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Edgar Jiménez y Pablo Escobar fueron compañeros de colegio cuando eran niños de un barrio de Medellin, Colombia. Un día dejaron de verse: Edgar se convirtió en fotógrafo de matrimonios y Pablo en el mayor traficante de drogas que se haya conocido hasta ahora. Las coincidencias volvieron a juntarlos y Escobar le propuso a Jimenez ser su fotógrafo personal. Así sellaron un trato de amigos que produjo las fotos más intimas conocidas del capo colombiano.

El Chino y Pablo Escobar eran amigos. El fotógrafo accedía a todas las actividades, casas y reuniones de Escobar, pero sabía muy bien cual era el límite y lo que no se podía mostrar. Por eso sus imágenes son casi inofensivas, su archivo está lleno de fotografías sociales, de la Hacienda Nápoles, los animales exóticos y autos que poseía el proveedor del 80% de la cocaína que se vendía en ese momento en el mundo.

Los amigos de Vice fueron hasta su casa y le hicieron una entrevista que se puede ver aquí