Hace un tiempo nos escribió Gustavo Miranda, en el asunto del e-mail decía Fotos del Reino de la Araucanía. Nuestro desconocimiento sobre el tema era tan grande como nuestra curiosidad. El fotógrafo recién llegado a Chile de vuelta de Francia, nos contó una historia que solo se describe como anécdota en los libros de historia, pero que para sus protagonistas es una causa tan importante como la lucha de los pueblos originarios en este país. En esta entrevista nos cuenta como llegó a fotografiar a una monarquía en el exilio.

Háblanos un poco de tí, de tu bagaje personal y profesional.

Desde los 15 años me formé como pintor en el taller de Jorge Young, en Viña del Mar, lo que me mantuvo creando obra visual desde la pintura abstracta hasta los 32, en paralelo a mi profesión de ingeniero. La fotografía fue tomando cada vez más importancia hasta que lo dejé todo para partir a formarme durante 3 años en la escuela de fotografía ETPA de Toulouse. Ahora acabo de volver a Chile con algunas carpetas producidas durante este período, principalmente reportajes documentales y retratos con algún contenido social.


¿Cómo surge la idea de realizar esta serie de retratos y como tienes conocimiento de la existencia de esta “monarquía en el exilio?

Estando en Francia me costaba encontrar mi voz en temas fotográficos sociales, ya que creo que como inmigrante mi entendimiento de sus temas era muy superficial. En algunos viajes que hice a Chile, trabajé algunos temas relacionados con los mapuches, que me han apasionado desde niño. Me gustaba presentarlos en Francia, donde nunca los han oído mencionar, sentía el desafío de lograr que gente que no tenía idea de ellos se interesara. Fue ahí que un día hice clic y recordé la historia increible del francés que se proclamó rey de Araucanía en el siglo XIX, que ocupaba un rincón anecdótico en el libro de historia del colegio. Me puse a buscar información de él en Francia, y fue impresionante saber que seguían existiendo. Se transformó en una obsesión hacer algo con ellos. Era el calce perfecto de mis intereses con mi residencia en ese país.

Cuéntanos, ¿qué es el Reino de la Araucanía y cuál es su historia? ¿Por qué Antoine de Tounens establece, en primer lugar, la monarquía en el territorio de la Araucanía?

Antoine de Tounens era abogado y vino a Chile en 1860 con otros objetivos, para terminar adentrándose en el tema mapuche. Chile al independizarse tuvo el territorio que ocupaba la colonia española, que llegaba hasta el río Biobío, más al sur era territorio sin personalidad jurídica por lo tanto usurpable. Por eso este señor convenció al toqui Quilapan (que a su vez había soñado que un hombre blanco vendría a liberarlos) y fundó el Reino. Redactó una constitución, acuñó monedas, en fin, creó un Estado. No está probado, pero se dice que Francia estaba atenta, era la época del neocolonialismo y hubo congresistas chilenos que llamaron a tomarse este tema en serio, por lo que pusieron precio a su cabeza y finalmente lo deportaron. Trató de volver a Chile, sin éxito, y antes de morir dejó un heredero.


¿Cuál ha sido la evolución de esta monarquía, sus acciones, causas, alianzas…, sobre todo en relación a los mapuches?

Al parecer hubo períodos en que estuvo de capa caída, pero el rey anterior Philippe I se movió harto. En los 80 fue a Argentina y lo deportaron, luego no lo dejaron o no se atrevió a entrar a Chile. El rey actual, de hecho, me dijo que no podía entrar a Chile, que lo tenían en lista negra. De hecho nunca intentó ir, pero creo que exageraba. Hoy funcionan como ONG y apoyan haciendo lobby en el parlamento europeo o en la ONU cuando las cosas están mal en Araucanía. Algunos son más activos y viajan a Chile, se juntan con mapuches, y dan consejos, pero respetan mucho la autonomía de los mapuches. Consideran una ayuda a la causa el hecho de que se mantengan vigentes los portadores del Reino que legítimamente, aseguran, fundó De Tounens. Tienen una mirada crítica de cómo el Estado chileno maneja su relación con los pueblos originarios. Pero tampoco es un activismo duro, ni financistas, son entusiastas que tienen una vida bastante sencilla. Algunos tienen una biblioteca especializada con originales de la época, valoradas en 100.000 euros. Otro estuvo viajando a Chile durante años para investigar y escribir la biografía del mítico rey.



El monarca Antoine IV acaba de fallecer, ¿qué va a pasar ahora con el reino?

No se sabe, está muy reciente. Por constitución el rey es elegido democráticamente entre los miembros del reino, pero éste tiene que ser francés y católico. Según me contaron, nadie cumple ese requisito, así que tendrían que hacer una reforma. El rey tuvo un accidente casero y quedó postrado, por lo que estaba pensando en abdicar, estaban viendo qué iban a hacer.

¿Cómo lograste conocer a los miembros de esta monarquía y tuviste acceso a realizar los retratos?

El rey aparecía en la guía de teléfonos, así que lo llamé no más. Fue muy gentil, no solía ser contactado por chilenos. Le conté de mi proyecto fotográfico Afpunmapu (sobre la frontera de Araucanía) y me invitaron a un evento anual que hacen en Aquitania para exponerlo en su museo. Aproveché de hacer buenas migas con varios miembros (duques, condes, etc) y conseguí que la mayoría se entusiasme por mi proyecto de retratos de ellos. Les dije que se veneraban mucho las dos imágenes oficiales que existían de Orélie Antoine I, pero que de todos los reyes y nobles posteriores no había prácticamente nada, y que sería potente generar estos documentos para la posteridad.


¿Cómo fue la sesión de fotos, la elección de los espacios y el proceso creativo entorno al proyecto?

Quería hacer retratos posados, con consciencia de su importancia, y en sus casas. Me atraía mucho el contraste de la heráldica de sus títulos nobiliarios con sus casas perfectamente clase media. Más allá de lo anecdótico, me parece destacable que gente común y corriente se comprometa a fondo con temas tan remotos como los conflictos de los pueblos originarios del fin del mundo. Son conscientes de que el tema genera burlas, pero ellos lidian con eso y siguen adelante.


En cuanto al proceso creativo, observé muchos retratos oficiales, desde Napoleón hasta los presidentes contemporáneos, notando los gestos, los puntos de vista, los símbolos, etc, y también me inspiré de la serie Belgian Blue Blood, de Rip Hopkins, que retrató a la nobleza belga en puestas en escena tan pomposas como cotidianas.

Para las sesiones de foto, viajé a varios pueblos de Francia y Bélgica, para retratar a 8 miembros. Iba con un estudio portátil, y lo montaba en sus casas mientras conversábamos, almorzábamos, etc. A veces fueron muchas horas de viaje para una foto rápida, pero lo hacía con la convicción absoluta de que era algo muy importante. E increíble.

¿Qué más eventos, exposiciones, y actividades tienes pensado hacer en relación a esta serie?

Hasta junio estará expuesta en Toulouse, y estoy trabajando para exponerla también en Marzo en el nuevo Centro Cultural de Quillota, donde la contrastaré con retratos de huilliches. Llegué hace poco a Chile, aun no me ubico bien como fotógrafo, pero me gustaría exponer en grande esta serie.