Eboy

Varios | Por hace 5 años.
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Los monos del pixel
1997. Berlín, Alemania
hello.eboy.com

Por Camilo Rojas.

“Nosotros sólo queríamos trabajar para la pantalla, así que el píxel se convirtió en nuestro principal centro de atención de un modo natural”



Más de tres años han pasado desde que eBoy estuvo presente en estas páginas (Joia_03), y no han pasado en vano. Fieles a su concepto, han insistido, perfeccionado y ampliado los campos de aplicación de su denominado pixel art. Sauerteig Steffen, Svend Smital y Kai Vermehr siguen obsesivamente pintando cuadritos de colores para confeccionar toda clase de escenas, desde inmensas ciudades abrumadas por catástrofes y toda clase de actividades sociales, hasta simples personajes de lego o de algún videojuego.

Los tres miembros de eBoy son alemanes, pero actualmente están radicados en distintos lugares del mundo, de manera que han tenido que adoptar ciertas estrategias para seguir funcionando. Se reúnen en videoconferencias y se reparten el trabajo; para cada nueva pieza, uno de los tres toma el mando, y es él quien tiene la responsabilidad compositiva y quien se encarga de dirigir el avance. Según nos comenta Kai Vermehr, con quien conversamos en esta ocasión, hoy en día los tres están muy ocupados con otros trabajos, de manera que se ha enlentecido notoriamente su capacidad productiva, tanto así que para terminar algunas imágenes grandes (de ciudades) han llegado a tardar hasta dos años; las dos grandes producciones que han logrado terminar en ese último tiempo son París y Río de Janeiro.

Otro elemento clave de sus piezas es una especie de futurismo, que va muy de la mano con la estética del pixel. Dado esto, le preguntamos a Vermehr por su opinión en torno al progreso y a la tecnología. Y su mirada es optimista, fabulosamente optimista: “La evolución humana es sólo una parte del progreso. Vamos a evolucionar hacia algo más. Y la tecnología jugará un papel importante. Así es como funciona la naturaleza. Han ocurrido miles de miles de cambios fascinantes en un lapso de tiempo muy corto, ¡y todo se está acelerando a cada paso que va avanzando! Es una lástima que no podamos quedarnos más tiempo para maravillarnos con los que ocurra en el futuro.”

El reino del detalle?



Tazones, gorras, camisetas, calcomanías, juguetes y un sinfín de artículos con diseños de eBoy se asoman por vitrinas de todo el mundo, pero nada se vende tanto como los clásicos posters, sobre todo los de las ciudades; la idiosincrasia ciudadana que logran retratar en los demenciales acontecimientos que se dan en estas imágenes, ha cautivado tanto a los extranjeros como a los propios habitantes de las ciudades en cuestión.

Y es que, sobre todo en las ciudades, cada pixel de la imagen tiene algún sentido. No hay fondo. Todo es primer plano. Más que en una figura o una idea central, el cuadro se forma a partir de un conjunto de detalles; lo único que los une es el sentido que cobran en aquella ciudad. Al respecto nos comentan lo siguiente: “Los detalles son tan importantes como todo el poder de una imagen. Para nosotros, los detalles comienzan como sus propias partes y luego se transforman en una imagen más grande: tienen que valer por sí mismos antes de que los incluyamos en una de nuestros grandes trabajos.”

eBoy es, antes que todo, una biblioteca de imágenes pixeladas. Cada personita, cada helicóptero, cada robot que se puede ver en sus ciudades ha sido creado anteriormente y forma parte de su inmensa biblioteca de objetos pixelados reusables, para luego ser puesto en aquella escena, como si se tratase de un juego de playmobil: “Es una técnica divertida, y, con todo, el medio digital es una forma muy natural de trabajar. Además que no estamos muy metidos en la escena del píxel o lo que sea… es sólo una técnica. Nuestra fascinación va por los gráficos modulares.”

Trabajando en el juego



Y, dado que su trabajo de construcción de imágenes es una especie de juego, no es raro que una de sus grandes pasiones sea la construcción de juguetes. Hace unos años empezaron a trabajar con las líneas de juguetes Kidrobot y Peecol. Al preguntarles cómo fue que empezaron con eso, nos comentaron lo siguiente: “Es un concepto muy simple de imagen modular. Todo empezó como una manera de reutilizar pequeños objetos pixelados para sitios web. Luego se convirtió en un sistema de fuentes. Y cuando nos pidieron que desarrollemos un juguete para Kidrobot, tuvimos claro que la idea que habíamos desarrollado para Peecol era exactamente lo que estábamos buscando. Así que la última versión de Peecol se ha convertido en un juguete que consiste en dos partes, las piernas y la parte torso/cabeza. Estas partes se pueden separar y pueden ser recombinadas con otros personajes de la serie. Entre más juguetes tengas, más posibilidades de combinar tienes. Así, el juguete es jugable, lo que es muy importante para nosotros. No queríamos hacer otra serie de juguetes clásicos para coleccionistas, queríamos hacer un juguete real que fuera cool para niños y adultos.”

Nos adelantaron que se vienen nuevos juguetes, y que tienen muchas ganas de conocer Hong Kong, Kyoto y Nueva Orleans, con lo que podemos deducir que tarde o temprano contaremos también con escenas de estas ciudades.