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ENTREVISTA a Futuro Berg, la realidad de los refugiados en Europa
ENTREVISTA a Futuro Berg, la realidad de los refugiados en Europa
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Hace un par de años hablamos del trabajo que realizaba el fotógrafo chileno Futuro Berg en las favelas de São Paulo, unas imágenes que mostraban el sentimiento general de solidaridad que se respira en estas comunidades marginadas. Esta visión sigue presente en su mirada y en las temáticas que capta su objetivo, especialmente en la serie que realizó mientras convivía en la ya desaparecida Jungla de Calais, el mayor campamento de refugiados de Europa hasta el momento ubicada en Francia cerca del Eurotunel hacia Inglaterra. Su testimonio gráfico va más allá de lo periodístico y se acerca a la experiencia vital que compartió con todos los “verdaderos héroes” de una situación tan trágica.

Háblanos un poco de tí, de tu bagaje personal y profesional hasta la fecha.

Me fui de Chile a los 19 años buscando mejores oportunidades en Europa, y gracias a esa experiencia pude vivir la vida del migrante típico: trabajos mal pagados y largas jornadas laborales por varios años. Gracias a esa linda e importante experiencia pude conocer un sin número de migrantes de distintas partes del mundo, ver la realidad de la Europa marginada y sus barrios, escuchar historias y lenguajes de todas partes del mundo. A los 23 años comencé a estudiar un curso llamado Estudios de Paz y Conflictos en Suecia, donde pude aprender y entender todo el lado académico de los conflictos contemporáneos, las consecuencias de éstos, los desafíos, y las posibilidades existentes para poder generar cambios positivos.

Desde ese momento mi interés por la migración, los barrios marginados, y la representatividad de los mismos se transformó en una realidad de mi día a día, que me llevó a trabajar como fotógrafo y realizador full-time. He tenido la oportunidad y el privilegio de viajar muchísimo documentando grafiteros, raperos, trabajadores sociales, proyectos de arte, gente con mucho dinero y gente sin ni uno, de conocer a gente involucrada en el arte y en el trabajo social de todos los orígenes, algo con lo que soñé desde chico. En los últimos años estuve trabajando en una diversidad de cosas: moda, dirección de videos de música, documentales, talleres, organizaciones sin fines de lucro, ONGs con visiones políticas, y hartas cosas más de ese ámbito.


¿Cómo surge la posibilidad de realizar fotografías a los refugiados en la llamada “Jungla de Calais”, el campamento más grande en Francia? ¿Es un proyecto personal o te lo solicitaron de parte de algún medio?

Bueno de hecho la “Jungla” fue demolida en su totalidad en el mes de Octubre del 2016, y desde ese momento todo cambió para los migrantes y para las ONGs, la situación empeoró muchísimo en términos de calidad de vida. Cabe decir que nadie me pidió nada, decidí dejar todo lo material que había construido en Suecia, para emprender un camino y una apuesta distinta que me llevara a conocer y encontrar respuestas a varias preguntas que siempre me hice: ¿cómo es realmente ser refugiado en Europa? ¿como es el día a día? ¿cuáles son las dificultades que se viven? ¿cómo pueden tener tanta fuerza a pesar de todo? ¿cómo ayudar a cambiar la narrativa hacia una en que veamos a los migrantes como un beneficio y no como una carga? Lo que vendría después y la increíble relación que formé con las personas que ahí viven o vivían fue un bonus, y les estoy eternamente agradecido por creer tan fielmente en mi trabajo y por darme la posibilidad de formar una amistad verdadera.


¿Cómo fue la experiencia de convivir con ellos durante meses? ¿Qué puedes contarnos de las personas y las situaciones que conociste y viviste allá? ¿Alguna historia que te haya llegado especialmente?

Podría hablar de esto durante horas. Fue lejos lo más duro y lo más lindo que he vivido en mi aun corta vida. Desde el primer dia sentí que mi experiencia de ser migrante me ayudaría a poder generar una relación mucho más cercana basada en la empatía y en las ganas de superarse en la vida. El hecho de ser de Sudamérica, a diferencia del 99% de los otros voluntarios, también ayudó mucho, creó cierta curiosidad y respeto por mi trabajo. Muchos me preguntaban, ¿qué haces aquí si eres de Chile? Bastaba nombrar a Alexis Sanchez o Arturo Vidal para crear un tema de conversación.

La gente ahí, y cuando digo gente me refiero a niños de 10 años que vivían solos, mujeres solas, viejos de 60 años o más con problemas físicos, la mayoría jóvenes de entre 15 a 20 años…, que vivían “en la mierda” (no hay otra manera de decirlo). Desde que se demolió la Jungla, la gente tiene estrictamente prohibido generar cualquier asentamiento que se acerque a un campamento por lo que las carpas son destruidas a diario, los sacos de dormir se rocían con gas pimienta, la gente suele dormir en promedio menos de 4 horas, y la gran mayoría duerme simplemente al intemperie, llueve, truene, o nieve, sin mencionar la innumerable lista de abusos que comete la policía a diario. Aveces por un par de semanas (los que tienen suerte y cruzan rápido) otros, hasta 2 años (para los más desafortunados).

Historias que me hayan llegado, son muchas, casi todas la verdad. Hice un grupo de amigos de Eritrea (un país que lleva 27 años de dictadura, solía ser parte de Etiopía) y éramos alrededor de 8 a 10 personas, nos veíamos todos los días, compartíamos cigarros, cervezas, comida, escuchábamos música, bailábamos, pasamos navidad y año nuevo juntos, lloramos y reímos un sin fin de veces. Muchos de mis amigos tienen entre 15 y 25 años con historias muy similares. Pasaron años o meses en la cárcel en su país, fueron torturados, cruzaron el desierto y el mar solos, vieron morir muchos amigos y familiares, fueron rechazados en varios países de Europa, durmieron en muchas calles, estaciones de trenes, comieron lo que pudieron, y a veces pasaron años sin saber de sus familias. Pero cabe decir que esta gente no necesita ser tratada como víctimas, tienen una fuerza incomparable y unas capacidades para surgir que cualquiera de nosotros ya quisiéramos, incluso en los momentos más duros para mi, siempre tuvieron la capacidad de entregarme amor, risas y cariño. Lo que ellos necesitan es una oportunidad, lo demás es historia. A demás de conocer obviamente muchos refugiados de Eritrea, Afghanistan, Ethiopia, Syria, Iraq, Sudan y otros países, conocí voluntarios y ciudadanos comunes y corrientes que me sorprendieron muchísimo, desde trabajadores que simplemente se daban el tiempo de sentarse a conversar con migrantes, a señoras casadas con hijos que alojaban hasta 10 refugiados en días de frío extremo. Chicas jóvenes de 20 años manejando ONGs con muchísima gente a cargo, también alojando gente en sus casas, y ayudando en lo que se podía. La verdad es que fue una linda mezcla de dolor, sufrimiento, inspiración y esperanza en la humanidad. Me acuerdo de un chico muy alegre que durante los 5 años que vivió en Israel y durante solo trabajó y trabajó para poder pagar el dinero a los traficantes (smugglers) de personas para poder cruzar a sus 5 hermanos y hermanas hacia Europa. Una vez que todos cruzaron a Europa y empezaron el largo y engorroso camino de obtener el status de refugiado, él fue deportado por Israel, un país que ahora mismo le dio orden a 60.000 africanos de dejar el país en un plazo de menos de 2 meses o ir a la cárcel. Muchos de ellos habían empezado a llegar a Calais, y en particular este chico siempre me sorprendió porque había dedicado toda su vida a trabajar por otros y aun así siempre estaba sonriendo, siempre contento, siempre entregando amor y cariño, para mi esos son verdaderos héroes.


Macron ha prometido que no habrá más campos de refugiados ilegales como el de Calais, pero siguen llegando los migrantes que transitan hacia el Reino Unido. ¿Qué es lo que has visto tú que está sucediendo realmente en primera persona?

Macron estuvo hace pocas semanas en Calais para anunciar medidas al respecto. Yo personalmente y todas las principales ONGs en Calais, creemos que existe un doble discurso gigantesco. En realidad los refugiados sin papeles (no estoy de acuerdo con el termino ILEGAL) son en muchos casos tratados peor que perros callejeros. Se les niega el acceso al agua, a la vivienda, les detienen todos los días, les rompen los teléfonos celulares, les quitan sus documentos, y hacen todo lo posible para que nuestro trabajo de voluntarios sea cada día más difícil. El gasto en “seguridad” es gigante y comparado con el gasto social en Calais que es básicamente inexistente te demuestra la verdadera intención del gobierno inglés y francés. En Calais todo el dinero fiscal se va en muros, cámaras, cientos de policías, y represión. No existe oficina de migración en Calais, ni siquiera espacios para que la gente se proteja de la lluvia. De hecho en su último discurso en Calais, Macron dijo no creer las acusaciones de violencia policial hacia los refugiados y nos instó a mostrar evidencia, siendo que nosotros hemos publicado un sin fin de videos, testimonios, reportes, etc. Creo que esto dice muchísimo sobre el discurso y la visión de Macron y su gobierno. Hace una semana un aparente traficante de personas disparó a quemarropa a 22 refugiados de Eritrea (casi todos menores de edad) dejando 5 de ellos en estado crítico, y esto sucedió mientras compañeros míos de la ONG repartían comida. Una de las respuestas oficiales del gobierno y de la alcaldesa (de ultra derecha) de Calais fue culpar a la ONGs por instigar a la violencia, creo que ahí te das cuenta que hagas lo que hagas, ellos siempre los querrán fuera, y buscarán cualquier excusa para llegar a ese objetivo, incluso difamando a ONGs que solo intentan ayudar y solucionar el problema. La falta de estado, la falta de presencia del estado ha generado que las ONGs tengan que proveer todo, y eso ha dejado un espacio menos controlado para que bandas criminales capten mujeres y menores de edad para el tráfico sexual y la venta a familias ricas para trabajar como esclavos domésticos entre un gran número de casos que podría mencionar.


¿Sigues en contacto con los que conociste en Calais? ¿Qué te cuentan?

Para la gente que no lo conoce, Calais es un puerto que esta conectado con Inglaterra a través del canal de la mancha, y docenas de ferrys viajan allá ida y vuelta todos los días. Muchos se esconden en la carga de camiones de estos ferrys y cruzan los dedos para que no les pillen. Esto, como ya dije, les puede tomar una semana como les puede tomar 2 años, intentando literalmente todos los días. Solo en los últimos 2 meses más de 5 personas han fallecido en el intento, otros han sido mutilados, y otros deportados. Gracias a la vida, muchos de mis mejores amigos han logrado cruzar en los últimos meses y podrán comenzar un proceso legal que, con suerte, los llevará a obtener su residencia en Inglaterra donde la gran mayoría tiene herman@s o familia cercana. Es importante decir que mientras esperan la resolución de la oficina de inmigración en Inglaterra, pueden pasar años durante los cuales no tienen permitido trabajar, y deben subsistir en viviendas de muy baja calidad, con un dinero del estado que con suerte alcanza para comer 2 veces al día. Tampoco pueden elegir donde viven, por ende quedan solos y desplazados de círculos familiares cercanos. Con mis amigos que ya cruzaron hablamos todas las semanas, intento animarlos, y ellos me animan a mi, nos mandamos amor y fuerza. Compartimos fotos de nuestras vidas, y hablamos de volver a vernos pronto, esta vez con la decencia que cualquier humano se merece y no bajo una lluvia que te moja hasta los huesos, quizá esta vez viendo un partido de futbol con un par de cervezas.


¿Qué sabías sobre el tema de los refugiados antes de empezar el proyecto y cuál es tu postura ahora? ¿Qué has aprendido y que es lo que piensas que la gente debería saber sobre todo lo que está pasando con los migrantes?

Siempre me interesó el tema, desde que tengo memoria. Creo que en parte por la misma cultura chilena, nosotros somos la expresión plena del mestizaje, cosa que parece que a veces olvidamos. Comencé desde temprana edad a leer sobre migración, luego participé en varias ONGs, y estudié el tema en la universidad, mi conocimiento era amplio pero mi práctica poca. Lo que más siento haber aprendido y que me gustaría transmitir es que no existe la “crisis migratoria”, es una crisis humana, algo que tiene que ver con todos nosotros. Consumimos sin conciencia, encasillamos a la gente sin entender el contexto y las posibles repercusiones, nos gusta exteriorizar los problemas como si no fueran nuestros, como si fueran en otra parte, en otro “mundo”. Lo que la gente debe saber es que esto no tiene nada que ver con religión, nacionalidad, raza o etnia, sino que tiene que ver con nosotros, chilenos, europeos, africanos, asiáticos, con todos aquellos que gozamos de este planeta sin entender que es un organismo solo. Lo que pasa aquí tiene consecuencias allá, consecuencias que uno jamás se imaginaría pero que pueden cambiar toda una nación. La mayoría de nosotros tendemos a juzgar rápidamente, incluso en Chile a migrantes Colombianos, sin ni siquiera hacer el esfuerzo de entender de donde viene, por que una parte muy grande es Afro-Colombiana, por que vienen de la selva, como afectó la esclavitud o los grupos paramilitares a ese grupo, etc. Todos queremos tener que comer, familia, salud, y paz. Mientras eso no se logre, la gente seguirá moviéndose, y todo indica que este fenómeno irá a más, y que lo que hemos visto no es nada, es urgente tomar conciencia.


¿Cuál era tu idea a nivel estético, de composición y de concepto antes de partir con el proyecto de Calais? ¿Tenías alguna referencia en mente?

No, la verdad no tenía nada planeado, quise ir, probar, escuchar, entender, conversar, y hacer cosas. Luego de ese periodo de investigación e interiorizacion recién pude empezar lentamente a entender como afrontar el asunto, como generar cambios positivos con mi trabajo. Creo que cada lugar y cada persona requiere un acercamiento distinto. A veces hago video, a veces hago fotos con cámara digital, o entrego cámaras análogas a los refugiados, o saco fotos analógas, ahí voy viendo donde esta la necesidad y la oportunidad. Lo único que si sabía es que no quería ser un periodista o reportero más que pasa 2 días en el lugar, saca unas fotos y se va.

¿Cómo fue el proceso creativo? ¿Improvisabas dentro del contexto o pensabas de antemano qué querías fotografiar?

Improvisaba todo el tiempo. Siempre salía con mi cámara digital, un par de análogas, y un par de desechables Kodak, que la marca me donó. A veces hacía retratos (aunque legalmente es muy difícil poder publicar estas imágenes por las consecuencias que eso puede tener en sus procesos de asilo), otras veces les pasaba mi cámara y les enseñaba un poco, otras veces repartí varias desechables y hablamos de la importancia de contar la historia desde su perspectiva. A veces solo salía a caminar con ellos a buscar leña para hacer fuego. Cada día era una experiencia distinta, una persona distinta, un país distinto, y un mundo entero por conocer a través de ellos.

(NOTA: ESTAS FOTOS Y ALGUNAS DE LAS QUE APARECEN EN EL CARRUSEL FUERON TOMADAS POR LOS PROPIOS REFUGIADOS DEL CAMPAMENTO)


¿Cuáles son tus proyectos actuales y de futuro?

Actualmente estoy trabajando en un proyecto que realizaré en el mes de marzo en Tierra del Fuego y la Patagonia documentando la transición que la región está viviendo de la explotación a la conservación, buscando relatos de los habitantes. Estoy en el proceso de editar un documental sobre un barrio marginado en los suburbios de Gotenburgo en Suecia, y con muchas ganas de seguir contribuyendo a la expansión del conocimiento acerca de la vida de los migrantes en el mundo, en especial en Europa con varias charlas ya agendadas. También pretendo ir a Grecia donde hay campamentos-islas que funcionan como cárceles para migrantes y ojalá pueda documentar cambios migratorios en Chile y Sudamérica dentro del fin de este año.