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Recién hace un par de días nuestra columnista Cabro Chico hizo una reseña sobre el talentoso Diego Gravinese y su técnica hiperrealista, y ahora tenemos a otro maestro que domina la misma técnica, pero con un enfoque diferente.

Por lo general el hiperrealimos se luce en forma de rostros o cuerpos, en los detalles de la piel, el pelo y otros por el estilo que nos dejan preguntándonos si en realidad lo que estamos viendo no será una foto. Steve Mills usa esta técnica con otro sentido, centrando su atención es cosas que podemos ver al pasar, o que enfrentamos cotidianamente, pero que no nos hacen pensar “esto es material para una buena foto o cuadro”.

La leyenda cuenta que nació en 1959 en Boston, y que a los 11 años ya había vendido su primer cuadro.

Creo que cualquier otro dato biográfico parecerá fome al lado de ese, pero para completar un poco: Estudió arte en la Bridgewater State College de Massachusetts. Realizó su primer exposición individual en la galería de Graneros en Martha’s Vineyard, vendiendo 33 de 35 originales.

En 1989 comenzó su asociación con la Galería Hencoh en Nueva York. Entre las dos galerías, Mills ha vendido casi todas las piezas que ha pintado (más de 500).