. No podemos evitar notar esa “mano” disciplinada y matemática de arquitecto e interiorista en todos sus trabajos, pero también una creatividad y capacidad de inventiva explosiva que hace que se salga de los márgenes de lo establecido. Eso y la conceptualidad que se oculta (o no tanto) detrás de cada símbolo, material gráfico o libro que crea, es lo que lo convierte en un artista.

Cuéntanos un poco sobre tu vida y tu trayectoria profesional. ¿Quién es John Phillip Sage?

Nací en un pueblo pequeño cerca de Bilbao, Mundaka. Trabajé como profesor de surf durante mi adolescencia (mi padre es Australiano y tiene una escuela y tienda de surf). Con 18 años me fui a Barcelona donde estudié arquitectura. Mientras acababa la carrera, comencé a trabajar en un estudio de diseño de interiores y de ahí, pasé a diseño de estampados de moda. Al acabar arquitectura, decidí venirme a Londres y estudiar diseño gráfico en la London College of Communication. Y desde que acabé esta segunda carrera, he trabajado en un estudio de curadoria llamado Double Decker, en una editorial de libros llamada Visual Editions y he trabajado varias veces con los Digital Learning Teams de la Tate y la V&A, por nombrar los más importantes. Actualmente, estoy trabajando con la diseñadora Nina Jua Klein en un proyecto de diseño de una exhibicion y he empezado a trabajar como freelance para el Design Team de la V&A.

Mi trabajo esta principalmente orientado hacia el diseño editorial, el diseño de exposiciones y lo que se llama ‘research-based critical design’.


¿Por qué decides cambiar tu trayectoria profesional como arquitecto hacia el diseño gráfico? ¿Cómo influye tu formación inicial en tu trabajo como diseñador?

La arquitectura me parece una disciplina maravillosa. Disfruté muchísimo durante mis años de estudio. Sin embargo, la industria me decepcionó bastante. No hay muchos estudios que hagan cosas realmente interesantes. No sé, me espantó mucho la idea de tener que trabajar en ese sistema. Creo que no encajo en él por mi forma de ser. Y fue entonces cuando decidí cambiar mi dirección hacia el diseño gráfico, no solo porque como disciplina me apasiona y puedo aplicar todo lo aprendido en arquitectura (sobre todo en el diseño de exposiciones y en museos), sino porque la fórmula de trabajo es mucho mas libre que en arquitectura: puedo ser freelance y no depender de nadie, puedo tener mis propios proyectos y trabajar en museos de vez en cuando. Es la libertad y la instantaneidad de la creación lo que hace que lo prefiera a la arquitectura.


Además de todo esto que son cuestiones más bien practicas, si me pongo un poco idealista, creo que como diseñador gráfico puedo cuestionar todo, explorar, abrir debates y enriquecer mi auto-entendimiento de manera más efectiva y libre que trabajando en un estudio de arquitectura.

También has estado relacionado con el mundo de la moda. ¿Cómo exactamente?

Esto fue ya hace algunos años cuando aun vivía en Barcelona y conocí a Manuel Cruzcastillo (que curiosamente vive ahora en Santiago). El me dió la oportunidad de diseñar unos estampados para su colección ‘MG’ que se presentó en la pasarela 080 de Barcelona. Yo sabía dibujar pero jamas había diseñado un estampado de moda. Lo hice y la cosa fue bastante bien. Esto me llevó a trabajar posteriormente con Maria Escoté, con la que trabajé durante varios años, con The Prints Community o incluso Ebay y Samsung.



¿Cuáles han sido tus referentes principales? ¿Y cuáles son tus fuentes de inspiración actuales?

Mis referentes son varios y de diferentes disciplinas: Carl Jung, Pol B. Preciado, Arthur Russell, Nico, Val del Omar, Pedro Lemebel, Copi, Enrique Vila-matas, Allen Ginsberg, David Lynch, la psicogeografía y la Internacional Situacionista, la fenomenología, el Tarot, el Eneagrama, la Meditacion transcendental, la teoría Queer… (incluso Jodorowsky fue un referente hace un tiempo, ya no lo es tanto jaja). En cuanto a diseño, sigo de cerca el trabajo de varios estudios de Londres que están haciendo proyectos preciosos: Jonathan Barnbrook, Ok-Rm, Superflux, entre otros.

Uno de tus últimos trabajos fue para el Tate Modern de Londres acerca del arte y las ideas que se generan en la era digital. ¿Podrías contarnos un poco más sobre ese proyecto? ¿Cómo fue esa experiencia?

La experiencia fue genial y muy intensa. He trabajado ya varias veces con el Digital Learning Team de la Tate y siempre es super interesante lo que plantean. Este equipo se encarga, entre otras cosas, del Tate Exchange, un espacio en la quinta planta de la nueva ampliación del museo dedicado a la experimentación e interacción entre artistas y público. El último Tate Exchange trataba sobre el tema de la producción en la era digital. Invitaron a diferentes colaboradores, entre ellos yo, para trabajar y desarrollar nuestra práctica in-situ de manera colaborativa y participativa durante 5 días. Mi trabajo consistía en ser el graphic visualiser del evento. No sólo me encargué de toda la identidad gráfica, sino que durante el evento trabajé junto a Kat Braybrooke, antropóloga digital (http://codekat.net/), generando un archivo de datos y su visualización correspondiente en infografías. El tema del ‘Information Design’, internet geography y diagramas es algo que también me apasiona.


Algunas de tus ilustraciones y diseños muestran simbología un tanto esotérica, relacionada con el tarot, por ejemplo. ¿De dónde vienen esas temáticas?

Esto viene de una fase de mi vida en la que me interesé mucho (y me sigo interesando) por la intersección entre espiritualidad y cultura gráfica. Estudié el Tarot, leí a Jung, a Eliade, a Claudio Naranjo, comencé a practicar meditación y yoga… todo muy ‘new age’ (risas). Y claro pues todo esto se reflejó en mis diseños y marcó durante un tiempo mi identidad gráfica. Comencé a hacer una serie de pósters basados en cartas del tarot para Discosódoma, una fiesta queer de Londres. También escribí mi tesis sobre el libro rojo de Jung e hice algún que otro proyecto sobre el folklore y la magia, pero sobre todo ilustraciones. Ahora ya no recurro tanto a este tema en mis diseños.



Te preguntaré algo que planteas en tu tesis: “¿puede una creación artística afectar tu estado mental y espiritual?” ¿De qué manera?

Claro que puede, cualquier creación artística puede ser entendida como una ejercicio de meditación activa que esta cargada de simbolismo. El símbolo o acción simbólica (performance, chamanería, psicomagia…) no nos afecta sólo a la parte consciente sino que va mas allá y puede generar cambios en lo más profundo de nuestra psique…


Siguiendo esa línea has hecho estudios muy interesantes sobre la simbología del sonido y como éste transporta ciertos significados. Háblanos un poco sobre eso…

Este fue un proyecto de investigación sobre la sinestesia. Yo tengo un tipo de sinestesia que se llama ‘grafema-color’ en el que cada letra, día de la semana o mes tiene un color específico para mi. Cuando me di cuenta de esto (ya que a veces uno no se lo plantea hasta q lo lee en algún sitio) decidí empezar este proyecto de investigación, en el que generé un sistema para traducir cuerpos de texto en patterns de colores y formas, y así poder emular, llevándolo al extremo, como un sinésteta ‘percibe’ un texto. Este sistema lo aplique al vasco, español e inglés, ya que son los tres idiomas que aprendí desde pequeño, y acabó siendo un experimento comparativo en fonética, lingüística e identidad entre tres idiomas.



¿Qué son los “Objetos Queer” y por qué decides hacer un proyecto sobre ese tema? ¿Existía ese término antes de que tú lo acuñaras?

Este proyecto se genera cuando empiezo a interesarme por la teoría queer y me harté a leer libros sobre este tema. Encontré un libro llamado ‘Queer Phenomenology’ de Sara Ahmed que me fascinó, en el que se genera una intersección entre fenomenología y teoría queer. ¡Maravilloso! Así que tomando como punto de partida lo que Ahmed nos plantea en este libro, decidí generar una colección de objetos ‘queer’, objetos que desde mi punto de vista estaban fuera de los estándares normativos, y proponer una exposición ficticia para dichos objetos.


Se nota que haces una ardua tarea de investigación para tus proyectos, tanto conceptual como estético. ¿Cómo es esa etapa y cómo sigue tu proceso creativo a partir de ahí?

Mi aproximación a un proyecto es siempre conceptual, trans-disciplinar. Es un proceso lento en el que invierto mucho tiempo en la lectura e investigación de algún tema que me interese. A veces corro el peligro de quedarme en esta etapa y no dar el salto a la siguiente. Se puede decir que soy una research machine. Pero lo bueno de este proceso es que cuando el proyecto está acabado y alguien lo ve por primera vez, se siente muy atraído por el análisis y por el conocimiento que el proyecto conlleva. Siempre intento abrir debates sobre temas que considero importantes.

¿En qué estás trabajando ahora? ¿Cuáles son tus proyectos de futuro?

Acabo de finalizar varios proyectos que pronto saldrán a la luz (un libro sobre el Surf en el País Vasco y una serie de ilustraciones para un libro de la Editorial Terranova). He empezado a trabajar con el Design Team V&A. Y este año he formado dos colectivos. El primero es junto a Luca M. Damiani (Tate Digital producer) y Natasha Trotman (Researcher de la Wellcome Trust) y estamos trabajando en un proyecto sobre Neurodiversidad, Diseño y Arte. Es un proyecto largo de investigación en el que llevamos ya varios meses trabajando. El segundo colectivo en junto a Manuel Cruzcastillo y Carmen Seijas. Aun no puedo decir mucho más sobre este proyecto, solo que puede que ¡nos veamos pronto por Santiago!