Estamos seguros de que si existiera el género del bodegón en la era digital Donnie Fredericks sería su máximo exponente. Las obras digitales 3D de este artista residente en la ciudad de Lafayette (Luisiana, Estados Unidos), son el resultado de haber puesto en una “batidora” un imaginario basado en los videojuegos que jugaba cuando era pequeño, y un entorno rural en el que creció la mayor parte de su vida. Dos mundos que deberían colisionar frontalmente se integran para formar una curiosa estética que jamás antes habíamos visto.


Fredericks no le teme a la imagen pixelada y borrosa, no tiene prejuicios con generar extrañeza en el espectador, no pretende que entendamos lo que hace. Él solo se deja llevar en una especie de meditación dentro del entorno virtual, y de algún modo llegamos a entenderlo mediante elementos familiares. Pura abstracción del siglo XXI.

El trabajo de Donnie Fredericks en Behance.